24 de noviembre de 2011 / 17:14 / en 6 años

Los temerosos banqueros europeos no ven mucho que agradecer

LONDRES (Reuters) - El día en el que Estados Unidos celebraba Acción de Gracias, el sector financiero europeo, que no había dejado de trabajar, tenía problemas para encontrar motivos por los que estar agradecido.

El día en el que Estados Unidos celebraba Acción de Gracias, el sector financiero europeo, que no había dejado de trabajar, tenía problemas para encontrar motivos por los que estar agradecido. Imagen de unos empleados del banco Lloyds de Londres reunidos con motivo del Día del Recuerdo el 11 de noviembre, que conmemora a las víctimas de la Primera Guerra Mundial, en su sede en la City de la capital británica. REUTERS/Olivia Harris

Mientras que Estados Unidos da la espalda a la tristeza mundial para disfrutar de un largo fin de semana, el fracaso en una subasta de bonos alemanes finalmente llevó a los europeos a darse cuenta de que ningún lugar es seguro.

“Es tan sombrío como el infierno. Lo único bueno es que ahora todos saben que es tan sombrío como el infierno”, dijo un trabajador londinense a un compañero en su viaje diario en el metro por la mañana al distrito financiero londinense, Canary Wharf.

Hasta esta semana, Alemania - la mayor economía de Europa, con una postura estricta sobre el mantenimiento de las medidas de austeridad - había sido considerada el último refugio de la eurozona y una fuente de tranquilidad para el ejército de banqueros, gestores de fondos y operadores atrapados en la peor crisis financiera de Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Después llegó la subasta de bonos del miércoles, en la que Berlín no encontró compradores para casi la mitad de los 6.000 millones de euros a bonos a 10 años que ofrecía a un bajo tipo de interés, el 2%.

“La subasta de bonos alemanes de ayer fue un claro ejemplo de que las cosas que pensaban que sucedían en la periferia ahora están en el núcleo (...) Es hora de hacer algo”, dijo Thomas Becket, jefe de inversión en la firma de fondos Psigma Investment Management.

Los inversores de bonos han huido, el préstamo interbancario se está secando de nuevo y vuelven a surgir dudas sobre la estabilidad del sector bancario de la región: mientras los estadounidenses trinchan pavos, los europeos están dándose cuenta de que la vida es más aterradora que festiva.

Un importante banquero europeo, que pidió no ser citado, dijo que mucho de sus colegas habían “negado la crisis” y se les habían dado falsas esperanzas de una rápida vuelta a las grandes primas y seguridad laboral por la significativa mejoría económica de 2009.

“Ahora se están dando cuenta, y es incluso más brutal para ellos, de que esto, de hecho, es la nueva normalidad, que el sector vuelve a lo que era a principios de la década de 2000”, dijo el banquero, añadiendo que la reciente ronda de despidos ha hecho más mella que la anterior, porque ningún banco está contratando personal.

¿PEOR QUE LEHMAN?

El trimestre posterior al colapso del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers en 2008 se considera desde hace tiempo como la referencia de la mayor merma moral de los banqueros de la historia reciente, pero el consenso está cambiando rápidamente.

En una conferencia de mercados de capitales organizada por IFR en la sede de Thomson Reuters en Londres el jueves, banqueros e inversores intercambiaban saludos sobrios como “¿Qué tal lo estás aguantando?” y “¿Estás sobreviviendo bien?”.

Cuando uno de los asistentes expresó su sorpresa al ver a un conocido, éste le contestó con sarcasmo: “No es que cualquiera de nosotros tenga mucho que hacer en este momento”.

La depresión y el estrés están barriendo el sector financiero, según fuentes del sector, y las semanas laborales engullen los fines de semana y los banqueros y operadores aceptan nerviosamente que no saben si continuarán teniendo trabajo en Año Nuevo.

“Puedes pasar más tiempo haciendo propuestas y marketing, pero a veces tienes que parar y decir: ‘No hay nada que podamos hacer’. Y ves que hay personas que simplemente se marchan (a casa)”, dijo un banquero de mercados de deuda de capital.

Este sentimiento de bajón puede observarse en todo el sector financiero.

Los hombres del dinero, que llegaron a ser calificados cínicamente como los “Maestros del Universo” se sienten impotentes siquiera para influir, no ya evitar, un potencial descarrilamiento de la unión monetaria europea, una calamidad que definiría su generación, y posiblemente incluso el siglo.

“Tienes que pensar que finalmente lo comprenderán y tendrán que hacer algo. Pero... gente bastante sensata pasaba el tiempo en 1914 y decía que Europa no se iba a romper en pedazos porque un fanático serbio hubiera disparado a un archiduque ¿no?” dijo Rob Burgeman, director del gestor de inversión británico Brewin Dolphin.

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