7 de septiembre de 2011 / 10:54 / en 6 años

El plan de austeridad italiano afronta la votación en el Senado

ROMA (Reuters) - El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, afronta el miércoles un voto de confianza en el Senado tras los últimos cambios a su plan de austeridad, que pretende acabar con la crisis financiera pero ha recibido numerosas críticas.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, afronta el miércoles un voto de confianza en el Senado tras los últimos cambios a su plan de austeridad, que pretende acabar con la crisis financiera pero ha recibido numerosas críticas. En una imagen de archivo, una vista del Senado de Italia durante un debate en Roma el 14 de juio de 2011. REUTERS/Tony Gentile

El martes a última hora, el Gobierno acabó cediendo ante las peticiones de que el plan se reforzase y subió el Impuesto sobre el Valor Añadido, retrasó la edad de jubilación para las mujeres en el sector privado y aprobó un impuesto para las rentas muy altas.

El diferencial de los bonos italianos cayó el miércoles, después de que el Tribunal Constitucional alemán rechazara una demanda que pretendía impedir que Berlín - el pagador efectivo de la eurozona - participase en rescates a gobiernos con problemas económicos.

La votación está prevista para alrededor de las 8 p.m. (18:00 GMT). El plan pasará después a la Cámara Baja para su aprobación final en los próximos días.

El Gobierno de centroderecha de Berlusconi ha recibido una lluvia de críticas internacionales por el modo caótico en el que ha respondido a las exigencias del Banco Central Europeo de elaborar planes más claros y concretos para reducir su enorme deuda pública.

La posición del propio primer ministro se ha visto sometida a una creciente presión, al recibir cada vez más reproches de sus socios europeos, del presidente, Giorgio Napolitano, de sindicatos y empresarios italianos.

En una muestra del creciente descontento entre sus propios partidarios, un alto cargo del PDL en el poder dijo que Berlusconi debería dimitir y dejar paso a un gobierno de unidad nacional, a pesar de tener una clara mayoría parlamentaria.

El ex ministro del Interior Beppe Pisanu, miembro fundador del partido Forza Italia del que luego Berlusconi formó el Partido de la Libertad, dijo al diario La Repubblica que se debería crear una amplia alianza entre todos los partidos para conducir a Italia durante la crisis hasta las próximas elecciones, previstas en 2013.

“(Hace falta) un pacto para el final de la legislatura entre todos los parlamentarios de buena voluntad para salvar al país y que vuelva a ponerse en marcha”, declaró.

BERLUSCONI NO SE VA

Berlusconi ha rechazado en repetidas ocasiones los llamamientos para irse, y las palabras de Pisanu fueron descartadas inmediatamente por el ministro de Defensa, Ignazio La Russa, que dijo: “Los gobiernos son elegidos por los votantes, no se hacen como si uno estuviera en una cocina”.

Italia, la tercera mayor economía de la eurozona, está en el corazón de la crisis de la deuda desde primeros de julio, cuando los mercados empezaron a dudar de su compromiso de reducir su impresionante deuda de 1,9 billones de euros.

Sólo la intervención del BCE, comprando bonos italianos, ha conseguido que sus costes de financiación no se hayan descontrolado, lo que habría desestabilizado a toda la eurozona. Pero el banco central ha advertido que no se debería dar por garantizado su apoyo.

La decisión del martes de subir el IVA supuso una derrota para el ministro de Economía, Giulio Tremonti, que cada vez parece más aislado pero no consiguió presentar una fuente alternativa de financiación.

Según las valoraciones técnicas del Tesoro, la subida de un punto al 21 por ciento debería aportar 700 millones de euros más de recaudación en 2011 y otros 4.200 millones en 2013. El tamaño total del plan aumenta a 54.200 millones en 2014, según este estudio.

Además de la subida del IVA y del 3 por ciento sobre las rentas superiores a 300.000 euros, el retraso previsto de la jubilación para las trabajadoras del sector privado se adelanta a 2014.

Además, se reducirá el gasto de los gobiernos locales y central, una actuación con la evasión fiscal, con condenas de cárcel para los delitos más graves, y medidas para reducir el elevado coste del complicado sistema político italiano.

El Gobierno también ha planeado una enmienda que incluya el equilibrio presupuestario en la Constitución, pero el complicado proceso político necesario supone que cualquier medida de este tipo tardaría meses o incluso años.

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