21 de junio de 2011 / 8:39 / en 6 años

El primer ministro griego afronta una moción de confianza

El primer ministro griego, Georgios Papandreu, afronta una moción de confianza el martes por la noche, un escollo que debe superar para obtener el respaldo a una nueva ronda de recortes del gasto, subida de impuestos y venta de activos públicos necesarios para asegurar que se libera un tramo de ayuda de 12.000 millones de euros para evitar el primer impago de deuda soberana de la zona euro. En la imagen, Papandreu habla a los medios el 20 de junio de 2011 en Bruselas. REUTERS/Thierry Roge

ATENAS (Reuters) - El primer ministro griego, Georgios Papandreu, afronta una moción de confianza el martes por la noche, un escollo que debe superar para obtener el respaldo a una nueva ronda de recortes del gasto, subida de impuestos y venta de activos públicos necesarios para asegurar que se libera un tramo de ayuda de 12.000 millones de euros para evitar el primer impago de deuda soberana de la zona euro.

Si el Gobierno de Papandreu, remodelado esta semana para aplacar las voces disidentes en el seno de su partido por las medidas de austeridad, logra el apoyo parlamentario, someterá el paquete de austeridad a la votación de la cámara la semana que viene.

Los manifestantes planeaban una gran manifestación antes de la moción de confianza y los trabajadores de la energética estatal griega PPC iniciaron una huelga de 48 horas a medianoche del domingo, subrayando el nivel de oposición social a las medidas de austeridad que se añaden a la incertidumbre de los mercados financieros.

El euro se aferró a sus modestas ganancias en Asia ante la previsión de que Grecia evitaría el impago de forma inmediata, aunque el mercado estaba nervioso antes de la moción de confianza.

Tras dos días de conversaciones sobre la crisis en Bruselas, los ministros de Finanzas dieron a Atenas un ultimátum, diciendo que el Gobierno, el Parlamento y la sociedad tenían hasta el 3 de julio para probar nuevos pasos que permitan liberar el siguiente tramo de la ayuda de 110.000 millones de euros otorgada por el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea en mayo de 2010.

“La aprobación del Parlamento griego es absolutamente esencial y tendrán que llegar puntualmente si queremos tomar una decisión para el 3 de julio”, dijo Jean-Claude Juncker, que preside el eurogrupo de 17 ministros de Economía de la zona euro, tras la reunión.

Aunque Grecia no cumpliera sus objetivos de deuda comprometidos en el primer paquete, los ministros de la eurozona dijeron que estaban dispuestos a conceder un segundo préstamo.

El nuevo plan de unos 120.000 millones de euros, que debe estar trazado para mediados de julio, incluirá por primera vez la contribución de los inversores privados, de quienes se espera que compren voluntariamente nuevos bonos griegos conforme venzan los actuales.

No obstante, ese punto continúa siendo controvertido y la agencia de calificación Fitch dijo que trataría incluso un canje voluntario de deuda o una extensión de los vencimientos como un default. [ID:nN1E75J26M]

Las autoridades griegas han admitido que los préstamos de emergencia son necesarios para evitar que el país se quede sin dinero el mes que viene, lo que conllevaría un impago de sus obligaciones de deuda en la práctica. Papandreu calificó dicho escenario como “catastrófico” y apeló a la nación a aceptar las adversidades que se avecinan.

“Las consecuencias de una bancarrota o salida del euro serían inmediatamente catastróficas para los hogares, bancos y la credibilidad del país”, dijo Papandreu al inicio de un debate de confianza sobre su nueva crisis de gabinete.

Su nuevo ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, dijo que se esforzaría para que se aprobara el nuevo programa de austeridad, posiblemente el 28 de junio.

El plan, que ahora se está debatiendo en el Parlamento, pretende conseguir otros 6.500 millones de euros en ahorro del presupuesto, y 28.000 millones hasta 2015, además de 50.000 millones procedentes de la venta de activos públicos.

ATENAS EN EL PUNTO DE MIRA

Años de gastos incontrolados, disciplina presupuestaria laxa y evasión fiscal elevaron la montaña de deuda pública griega a 340.000 millones de euros, o un 150% de su producto interior bruto.

La brusca revisión al alza de su déficit fiscal puso al país bajo la lupa de los mercados financieros, obligando a las naciones de la zona euro a forjar un paquete de rescate, temiendo que el colapso de Grecia podría arrastrar a otros miembros de la UE con debilidad fiscal.

Al final, Irlanda y Portugal han tenido que ser rescatados y en una señal de que los políticos siguen preocupados sobre las repercusiones de un posible impago griego, los ministros de Finanzas del G-7, el grupo de las naciones más industrializadas del mundo, celebraron dos conference calls para abordar la situación.

Una de las preocupaciones de los prestamistas e inversores por igual, subrayado por las manifestaciones en las calles de Grecia y la disidencia en el seno del partido socialista en el Gobierno, es que la sociedad griega es reacia a aceptar abrocharse el cinturón como un mal necesario.

Trabajadores del sector energético, que se oponen al plan de vender la compañía estatal de energía, comenzaron una huelga y se esperan apagones en partes del país. Los manifestantes prevén una gran manifestación antes de la moción de confianza.

Manteniendo la presión sobre Grecia, inspectores de la UE y del FMI realizarán una nueva visita a Atenas esta semana -tras completar una inspección hace pocos días- mientras Juncker ya había planeado otra reunión extraordinaria de la eurozona el 3 de julio, cuando la liberación de los 12.000 millones de euros se aprobará si Grecia mantiene su parte del trato.

El euro subía en el mercado asiático después de que Klaus Regling, jefe del Fondo de Europeo de Estabilidad Financiera, dijera el lunes que las garantías del fondo de rescate aumentarían a 780.000 millones de euros desde 440.000 millones.

“Los participantes empiezan a pensar que los políticos de la zona euro, especialmente los alemanes, intentarán evitar un aterrizaje duro de Grecia”, expresó Makoto Noji, estratega de SMBC Nikko Securities.

Aún así, los traders eran cautelosos.

“Todo lo dirigen los actores a corto plazo. Nadie está comprando el euro para mantenerlo mucho tiempo”, dijo Tsutomu Soma, gestor de bonos extranjeros de Okasan Securities.

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