31 de enero de 2012 / 11:13 / en 6 años

Cameron indigna a los euroescépticos por su posición pragmática

LONDRES (Reuters) - El primer ministro británico, David Cameron, desató el lunes la ira de los euroescépticos de su Partido Conservador al indicar que no bloquearía el uso de instituciones de la Unión Europea en un pacto de política económica del que Reino Unido se autoexcluyó en diciembre.

El primer ministro británico, David Cameron, desató el lunes la ira de los euroescépticos de su Partido Conservador al indicar que no bloquearía el uso de instituciones de la Unión Europea en un pacto de política económica del que Reino Unido se autoexcluyó en diciembre. En la imagen, Cameron asiste a una cumbre de la UE en Bruselas el 30 de enero de 2012. REUTERS/Yves Herman

Cameron dijo que no tenía ningún deseo de ponerse en el camino de los socios europeos de Reino Unido para resolver su crisis de deuda.

“Nuestro interés nacional es que estos países sigan adelante y solucionen el lío que es el euro”, dijo a los periodistas al final de una cumbre de la UE en Bruselas.

Pero euroescépticos de línea dura, una influyente corriente de su partido que ha hecho insostenible la vida política de antiguos primeros ministros conservadores, le acusaron de diluir su posición.

Cameron, un euroescéptico pragmático que quiere mantener a Reino Unido en el núcleo de la toma de decisiones de la UE pero a la vez recuperar poderes de Bruselas, tiene que apaciguar tanto al ala conflictiva de su partido como a sus socios pro-europeos de coalición, los Liberal Demócratas, que se mostraron consternados por su decisión de utilizar el veto en diciembre.

“No vamos a firmar este tratado. No lo vamos a ratificar. Y no impone obligaciones a Reino Unido”, dijo Cameron.

“Pero, como dije en diciembre, este es un territorio nuevo. No se ha acordado hasta hoy. Todavía tiene que ser ratificado o aplicado. Hay una serie de preocupaciones legales sobre este tratado. Esa es la razón por la reservé la posición de Reino Unido al respecto”.

El primer ministro hizo un hueco en su agenda para reunirse con miembros conservadores británicos del Parlamento Europeo antes de llegar a la cumbre.

Su reacción sugirió que no quedaron nada convencidos.

“No hay duda de que la posición del Gobierno ha cambiado desde la cumbre de diciembre, cuando insistió en que las instituciones no se podían utilizar”, dijo Martin Callanan, el líder de los eurodiputados conservadores después de esa reunión.

“Yo echo la culpa a una combinación de calmar a (el líder Lib Dem) Nick Clegg y la realidad práctica de que este pacto es en realidad muy difícil de prevenir. Cualquier acción podría llevar fácilmente dos años, probablemente perderíamos y, si el euro se hundiera en el ínterin, Reino Unido tendría la culpa”.

El legislador conservador Bernard Jenkin calificó el cambio en la retórica de “retroceso”. Otro, Douglas Carswell, comparó la credibilidad de la posición de Reino Unido con los bonos del gobierno griego.

¿ESTRATEGIA MÁS BLANDA?

Cameron dijo que año pasado que no quería que las instituciones de la Unión Europea, como sus tribunales, se utilizarán en la ejecución del nuevo pacto fiscal entre los países europeos como parte de una solución a largo plazo a la crisis de deuda de la zona euro.

Se negó a firmar el acuerdo, dejando a Reino Unido aislado, después de que otros líderes europeos rechazaran sus demandas de garantías específicas para el preciado sector de servicios financieros británico.

La inesperada decisión aumentó su popularidad en las encuestas de opinión y provocó aplausos de su partido, pero a un coste aún no cuantificado para la política exterior de Reino Unido.

Desde entonces, Cameron ha hablado con varios líderes europeos para rebajar las tensiones, especialmente evidentes con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en la cumbre de diciembre.

“Soy un gran defensor y amigo de Nicolas Sarkozy. Le deseo lo mejor. Es un hombre extraordinario”, dijo Cameron. “He trabajado con él muy de cerca por el conflicto libio. Creo que fue probablemente lo más cerca que británicos y franceses han trabajado juntos en los últimos 40 años”.

Responsables británicos rechazaron la idea de que Cameron hubiera suavizando su posición el lunes. El mayor temor de los euroescépticos es que se estén sentando las bases para que Reino Unido acabe firmando el pacto fiscal.

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