10 de noviembre de 2010 / 13:11 / en 7 años

Obama llama a los líderes del G-20 a cumplir su parte

SEÚL (Reuters) - El presidente estadounidense, Barack Obama, intentó el miércoles volver a centrar la atención del G-20 en los desequilibrios mundiales y sacar las políticas de su país del ojo del huracán, cuando los dirigentes mundiales comienzan a llegar a Seúl para la cumbre del grupo.

<p>El presidente estadounidense, Barack Obama, intent&oacute; el mi&eacute;rcoles volver a centrar la atenci&oacute;n del G-20 en los desequilibrios mundiales y sacar las pol&iacute;ticas de su pa&iacute;s del ojo del hurac&aacute;n, cuando los dirigentes mundiales comienzan a llegar a Se&uacute;l para la cumbre del grupo. En la imagen, Obama llega a Se&uacute;l, el 10 de noviembre de 2010. REUTERS/Jason Reed</p>

Un primer borrador de comunicado citado por Dow Jones Newswires se hizo eco de un compromiso anterior de los ministros de Finanzas del grupo de avanzar hacia unas tasas de cambio de las divisas más determinadas por el mercado y pareció no ofrecer ninguna propuesta nueva sobre cómo reducir las tensiones entre los países ricos en problemas y las nuevas potencias económicas, como China o Brasil.

Obama, que ha recibido críticas generalizadas por la política monetaria expansiva de su país, dijo a su llegada al encuentro de dos días en la capital surcoreana que una sólida economía estadounidense es vital para la recuperación global y exhortó a los demás dirigentes del grupo a dejar de lado las diferencias y hacer su parte para estimular el crecimiento.

“Cuando todos los países hacen su parte - tanto los emergentes como los avanzados, con superávit y con déficit - todos nos beneficiamos de un mayor crecimiento”, dijo Obama en una carta enviada el martes a los líderes del G-20.

Sus palabras conciliadoras se producen al día siguiente de que los negociadores tuvieran grandes diferencias para hacer un comunicado final del encuentro que pueda ser firmado por todos los jefes de Estado y de Gobierno. Han surgido profundas divisiones en el seno del grupo respecto a las políticas económicas, especialmente por la decisión de la Fed de la semana pasada de comprar otros 600.000 millones de dólares (unos 434.00 millones de euros) en bonos del Gobierno.

Sus detractores señalan que la política de la Fed debilita al dólar en detrimento de otros países, pero Obama dijo que la fortaleza de la divisa recae últimamente en la fuerza de la economía estadounidense.

Los funcionarios que preparaban el borrador del documento final, que será difundido el viernes cuando culmine la cumbre, estaban lejos de ponerse de acuerdo en asuntos fundamentales, entre ellos los tipos de cambio, dijo el miércoles el portavoz del G-20, Kim Yoon Kyung.

“Tuvimos que abrir la puerta porque el debate estaba muy animado y en la sala estaba empezando a hacer calor”, dijo el portavoz.

La noticia de Dow Jones dijo que aunque el primer borrador repetía el compromiso de los ministros de “evitar devaluaciones competitivas” que hicieron hace dos semanas, incluía un lenguaje alternativo sobre evitar “infravaloraciones competitivas”.

LEMA DEL “CRECIMIENTO COMPARTIDO”

Los dirigentes de las economías desarrolladas y emergentes del G-20 tienen grandes esperanzas en que está reunión, la quinta desde que estalló la crisis financiera en 2008, pueda marcar el comienzo de una nueva era de cooperación global. La anfitriona Corea del Sur imprimió carteles con el lema “Crecimiento compartido más allá de la crisis”.

Pero la unidad forjada al calor de la crisis ha dado lugar a que políticas nacionales divergentes que reflejan la dispar recuperación de las distintas economías, generando críticas sobre la efectividad del grupo.

En su carta al G-20, Obama trató de volver a centrar la discusión sobre los desequilibrios mundiales e insistió en que Estados Unidos no es el único país que debería cambiar sus hábitos para alcanzar una recuperación sólida y estable.

“Al igual que Estados Unidos debe cambiar, también lo deben hacer aquellas economías que antes dependieron de las exportaciones para compensar la debilidad de su propia demanda”, dijo en una referencia indirecta a China.

La mayoría de las economías más grandes están teniendo con un tibio crecimiento, lo que las hace depender de sus exportaciones, mientras que las potencias emergentes como China y Brasil han vuelto rápidamente a crecer a tasas anteriores a la crisis.

Un funcionario chino que participó en las negociaciones del comunicado final dijo que los líderes no deberían hablar sobre el yuan o cualquier otra divisa específica.

Sin embargo, el yuan subió a un máximo de 6,6353 por dólar en el mercado abierto el miércoles, su nivel más alto desde la revaluación cambiaria de julio de 2005, después de que el Banco Popular de China fijara un punto medio récord para el yuan.

Pekín suele aflojar su control sobre el yuan como un gesto de buena voluntad antes de los encuentros políticos que ejercen presión sobre China para una mayor apreciación de su divisa.

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