15 de enero de 2012 / 9:48 / en 6 años

ANÁLISIS - España podría atemperar austeridad con crecimiento

Por Nigel Davies

MADRID (Reuters) - El cumplimiento de los draconianos objetivos de austeridad en España costará a cada trabajador más de 2.000 euros este año, pero los implacables mercados creen que puede ser el momento para que el Gobierno suavice el dolor y trate de impulsar a una economía estancada.

El nuevo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, insiste en que puede reducir este año el déficit público doméstico hasta el 4,4 por ciento del PIB.

Pero esto significaría recortes estimados en unos 40.000 millones de euros, lo que instalaría a España en una profunda recesión que socavaría la intención de la Unión Europea de estimular el crecimiento a la vez que aumentaría la probabilidad de que España padezca una tasa de paro crónicamente superior al 20 por ciento.

Detrás del compromiso de rigor de Rajoy existen fundadas preocupaciones de que, después de perder el objetivo de déficit de 2011, España podría ser castigada adicionalmente por los inversores si tampoco cumple con el objetivo de este año, lo que podría dejar al país en dificultades para hacer frente a sus deudas.

En este contexto, agentes del mercado creen que sería mejor fijar una meta más manejable de déficit de alrededor del 5,0 ó 6,0 por ciento del PIB, frente al aproximado 8,0 por ciento del año pasado, liberando fondos para las tan necesarias reformas laborales y para sanear un sector bancario afectado por sus problemas con activos inmobiliarios.

“(Un recorte de 4,4 por ciento) no va a suceder, pero si se hiciera un objetivo más laxo, esto sería percibido de manera más realista por los mercados”, dijo Silvio Peruzzo, economista de RBS.

Los españoles han aceptado a regañadientes la primera ronda de medidas de austeridad por unos 15.000 millones de euros, pero un eventual paquete adicional de otros 25.000 millones de euros podría significar recortes en el apreciado estado de bienestar.

La analista de la agencia de calificación Moody’s Kathrin Muehlbronner parte de la base de que España ya se encamina a una recesión, y probablemente a presiones adicionales de crédito mientras los mercados siguen siendo inestables, lo que “complica los esfuerzos de consolidación fiscal del Gobierno”.

LA CUADRATURA DEL CÍRCULO

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, ha dicho que el crecimiento podría ser negativo este año y muchos analistas creen que España ya ha entrado en una recesión.

Deutsche Bank cree que las probables medidas de austeridad por 25.000 millones de euros adicionales podrían causar una contracción de la economía del 2,0 por ciento en comparación con su pronóstico actual del -0,9 por ciento.

Mayores recortes también podrían contrariar a los demás líderes de la UE, que, según se espera, podrían centrar sus iniciativas en el crecimiento y el empleo en una cumbre a finales de enero.

“El Gobierno va a seguir dando prioridad a la reducción del déficit, pero no creo que vaya a tomar más medidas que afecten negativamente al crecimiento”, dijo Santiago Sánchez Guiu, economista de la Universidad Carlos III de Madrid.

La cuadratura de ese círculo se hace más difícil ante el estado de las cuentas de los bancos del país, que deben hacer provisiones por miles de millones de euros en concepto de préstamos incobrables, así como las cuentas de las 17 comunidades autónomas --que suponen cerca de la mitad del gasto público--.

El Gobierno reconoce que las regiones excedieron el gasto en 15.000 millones de euros en 2011, por lo que Rajoy quiere supervisar los presupuestos regionales.

Este eventual escenario podría dar lugar a enfrentamientos con los gobiernos autonómicos, algunos de ellos gestores de economías tan poderosas como la de Cataluña.

“La capacidad de controlar las autonomía está todavía en el aire”, dijo Harvinder Sian, estratega de deuda de RBS.

Por lo tanto, la principal a la que se enfrentará el Ejecutivo será la limpieza de los bancos.

Estas entidades están luchando con las exigencias reglamentarias de más capital para amortiguar los bienes inmuebles invendibles tras la caída del mercado inmobiliario, así como el deprimido estado de los préstamos a promotores en quiebra y las crecientes tasas de morosidad.

El Gobierno español del conservador Partido Popular ha planteado por boca del ministro de Economía, Luis de Guindos, que la banca tendría que realizar provisiones adicionales por 50.000 millones de euros para sanear su carteras inmobiliarias.

“Es poco probable que mejore significativamente el mercado crediticio español antes de que tengamos una visión clara sobre el sistema bancario”, dijo Gilles Moer, economista de Deustche Bank.

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