2 de noviembre de 2011 / 7:39 / en 6 años

El referéndum de Grecia, un duro golpe al plan del euro

PARÍS (Reuters) - La convocatoria del primer ministro griego, Georgios Papandreu, de un referéndum que se pronuncie sobre el último plan de rescate de la Unión Europea ha abierto una herida que podría ser fatal en la estrategia de la zona euro para superar su crisis de deuda soberana.

La convocatoria del primer ministro griego, Georgios Papandreu, de un referéndum que se pronuncie sobre el último plan de rescate de la Unión Europea ha abierto una herida que podría ser fatal en la estrategia de la zona euro para superar su crisis de deuda soberana. En la imagen, la luna sobre el Partenón en Atenas, el 1 de noviembre de 2011. REUTERS/Yannis Behrakis

Si el plebiscito se hace o no, o cualquiera sea el resultado, la apuesta de Papandreu garantiza largas semanas de incertidumbre política justo cuando el bloque monetario de 17 naciones busca con desesperación un minuto de calma para aplicar los remedios acordados la semana pasada.

Esto hará más difícil, si no imposible, recuperar la confianza de los inversores en la deuda soberana de la zona euro a corto plazo y atraer fondos de China o de otros países para que inviertan sus millones en bonos europeos.

Esto podría obligar al Banco Central Europeo a implicarse más profundamente en la crisis para estabilizar los mercados de bonos, en momentos en que el italiano Mario Draghi asume la cabeza del organismo con el anhelo de volver a su misión primigenia: el combate a la inflación.

La violenta reacción del mercado, - los diferenciales de deuda de Italia y España se ampliaron hasta casi sus máximos de la crisis y una caída del euro de más de dos céntimos contra el dólar - reflejó el aumento de la percepción de riesgo entre los inversores.

La atónita reacción de los líderes políticos de Alemania y Francia fue la misma historia.

Cuando las autoridades pensaban que habían logrado un respiro para instalar un cortafuegos con el fin de proteger a otros estados miembros de la zona euro en problemas del impacto de una probable suspensión de pagos griega, reciben otro golpe político.

“El riesgo de un ‘default’ desordenado al estilo de Lehman ahora amenaza más que antes, dado el riesgo de que Grecia pueda abandonar la zona euro si rechaza la oferta de un alivio de deuda ordenado a cambio de duros recortes de gasto y reformas”, dijo el economista Holger Schmieding de Berenberg Bank.

El presidente del grupo de ministros de Finanzas de la zona euro, Jean-Claude Juncker, dijo que si ganaba la opción “no” en la consulta, el país podría ir a la quiebra.

Papandreu no mencionó su intención de realizar el plebiscito cuando conversó con los líderes de Francia, Alemania y la Unión Europea el miércoles pasado en la cumbre de la Unión Europea en Bruselas, agregó.

EUROPA, ATÓNITA

El anuncio dejó atónitos a los líderes europeos a tres días de que Francia albergue una cumbre del G-20 de las mayores economías del mundo en Cannes, en la cual Europa esperaba una muestra de apoyo global para sus esfuerzos por contener la crisis de deuda.

En vez de eso, los líderes europeos tendrán que realizar frenéticas consultas por la crisis en el marco de la cumbre, lo que será un recordatorio para los líderes de Estados Unidos, China, Japón, India, Rusia y Brasil de la precariedad política de cada medida que los europeos adoptan para controlar su deuda.

La apuesta del referéndum de Papandreu, que provocó una revuelta contra su liderazgo en su propio Partido Socialista, siembra cuestionamientos a las bases del acuerdo de la cumbre de la semana pasada.

La estrategia se basa en una reducción de la deuda griega con un segundo paquete de rescate, con una supervisión internacional más estricta de su programa de austeridad y una quita “voluntaria” del 50 por ciento de los bonos griegos a los acreedores privados.

También incluye la recapitalización de los bancos europeos para enfrentar sus potenciales pérdidas y reforzar el fondo de rescate FEEF de la zona euro para garantizar los bonos de los países en problemas y atraer inversión extranjera a un vehículo de inversión de propósito especial que adquiriría bonos del Gobierno europeo.

“Esto ciertamente desestabiliza la situación y pone en peligro todas las decisiones adoptadas el 26 de octubre”, dijo Janis Emmanouilidis, investigador del Centro de Política Europea de Bruselas.

“¿Cómo esto afectará a las negociaciones para convencer a los bancos de que asuman una quita voluntaria de su deuda griega? Algunos están pasando a argumentar que esto pone en cuestión el compromiso completo”, agregó.

Las autoridades de la UE dijeron en la víspera de la cumbre de la semana pasada que era vital evitar el “riesgo de ratificación” al concordar en que las medidas pudieran ser implementadas más o menos de manera inmediata.

“La lección que aprendimos del acuerdo del 21 de julio (para ampliar el alcance del FEEF) fue ‘no más riesgo de ratificación’”, dijo un responsable europeo implicado en las negociaciones.

El acuerdo de julio generó un alivio de 24 horas en los mercados, similar al repunte de la semana pasada, pero los inversores rápidamente se dieron cuenta que faltarían varias semanas para que los parlamentos nacionales aprobaran las medidas, y el riesgo de un accidente era alto.

La exigencia de Finlandia de garantías a cambio de sus préstamos a Grecia y la oposición a los rescates de un pequeño partido liberal de la coalición oficialista de Eslovaquia generaron retrasos. Al momento en que el acuerdo de julio había sido ratificado, ya había sido superado por los acontecimientos.

MADEJA POLÍTICA

La misma madeja política se ha generado ahora.

Un tribunal constitucional alemán puso la primera cuota de incertidumbre la semana pasada al suspender el trabajo de una comisión parlamentaria especial creada para aprobar en secreto las intervenciones del mercado del FEEF.

La corte dictó una orden de no innovar sobre la legalidad del órgano especial, lo que significa que por ahora, Alemania no tiene manera de refrendar las compras de bonos del FEEF sin darlo a conocer públicamente y debatirlo en una sesión plena del Parlamento.

Las expectativas del Gobierno de minoría holandés de asegurarse un apoyo mayoritario en el Parlamento para las nuevas medidas de rescate recibieron el martes un puñetazo directo con la convocatoria de Papandreu.

El partido opositor Laborista de centroizquierda y proeuropeo, cuyo apoyo necesitaba el Gobierno de centroderecha holandés, dijo que la decisión griega era “rompeacuerdos”.

La Unión Europea tiene una larga e infeliz historia de referendos, que para los críticos demuestra que la integración europea es un bonito proyecto de la elite que no goza del apoyo popular.

Dinamarca votó en contra de sumarse a la unión monetaria europea en 1992 en un fuerte revés para el sistema de la UE. Suecia rechazó unirse al euro en 2000, y los electorados de Irlanda, Holanda y Francia también han votado en contra de ratificar los tratados de la UE en plebiscitos en la última década, dos veces en el caso irlandés.

Según politólogos, normalmente los votantes usan los referendos para demostrar su rechazo al Gobierno que convoca la consulta o a todo el sistema político, más que votar estrictamente por el tema.

Dada la enorme indignación pública tras dos años de severa austeridad y la perspectiva de un cuarto año de recesión en Grecia, podría ser difícil para el ya impopular Gobierno de Papandreu lograra un “sí” en la pregunta que fuera.

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