21 de enero de 2011 / 17:58 / hace 7 años

La semana laboral de 35 horas entra en la agenda electoral gala

PARÍS (Reuters) - Los problemas de Francia para competir con la floreciente economía alemana han ayudado a situar su jornada laboral de 35 horas de nuevo en la agenda política, antes de las elecciones presidenciales de abril de 2012.

<p>Los problemas de Francia para competir con la floreciente econom&iacute;a alemana han ayudado a situar su jornada laboral de 35 horas de nuevo en la agenda pol&iacute;tica, antes de las elecciones presidenciales de abril de 2012. En la imagen de archivo, un hombre pasa ante unas se&ntilde;ales de tr&aacute;fico de "prohibido las 35 horas" durante una manifestaci&oacute;n de peque&ntilde;as y medianas empresas en la ciudad de Marsella, en el sur del pa&iacute;s, en abril de 2001. REUTERS</p>

La estrella ascendente del partido socialista, Manuel Valls, subrayó este mes la preocupación en todo el espectro político cuando rompió un tabú de la izquierda y propuso una reforma del sistema, que los economistas consideran una de las debilidades clave de la economía del país.

Valls fue portavoz y asesor de Lionel Jospin, el primer ministro socialista que introdujo la jornada de 35 horas a finales de los 90, durante un periodo de bonanza económica.

Varios altos cargos del partido gobernante de centroderecha UMP también ha abordado el tema, calificando la ley de anacronismo que necesita ser debatido a la vista de los problemas de la eurozona para volver a la senda del crecimiento mientras lidia con una crisis de deuda soberana.

En el pasado, hablar de revocar la semana laboral de 35 horas, en vigor desde hace una década, hubiera sido una locura política, pero se está extendiendo una conciencia en Francia de que algunos privilegios sociales como la jubilación anticipada, las largas vacaciones y una semana laboral corta están dañando la capacidad del país de mantenerse en la economía mundial.

Mientras conservadores y socialistas preparan sus estrategias de campaña, las declaraciones de Valls abrieron el camino esta semana a una ofensiva contra las 35 horas por parte de la patronal Medef y un influyente centro de estudios.

El responsable de Medef, Laurence Parisot, dijo que la jornada de 35 horas debería abordarse en el próximo debate electoral y no hacerlo supondría “negarse a mirar la realidad a la cara”.

Dos días más tarde, el instituto de economía Rexecode, considerado por muchos como el “cerebro” político de Medef, presentó un informe que muestra que la ventaja exportadora de Alemania sobre Francia dio un salto hacia delante en los últimos 10 años.

Rexecode atribuyó la diferencia a los costes laborales más altos, indicando que la ventaja alemana ya no se basaba en la reputación de la calidad de la etiqueta “hecho en Alemania” sino que cada vez más dependía del precio.

“En los últimos años, Francia ha perdido lo que era su única ventaja comparativa: precios más bajos”, dijo Rexecode, indicando que la semana de 35 horas entró en vigor al mismo tiempo que Francia adoptó el euro y perdió su capacidad de llevar a cabo devaluaciones para ser competitivo.

El presidente, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro, François Fillon, han restado importancia a la posibilidad de revisar la ley e impulsar una reforma que afectaría a millones de trabajadores y que conlleva sustanciosos riesgos políticos.

Pero el secretario general de UMP, Jean-François Cope, dio que la jornada de 35 horas se ha convertido en “insostenible” y que Francia no puede continuar por el mismo camino. El presidente del Senado, Gerard Longuet, también de UMP, agregó que era hora de abandonarla.

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