23 de diciembre de 2011 / 16:23 / en 6 años

Hungría aprueba reformas y detiene brevemente a varios diputados

La policía húngara detuvo brevemente al ex primer ministro socialista Ferenc Gyurcsany y otros diputados durante una protesta frente al edificio del Parlamento, donde el Gobierno aprobó leyes que la oposición considera un golpe a la democracia. En la imagen, la policía carga a Katalin Ertsey, una de los parlamentarios del partido opositor LMP que se encadenaron para impedir la entrada de diputados en el parlamento para votar nuevas leyes electorales y financieras, en budapesy, el 23 de diciembre de 2011. REUTERS/Laszlo Balogh

BUDAPEST (Reuters) - La policía húngara detuvo brevemente al ex primer ministro socialista Ferenc Gyurcsany y otros diputados durante una protesta frente al edificio del Parlamento, donde el Gobierno aprobó leyes que la oposición considera un golpe a la democracia.

El Parlamento, donde el gobernante partido Fidesz tiene una mayoría de dos tercios, aprobó una ley clave de estabilidad financiera pese a las objeciones de la Unión Europea, lo que podría poner en peligro las conversaciones sobre un nuevo acuerdo de financiación con prestamistas internacionales.

Hungría está intentando asegurar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea para continuar el acceso a la financiación de los mercados el año que viene, pero las conversaciones informales se han derrumbado, provocando una rebaja de la calificación de la deuda húngara a la categoría de “basura” de Standard and Poor‘s.

El Parlamento también aprobó otras leyes polémicas entre las que había una ley electoral que según los críticos cambiará el sistema electoral a favor del Fidesz. Como respuesta, varios diputados de la oposición se encadenaron a una barrera situada frente al Parlamento.

Gyurcsany, que lideró dos gobiernos socialistas anteriores y ahora es parlamentario, fue retirado por la fuerza de la protesta junto con otros diputados del opositor partido ecologista liberal LMP.

La policía detuvo al líder del Partido Socialista y otros legisladores socialistas que intentaron evitar que se disolviera la protesta de los activistas del LMP. Los detenidos fueron puestos en libertad más tarde.

“La autocracia de (el primer ministro, Viktor) Orban ya no puede tolerar ni siquiera la oposición y la protesta pacífica”, dijo a Reuters Gyurcsany tras ser liberado.

Por su parte, el diputado Gabor Scheiring dijo a Reuters: “He venido aquí porque es una vergüenza para la mayoría gobernante que la gente tenga que defender la democracia parlamentaria con sus propios cuerpos”.

“Quieren cimentar el impuesto uniforme, peor para la mayoría de la gente (...) y la mayoría gobernante de Fidesz quiere aprobar una ley electoral hoy, con la que arrebatarán el derecho del pueblo a sustituir este Gobierno”, afirmó.

La ley de estabilidad financiera establece un impuesto uniforme sobre los ingresos personales, que según la oposición atará las manos de cualquier gobierno futuro.

Un vicepresidente de Fidesz dijo que las protestas eran una “parodia política”.

A su vez, la policía señaló en un comunicado que al encadenarse a sí mismos a las barreras, los manifestantes habían bloqueado la entrada de los diputados al Parlamento, y no obedecieron las peticiones policiales de que se marcharan.

“Cuando debido al comportamiento de los manifestantes, el Parlamento se hizo inaccesible en todas las entradas, la policía intervino y detuvo a 26 personas”, indicó el comunicado.

Peter Kreko, analista político del grupo de pensamiento Political Capital, dijo que la actuación policial era inaceptable.

“Estas imágenes que muestran a la policía retirando a legisladores de la oposición, bueno, vemos fotos así en países no democráticos”.

“Lo que el Gobierno puede conseguir con esto es que el aislamiento occidental se haga mucho más fuerte tanto en lo económico como en lo político, y si el Gobierno sigue adelante por este camino, entonces no hay más resultado que el fracaso”, afirmó.

Desde que llegó al poder con una gran victoria en 2010, el gobierno de Orban ha estrechado su control sobre los medios, recortado los derechos del máximo Tribunal Constitucional, renacionalizado los activos de pensiones privadas y desmantelado un organismo independiente de supervisión del presupuesto.

El jueves, Orban rechazó una petición de la Comisión Europea de que retirase dos polémicas leyes -la de estabilidad financiera y otra que según el Banco Central Europeo, infringe la independencia del BCE-, en una decisión que podría descarrilar las conversaciones con sus prestamistas sobre un nuevo acuerdo de financiación, lo que según los analistas podría provocar toda una crisis de mercado.

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