16 de marzo de 2011 / 17:49 / hace 7 años

La crisis lusa se agrava al encarecerse su financiación

LISBOA (Reuters) - El Gobierno de Portugal culpó de los rendimientos más elevados que tuvo que pagar el país el miércoles en el mercado para colocar deuda a la negativa de la oposición a respaldar sus nuevas medidas de austeridad, advirtiendo de que la crisis política podría obligar al país a tener que pedir un rescate financiero.

<p>El Gobierno de Portugal culp&oacute; de los rendimientos m&aacute;s elevados que tuvo que pagar el pa&iacute;s el mi&eacute;rcoles en el mercado para colocar deuda a la negativa de la oposici&oacute;n a respaldar sus nuevas medidas de austeridad, advirtiendo de que la crisis pol&iacute;tica podr&iacute;a obligar al pa&iacute;s a tener que pedir un rescate financiero. Imagen de una manifestaci&oacute;n de j&oacute;venes celebrada el 12 de marzo en Lisboa pidiendo empleos a la altura de sus estudios. REUTERS/Jose Manuel Ribeiro</p>

La presión sobre Lisboa ha aumentado después de que el martes la agencia Moody’s recortara la calificación de la deuda de Portugal en dos escalones, poniendo de manifiesto los retos que afronta en su crisis de deuda.

El rendimiento sobre 1.000 millones de euros en letras del Tesoro subió del 4,057 por ciento de hace dos meses al 4,331 por ciento del miércoles. En cambio, España logró un menor coste de financiación en una subasta de letras el martes y se considera cada vez menos probable que necesite un paquete de rescate de la UE y el FMI tras el enérgico plan de medidas acordado por los gobiernos europeos el viernes pasado.

El empeoramiento de la crisis lusa - al que muchos economistas consideran el próximo candidato a necesitar un rescate tras Grecia e Irlanda - sugiere que el acuerdo alcanzado en Bruselas podría llegar demasiado tarde para Lisboa.

La situación de Portugal se complica además por las disputas políticas, dado que el principal partido de oposición - los socialdemócratas de centroderecha - se ha negado a respaldar un nuevo plan de ajuste con el que el Gobierno pretende asegurar el cumplimiento de sus metas presupuestarias.

“El fracaso a la hora de aprobar las nuevas medidas del plan presupuestario empujaría al país a la ayuda externa”, afirmó el ministro de Finanzas, Fernando Teixeira dos Santos, a la comisión de presupuestos del Parlamento.

“Las condiciones actuales del mercado son insostenibles a medio y largo plazo”, expresó.

Un sondeo de Reuters entre 45 economistas halló que el 60 por ciento espera que Portugal necesite un rescate, y creen que ocurrirá en junio.

El martes, el primer ministro José Sócrates advirtió que su gobierno en minoría no podrá continuar si la estrategia económica del país a largo plazo, que incluye las nuevas medidas de austeridad, no es aprobada por el Parlamento.

“Los niveles de los rendimientos de Portugal siguen por encima del nivel de ‘bola de nieve’ - en el que el nivel del interés cobrado hace que la deuda suba - y eso significa que la situación a largo plazo está empeorando, no mejorando”, dijo el estratega Charles Diebel, de Lloyds.

Hasta ahora, los socialdemócratas han apoyado las medidas de austeridad del Gobierno socialista, y Texeira dos Santos les ha pedido que negocien, pero los analistas creen que la parálisis podría desembocar en la caída del Gobierno.

“José Sócrates jugó su última carta”, dijo el Diario de Noticias en un editorial. “Pero esta vez parece que los socialdemócratas no están dispuestos a bailar”.

El principal partido de la oposición encabeza los sondeos.

Las nuevas medidas fueron anunciadas el viernes e incluyen recortes del gasto social y de infraestructura equivalentes al 0,8 por ciento del PIB.

Los portugueses, ante la subida de los impuestos, la reducción de las ayudas sociales y una probable vuelta a la recesión este año, han aumentado las protestas contra la austeridad, pero no está claro si quieren un cambio de gobierno.

“Espero que no haya elecciones pronto. Creo que son una opción negativa y espero que el PSD actúe con responsabilidad”, dijo Paulo Bernardes, de 45 años y gerente de mantenimiento en un hotel.

“Si hubiera elecciones y el poder pasa a los socialdemócratas, no habrá muchos cambios, las cosas seguirán igual”, dijo por su parte Julio Correia, un empresario autónomo de 63 años.

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