9 de enero de 2012 / 13:37 / hace 6 años

Sarkozy y Merkel piden una solución rápida en Grecia

BERLÍN (Reuters) - Alemania y Francia advirtieron a Grecia el lunes que no recibirá fondos de rescate hasta que acuerde con los bancos acreedores un canje de bonos, y presionaron para que se alcance un acuerdo rápido que evite una posible moratoria en la nación más complicada por la deuda de la zona euro.

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo el lunes que no sería posible desembolsar el próximo tramo de ayuda para Grecia si no se lograban rápidos avances en su segundo programa de rescate, que incluye el controvertido plan para reestructurar voluntariamente la deuda griega en manos privadas. En la imagen, Merkel se dirige junto al presidente francés, Nicolas Sarkozy (D), a ofrecer una rueda de prensa tras su encuentro en la cancillería en Berlín el 9 de enero de 2012. REUTERS/Fabrizio Bensch

La canciller Angela Merkel y el presidente Nicolas Sarkozy, líderes de las mayores potencias de la zona euro, insistieron tras conversaciones en Berlín que los tenedores privados de bonos deben participar en la reducción de la carga de deuda, junto con nuevos préstamos de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

Ambos rechazaron tanto un pedido de una autoridad del Banco Central Europeo a abandonar planes de hacer que los inversores privados tengan pérdidas, y un memorando filtrado del FMI que pone en duda la capacidad de Atenas de reformas sus finanzas públicas.

“Debemos ver avances en la reestructuración voluntaria de la deuda griega”, dijo Merkel en la rueda de prensa conjunta con Sarkozy.

“Desde nuestro punto de vista, el segundo paquete de ayuda a Grecia, incluida esta reestructuración, debe aplicarse rápidamente. De otra manera, no será posible desembolsar el próximo tramo de ayuda”, sostuvo.

La canciller agregó que hablará sobre Grecia con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, cuando se reúnan el martes en Berlín.

Los bancos, las aseguradoras y los fondos de inversión negocian desde hace semanas con el Gobierno griego un programa de canje de bonos con el que se busca reducir la relación entre la deuda y el PIB de Grecia a un 120 por ciento desde el actual nivel cercano a un 160 por ciento.

El plan establece que los acreedores privados acepten voluntariamente un recorte nominal del 50 por ciento sobre el valor de sus bonos griegos, a cambio de una mezcla de efectivo y nuevos bonos, aunque hay voces que sostienen que eso no será suficiente.

La participación del sector privado es una parte clave del segundo rescate de 130.000 millones de euros que Grecia necesita a más tardar para marzo para evitar una suspensión de pagos sobre su deuda.

Las conversaciones no están avanzando tan rápido como se esperaba.

IMPUESTO Y CRECIMIENTO

Tras su reunión, Merkel y Sarkozy dijeron haber detectado avances en el plan fiscal que busca reforzar la disciplina presupuestaria a lo largo de la Unión Europa y que un plan impulsado por Alemania para poner un freno a la deuda de los países se implementaría en semanas.

Alemania y Francia están analizando cómo acelerar los pagos al fondo permanente de rescate de la zona euro, cuya entrada en vigor se ha adelantado en un año hacia mediados del 2012, agregó Merkel.

Sarkozy, detrás en las encuestas de cara a las próximas elecciones presidenciales en Francia, impulsa agresivamente la adopción de un impuesto a las transacciones financieras, conocido como la “tasa Tobin”.

Reino Unido anticipó que vetaría un impuesto de ese tipo en toda la UE, a menos que sea adoptado a escala global, lo que podría dividir a la Unión Europea en una cumbre a finales de mes.

Sarkozy dijo la semana pasada que Francia seguiría adelante con su plan de manera unilateral si otros países europeos lo rechazan, y el lunes declaró a la prensa que “si no damos el ejemplo, esto no se hará”.

“No tenemos dudas de que vamos a comenzar una tendencia en la zona euro para que todo el mundo adopte este impuesto”, señaló.

El diario francés Le Monde dijo que el Gobierno francés podría suavizar su ambición y restringir el impuesto a las compras de acciones, dejando a los bonos y a los derivados para una etapa posterior.

Merkel asumió un tono más cauto al decir que siempre había estado a favor de que el impuesto se aplicara en los 27 países de la UE. La canciller reconoció que el tema genera diferencias en el interior de su Gobierno.

Ambos líderes aprovecharon también su encuentro para discutir cómo impulsar el crecimiento económico y la creación de empleo, en medio de un contexto desfavorable marcado por medidas de austeridad y tensiones en la financiación bancaria.

Alemania ha demostrado que está capeando la crisis, pero el empleo es un problema apremiante para Sarkozy, que se enfrenta a unas elecciones en menos de cuatro meses y va a la zaga en las encuestas, con las solicitudes de asistencia por desempleo en Francia en su nivel más alto en 12 años.

“La canciller y yo somos plenamente conscientes de que la prioridad en este momento son el crecimiento, el empleo y la competitividad de nuestro continente”, dijo Sarkozy.

El euro permaneció indiferente al encuentro.

/Por Stephen Brown y Noah Barkin/

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