23 de enero de 2012 / 7:03 / hace 6 años

El IIF dice que se acerca a un acuerdo "voluntario" con Grecia

ATENAS/LONDRES (Reuters) - Los acreedores privados de Grecia dijeron el domingo que llegaron al límite de las pérdidas que podrían aceptar en un plan de cambio de deuda con Grecia, dejando la iniciativa a la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional en una tensa carrera contra el tiempo para evitar una suspensión de pagos.

Los acreedores privados de Grecia dijeron el domingo que llegaron al límite de las pérdidas que podrían aceptar en un plan de cambio de deuda con Grecia, dejando la iniciativa a la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional en una tensa carrera contra el tiempo para evitar una suspensión de pagos. En la imagen, una bandera europea ondea junto al Partenón en Atenas, el 20 de enero de 2012. REUTERS/Yannis Behrakis

Atenas necesita un acuerdo sobre el plan, que busca reducir 100.000 millones de euros de su deuda de más de 350.000 millones de euros, en los próximos días para mantenerse a flote cuando deba pagar una enorme cantidad de dinero en bonos que expiran en marzo.

Grecia y sus acreedores privados se acercan a un acuerdo que significaría que los acreedores privados aceptarían una pérdida real de entre un 65 a un 70 por ciento, dijeron esta semana fuentes cercanas a las negociaciones después de varias rondas de discusión.

Atenas y sus prestamistas han acordado en líneas generales que bajo el llamado acuerdo de Participación del Sector Privado (PSI, por sus siglas en inglés), los nuevos bonos posiblemente tengan un vencimiento a 30 años y una tasa de interés progresiva que promedie un 4 por ciento, dijeron fuentes.

Pero aún restan muchos detalles por resolver y el plan también debe conseguir la aprobación del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alemania y otros países de la zona euro, quienes insisten en que el acuerdo debe encaminar a la deuda de Grecia en un rumbo sostenible.

La oferta presentada a las autoridades griegas “es la máxima consistente con un acuerdo voluntario”, dijo el domingo un portavoz del Instituto Internacional de Finanzas (IFF, por sus siglas en inglés), que negocia a nombre de los acreedores privados.

El carácter “voluntario” de la reestructuración de la deuda es importante para que la zona euro evite hacer efectivo el pago de seguros contra una suspensión de pagos de Grecia.

Gran parte de la atención estará ahora en una reunión de ministros de Finanzas de la zona euro el lunes, y en si los estados de la Unión Europea (UE) y el FMI consideran que el plan que están elaborando Atenas y los tenedores de deuda privados es suficiente para reducir la deuda de Grecia.

“Ahora realmente es un tema de la reacción más amplia del sector oficial de la UE y, desde luego, del FMI sobre esta propuesta”, dijo el domingo Charles Dallara, al canal de televisión Antenna TV.

EMPEORA LA PERSPECTIVA

El FMI insiste en que cualquier acuerdo debe garantizar que la carga de deuda de Grecia sea reducida a un 120 por ciento del PIB antes de 2020 desde el 160 por ciento actual, como fue acordado en una cumbre de la UE en octubre.

También ha advertido que los acreedores privados o los estados de la UE deben realizar más esfuerzos para compensar el hecho de que el panorama económico de Atenas ha empeorado.

Una fuente de la banca cercana a las negociaciones dijo que el FMI quiere que el cupón de los nuevos bonos sea menor que el 4 por ciento promedio discutido por Atenas y los bancos.

“El FMI ha estado presionado por una tasa cupón más baja en los nuevos bonos”, dijo la fuente.

Dallara y el asesor especial Jean Lemierre dejaron Atenas el sábado sin concluir un acuerdo, pero fuentes cercanas a las negociaciones dijeron que aún no se han resuelto muchos detalles, incluidos los aspectos legales y cómo se utilizaría un incentivo a los bancos para facilitar el acuerdo.

“Estamos en una encrucijada y yo me siento con muchas esperanzas”, dijo Dallara.

También declaró al diario griego Proto Thema que no lograr un acuerdo podría tener graves consecuencias.

“Si no hay un acuerdo, entonces creo que lamentablemente significaría un enorme revés para Grecia, para Europa y para la economía mundial”, sostuvo.

“Si no hay un acuerdo, lo más probable es que haya una suspensión de pagos. Esto podría poner en riesgo la membresía de Grecia en la zona euro”, afirmó, agregando que esto podría afectar además al euro y socavar la confianza en los bonos europeos.

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