30 de mayo de 2010 / 10:43 / en 7 años

BP no consigue detener el derrame de petróleo

<p>BP dijo el s&aacute;bado que hab&iacute;a fracasado la compleja maniobra "top kill" para cerrar su pozo petrolero en el Golfo de M&eacute;xico, lo que acaba con las esperanzas de poner fin r&aacute;pidamente al mayor vertido de petr&oacute;leo en la historia estadounidense, un desastre que cumpli&oacute; 40 d&iacute;as. En la imagen del sat&eacute;lite MODIS de la NASA, tomada el 23 de mayo, 2010, se muestra la extensi&oacute;n del derrame de crudo en el Golfo de M&eacute;xico.REUTERS/Administraci&oacute;n Nacional Oce&aacute;nica y Atmosf&eacute;rica</p>

VENICE/HOUSTON, EEUU (Reuters) - BP dijo el sábado que había fracasado la compleja maniobra “top kill” para cerrar su pozo petrolero en el Golfo de México, lo que acaba con las esperanzas de poner fin rápidamente al mayor vertido de petróleo en la historia estadounidense, un desastre que cumplió 40 días.

“No pudimos detener el flujo”, dijo Doug Suttles, encargado de operaciones de la gigantesca petrolera con sede en Londres.

“Hemos tomado la decisión de avanzar a la próxima opción”, agregó.

Esa próxima opción es una tapa que captura el crudo del pozo en vez de cerrarlo. Suttles dijo que podría llevar cuatro días o más obtener resultados.

El director ejecutivo de BP Tony Hayward dijo el sábado en un comunicado que el próximo paso era el “camino más efectivo para minimizar” el impacto del derrame.

Añadió que la tapa tardaría unos cuatro días en estar instalada. Hayward también dijo estar decepcionado por el fracaso del esfuerzo “top kill”, en el que la empresa gastó tres días, pese a que BP “ejecutó la operación a la perfección”.

“Aunque inicialmente recibimos informes optimistas sobre el procedimiento (de top kill), ahora está claro que no funcionó”, dijo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en un comunicado.

Sin embargo, Obama aseguró que se intentarán todas las opciones “responsables” para detener el derrame.

La almirante de la Guardia Costera estadounidense Mary Landry, junto a Suttles en una conferencia informativa diaria, dijo que la noticia del fracaso del sistema “top kill” era decepcionante y que la mejor opción para terminar con el derrame era perforar un pozo de alivio que BP estima tardará dos meses en estar listo.

Obama dijo además que el nuevo intento de tapar la fuga de petróleo sería difícil y tomaría varios días. El nuevo plan no se había activado hasta ahora ya que plantea riesgos y nunca antes se había realizado a la profundidad del pozo, que se encuentra a 1,6 kilómetros por debajo del mar.

La compleja maniobra “top kill” comenzó el miércoles e involucró inyectar fluidos pesados y otros materiales al agujero del pozo para contener el vertido, y luego pretendía sellarlo con cemento.

Sin embargo, la maniobra estuvo plagada de riesgos debido a que tampoco nunca había sido intentada a la profundidad del pozo.

DURO GOLPE

El fracaso fue un gran golpe para la reputación de BP. La empresa ha gastado 940 millones de dólares (765 millones de euros) hasta el minuto tratando de cerrar la filtración y limpiar el mar y los pantanos, vitales para la vida silvestre y la pesca.

La noticia también presionará aún más al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien intenta convencer a los estadounidenses de que su Gobierno puede manejar la crisis.

El esfuerzo de limpieza ha enfermado a los trabajadores y dejado a los residentes de la costa del Golfo frustrados y molestos.

El puente de Deepwater Horizon explotó el 20 de abril, causando la muerte a 11 trabajadores y desatando un torrente submarino de petróleo que el Gobierno estimó en 12.000 a 19.000 barriles (1,9 a 3 millones de litros) diarios.

Obama, quien afronta críticas de que respondió muy lento a la catástrofe ambiental en el Golfo de México, aseguró a los residentes de Luisiana durante una visita de cinco horas el viernes que “no serán abandonados” y asumió la responsabilidad.

No hay mucho que Obama pueda hacer sobre el pozo más que presionar a BP para que haga las cosas bien y poner a sus mejores científicos en el cuarto. El Gobierno no tiene tecnología propia para trabajar en aguas profundas.

Esta semana, las estimaciones del Gobierno mostraron que el derrame del Golfo sobrepasó el desastre de Exxon Valdez en las aguas de Alaska en 1989.

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