29 de agosto de 2010 / 16:18 / hace 7 años

El proceso legal contra Chevron continúa en Ecuador

LAGO AGRIO, Ecuador (Reuters) - Un deteriorado edificio judicial que además alberga el casino local en la ciudad ecuatoriana de Lago Agrio, en la selva del Amazonas, es la insólita sede del mayor juicio por daños medioambientales de la historia.

<p>Un deteriorado edificio judicial que adem&aacute;s alberga el casino local en la ciudad ecuatoriana de Lago Agrio, en la selva del Amazonas, es la ins&oacute;lita sede del mayor juicio por da&ntilde;os medioambientales de la historia. En la imagen, trabajadores ecuatorianos limpian una zona propiedad de la petrolera estatal Petroecuador en Shushufindi, el 8 de diciembre de 2009. REUTERS/Guillermo Granja</p>

En el primer piso, la gente se juega unos centavos en el bingo The Mirage y en la sala de tragaperras. Tres pisos más arriba, en el tribunal provincial de Sucumbios, hay 27.000 millones de dólares (21.155,8 millones de euros) en juego.

Esa cantidad es la que reclaman los campesinos locales y las tribus nativas al gigante petrolero estadounidense Chevron para financiar la limpieza de las zonas que dicen que fueron contaminadas por sus prácticas inadecuadas de perforación en las décadas de los años ‘70 y ‘80.

La pintura está rajada y despegándose en las oficinas del juez del cuarto piso con vista a Lago Agrio, una ciudad pobre y asediada por la violencia en el norte de Ecuador, cercana a la frontera con Colombia.

Los cortes en el suministro eléctrico detienen los equipos de aire acondicionado del edificio y hacen sudar a los apostadores y a los funcionarios judiciales, mientras el magistrado Leonardo Ordóñez revisa miles de páginas sobre el caso.

El juez dice que se llegará a un veredicto en 2011, tras 18 años de litigio en los tribunales de Estados Unidos y Ecuador.

A medida que se acerca el fallo, cada lado acusa al otro de haber presentado pruebas fraudulentas, mientras que en Estados Unidos y Europa hay un montón de acciones legales en curso relacionadas con este asunto.

Los inversores y la industria del petróleo están atentos a ver si Chevron tiene que pagar una indemnización por los enormes daños causados, lo que sentaría unos precedentes que podrían incitar la aparición de otras grandes demandas contra las compañías petroleras acusadas de contaminar en todo el mundo.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se ha solidarizado públicamente con los demandantes.

La compañía - que acusó al Gobierno de interferir - promete apelar cualquier decisión adversa.

La querella dice que Texaco - una petrolera que Chevron compró en 2001- ha dañado grandes zonas de la selva ecuatoriana al verter desechos de la perforación en pozos no pautados y dejarlos pudrirse, una acusación que la compañía rechaza.

Chevron dice que había limpiado todos los pozos de los que era responsable antes de entregárselos a la firma petrolera del estado ecuatoriano, Petroecuador, que todavía opera en Lago Agrio.

“Si hay contaminación en esta zona es responsabilidad únicamente del Estado, que en 1998 liberó a Texaco de toda responsabilidad”, dijo el portavoz de Chevron, James Craig, que apuntó hacia uno de los pozos de residuos limpiados por Texaco.

La demanda menciona a 46 personas que afirman representar a todos los residentes de la zona que podrían haber sufrido a causa de la contaminación.

Los demandantes no están buscando recompensas individuales sino dinero para financiar la limpieza del medio ambiente, además de varios proyectos de salud y potabilización de agua.

“Queremos que el dinero sea destinado a una solución permanente”, dijo Carmen Pérez, cuya pequeña granja de maíz está cerca de una serie de pozos de residuos de perforación que todavía huelen a petróleo y, dice la mujer, le hacen padecer dolores de cabeza crónicos.

El proceso legal comenzó en 1993, cuando se presentó una demanda contra Texaco en un tribunal federal de Estados Unidos.

El caso fue rechazado en 2002 en una apelación, con la condición de que Texaco acatase la jurisdicción ecuatoriana en caso de ser acusada allí.

Al año siguiente se presentó una demanda en Lago Agrio, esta vez contra el nuevo propietario de Texaco, Chevron.

Unas 200.000 páginas de documentos y 64.000 muestras químicas conforman las pruebas del caso, que ha llegado a parecerse a una película de suspense de Hollywood.

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