11 de septiembre de 2011 / 11:53 / en 6 años

ANÁLISIS-La dimisión de Stark en el BCE golpea a la eurozona

La dimisión del máximo representante alemán en el Banco Central Europeo difícilmente podría haber llegado en peor momento para los legisladores de la eurozona, que luchan por encontrar una salida a la crisis más profunda que sufre la moneda única en sus 12 años de historia. En la imagen, la imagen de archivo del consejero del Banco Central Europeo (BCE) Juergen Stark en una cena en un hotel de Hong Kong, el 12 de abril de 2011. REUTERS/Tyrone Siu/Files

PARÍS (Reuters) - La dimisión del máximo representante alemán en el Banco Central Europeo difícilmente podría haber llegado en peor momento para los legisladores de la eurozona, que luchan por encontrar una salida a la crisis más profunda que sufre la moneda única en sus 12 años de historia.

El BCE es la única institución que ha mantenido la eurozona a flote en la crisis de deuda soberana e impedido un colapso del mercado de bonos. La Unión Europea no tiene gobierno federal y organismo fiscal común, y habla con muchas voces discrepantes.

La salida de Juergen Stark del consejo directivo del BCE, frustrado por la política de compra de bonos para impedir que la crisis se extienda, llega mientras los legisladores en Berlín y el resto de Europa se preparan para la creciente posibilidad de una suspensión de pagos griega.

Parece que su marcha complicará la próxima ronda de gestión de la crisis, porque ha sembrado el veneno de las políticas internas de los estados, además de la división ideológica en el independiente banco central.

“El BCE es el que mantiene la máquina en marcha, así que cualquier cosa que debilite al BCE son malas noticias”, dijo un funcionario europeo implicado en la gestión de la crisis financiera.

La salida de Stark socavará aún más la credibilidad del BCE ante las conservadoras autoridades financieras alemanas, que vieron la compra de bonos como un método inapropiado de financiar deuda pública, y ante los votantes de la mayor economía europea.

Eso podría hacer más difícil de conseguir el aumento de la integración fiscal de la eurozona, al tiempo que la canciller, Angela Merkel, se está dando cuenta de que hace falta un gran salto hacia delante en gobernanza europea para conservar la moneda única.

También plantea el riesgo trasladar al banco central la división norte-sur, entre los países que se consideran cumplidores de sus créditos y los estados periféricos percibidos como despilfarradores e irresponsables.

En el peor escenario, la salida de Stark podría reducir la capacidad del BCE de actuar con decisión en los próximos meses, cuando la crisis de deuda entre en una fase aún más peligrosa.

ATADOS DE PIES Y MANOS

“Esto viene en un momento muy, muy malo, y desde luego es grave”, dijo Jean Pisani-Ferry, director del grupo de pensamiento económico Bruegel en Bruselas.

“Si el BCE está atado en su capacidad de comprar bonos españoles e italianos y al mismo tiempo necesitamos hacer una reestructuración de verdad de las deudas Griegas, con un corte apropiado, nos arriesgamos a un contagio a otros países. Si el BCE está atado de pies y manos por una falta de consenso, ése es el peligro”.

Un creciente número de legisladores, así como economistas del mercado, están convencidos de que es sólo cuestión de tiempo que Grecia, que sigue incumpliendo sus objetivos fiscales, entre en suspensión de pagos.

Una fuente en la reunión de jefes de Finanzas del G-7 celebrada este fin de semana en Marsella dijo que la troika de inspectores de la UE, el BCE y el FMI, que suspendió las conversaciones con Atenas la semana pasada, probablemente encontrará en una fórmula en su informe de progresos para permitir que el próximo tramo de ayudas de 8.000 millones de euros del fondo de rescate se paguen en octubre.

Eso mantendría Grecia en marcha durante unos pocos meses hasta que los parlamentos europeos aprueben nuevos poderes para que el fondo de rescate EFSF ofrezca líneas de crédito preventivas a los estados miembros de la eurozona, compre bonos en el mercado secundario y preste dinero para recapitalizar los bancos.

la fuente señaló que el Ministro alemán de Finanzas está cada vez más convencido de que Grecia no podrá evitar la suspensión de pagos mucho más, así que cercar al deudor más débil de la eurozona y limitar el contagio será crucial.

Incluso cuando el FSF tenga sus nuevos poderes, requerirá el acuerdo unánime de los 17 estados miembros de la eurozona para utilizarlos, y el parlamento alemán acaba de obtener una supervisión mayor de esas decisiones. Los obstáculos políticos abundan.

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