4 de diciembre de 2010 / 19:39 / hace 7 años

El Gobierno "no permitirá" que se repita una "huelga salvaje"

MADRID (Reuters) - El Gobierno español “no va a volver a permitir” que se repita otra “huelga salvaje” de controladores aéreos como la que mantuvo cerrado el espacio aéreo español durante 24 horas entre el viernes y el sábado, y advirtió de que habrá consecuencias por un caos aéreo que, admitió, ha perjudicado la imagen del país en plena crisis económica.

<p>El Gobierno espa&ntilde;ol "no va a volver a permitir" que se repita otra "huelga salvaje" de controladores a&eacute;reos como la que mantuvo cerrado el espacio a&eacute;reo espa&ntilde;ol durante 24 horas entre el viernes y el s&aacute;bado, y advirti&oacute; de que habr&aacute; consecuencias por un caos a&eacute;reo que, admiti&oacute;, ha perjudicado la imagen del pa&iacute;s en plena crisis econ&oacute;mica. Imagen de pasajeros varados en el aeropuerto malacitano Pablo Ruiz Picasso el 4 de diciembre. REUTERS/Jon Nazca</p>

“(El Gobierno) no va a volver a permitir que se vuelva a producir una situación como esta”, dijo en una comparecencia ante la prensa el vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

“No va a haber problemas ni en Navidades ni después de las Navidades, ese es el compromiso del Gobierno”, agregó, tras la reunión de la comisión delegada para asuntos de crisis, reunida bajo la presidencia del jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero.

La normalidad iba regresando a los aeropuertos españoles el sábado por la tarde después de 24 horas caóticas que comenzaron con la repentina “indisposición” masiva de todos los controladores tras la aprobación de un decreto que modificaba sus condiciones laborales y desembocó en que el Gobierno decretara por primera vez en la democracia el Estado de alarma, que llevó a los trabajadores a volver a sus puestos bajo amenaza de ser acusados de un delito de desobediencia según la jurisdicción militar.

En medio, centenares de miles de españoles vieron saboteadas sus vacaciones para el puente de la Constitución, el sector de la hostelería y del transporte advirtió de pérdidas millonarias y la imagen de España sufrió un varapalo con la repercusión de la noticia en todo el mundo, en un momento en el Gobierno trata de que la economía supere el estancamiento de una profunda crisis y de evitar caer en un rescate como el que han tenido que pedir Grecia e Irlanda.

Rubalcaba afirmó que “se van a exigir responsabilidades” y que Aena ya ha abierto expediente a todos los controladores que faltaron a su puesto de trabajo sin razón o justificación, además de las investigaciones que han iniciado varias fiscalías, como la de Madrid.

“(En) una evaluación somera de las consecuencias de esta huelga salvaje, es un suceso de una enorme gravedad y consecuencias muy dañinas, empezando por los ciudadanos que no han podido volar, siguiendo por los intereses de las compañías y hoteleros, y la imagen de nuestro país”.

Los controladores aéreos llevan tiempo enfrentados tanto al regulador aeroportuario como al Gobierno en una larga negociación por su convenio colectivo. Sus elevados sueldos en un momento de crisis y las amenazas de huelga en plena temporada vacacional el pasado verano les han supuesto recibir las críticas de la opinión pública.

ATRAPADOS

La aprobación por parte del Consejo de Ministros ordinario del viernes de la privatización parcial del gestor de aeropuertos y de un nuevo modelo de gestión en el que se incluía una modificación de los horarios de los controladores desató lo que su sindicato, USCA, calificó de “una revuelta popular” por las “provocaciones de Aena”.

El caos en los aeropuertos se extendió rápidamente, obligando a cerrar el tráfico aéreo y a que miles de viajeros pasaran una gélida noche en las instalaciones, lo que llevó a que las autoridades movilizaran efectivos como la Unidad Militar de Emergencias para intentar asistirles.

“Parecía las imágenes que ves en la televisión de los desplazados por las guerras, con niños llorando y gente tirada con mantas por el suelo”, dijo en CNN+ una mujer que tenía que viajar el sábado por la tarde de Madrid a Tenerife y que pasó 12 horas en Barajas.

“Un caos increíble, no hemos podido dormir porque nos han aconsejado que no lo hiciéramos ante el peligro de carteristas”.

El Gobierno adoptó una primera medida inusitada el viernes por la noche que había incluido en el decreto aprobado esa mañana: militarizar el espacio aéreo comercial en España, poniendo las torres y centros de control bajo la autoridad del Ejército. Una parte de los controladores acudió a sus puestos durante la noche, pero sin aceptar trabajar, según medios.

En plena crisis económica en la zona euro y en un país en el que el turismo es uno de sus motores económicos, finalmente el Ejecutivo convocó un Consejo de Ministros extraordinario el sábado por la mañana en el que decretó el Estado de alarma, bajo el caso de la paralización de los servicios públicos esenciales, por un periodo de 15 días.

La histórica decisión tuvo efectos casi inmediatos, puesto que poco a poco los controladores fueron regresando a las torres de control o trabajando, si ya estaban en ellas, y el espacio aéreo se pudo reabrir a primera hora de la tarde, cuando se efectuaron las primeras operaciones aéreas. Aún así, las autoridades calculan que la normalidad tardará en regresar unas 48 horas.

CONSECUENCIAS

El caos aeroportuario ha llegado mientras España afronta duras reformas económicas y recortes del gasto para intentar controlar el déficit e intentar reanimar una economía estancada, y en un momento de extrema sensibilidad económica en Europa respecto a un país en el que el turismo supone alrededor del 11 por ciento del Producto Interior Bruto.

La guerra entre Fomento, Aena y los controladores se extendió a la política, con un enfrentamiento entre el principal partido de la oposición - cuyo líder, Mariano Rajoy, se vio atrapado en un aeropuerto en las Islas Canarias - y el Gobierno.

El PP criticó la “huelga salvaje, inoportuna y cruel”, pero también pidió explicaciones al Gobierno socialista.

“Desde cuándo (el Gobierno) sabía lo que iba a ocurrir, desde cuándo advirtió a los controladores, por qué si advirtió a los controladores no lo hizo con los ciudadanos ni con las compañías de transporte ni adoptaron un plan alternativo”, preguntó el vicesecretario de comunicación del PP, Esteban González Pons.

El propio Rubalcaba dijo que Blanco había informado de “incidentes preocupantes” al Gobierno durante el Consejo del viernes, mientras que la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, dijo en una entrevista en la cadena SER que había “indicios de que esto podía suceder desde el día anterior (el jueves)”.

Por su parte, José Blanco acusó a los “populares” de “hacerles el juego” a los controladores en reuniones con ellos, “alimentándoles las expectativas”.

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