26 de mayo de 2010 / 12:54 / en 7 años

El mayor sindicato italiano estudia una huelga por los recortes

ROMA (Reuters) - El plan de austeridad de Italia de 24.000 millones de euros amenaza con erosionar la popularidad del Gobierno y podría desembocar en una convocatoria de huelga general por parte de uno de los principales sindicatos, que asegura que perjudicará a los más débiles y no afectará a los ricos.

El martes por la noche el Gobierno aprobó recortar la financiación a los ayuntamientos y congelar los salarios de los funcionarios, uniéndose a España y Portugal, que también tuvieron que lanzar medidas de ajuste para evitar el contagio de la crisis griega.

En una muestra de que se podría estar preparando una reacción pública como la que teme el primer ministro, Silvio Berlusconi, el mayor sindicato del país se unió a otras organizaciones menores y a la oposición de centroizquierda en atacar las medidas.

“Si soy un ciudadano que gana un millón de euros al año gracias a ganancias de capital, no desembolso un solo euro en nombre de los sacrificios”, dijo al diario La Stampa Guglielmo Epifani, líder del sindicato CGIL, que tiene cerca de cinco millones de afiliados.

“No hay necesidad de grandes palabras. Esperaba medidas de austeridad más equitativas. No me parece que sea el caso”, declaró.

El sindicato decidirá si convoca una huelga general después de estudiar las medidas de austeridad que Berlusconi presenta el miércoles.

Las huelgas son habituales en Italia, pero un paro nacional aumentaría la presión sobre el primer ministro, que hasta ahora ha tratado de restar importancia a la crisis, calificándola de producto de la imaginación de la izquierda.

Los otros dos mayores sindicatos, CISL y UIL, hicieron más críticas al plan, pidiendo más recortes en las gratificaciones que reciben los políticos para salvar “una economía en guerra”.

Berlusconi - cuya popularidad se ha resentido por un escándalo de corrupción - ha mantenido un presencia pública inusualmente escasa en los últimos días, casi sin hacer declaraciones sobre los recortes y dejando que sus asesores hablaran sobre el tema.

La prensa italiana ha dicho que está molesto con el paquete elaborado por el ministro de Economía, Giulio Tremonti, porque cree que el ajuste es demasiado severo y podría perjudicar más su popularidad.

ALENTADOR, PERO NO SUFICIENTE

El plan, en cambio, fue alabado desde otros sectores, como el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE, Olli Rehn, que lo calificó de “muy significativo”.

Los analistas consideran el plan de austeridad un primer paso alentador, pero probablemente no suficiente a largo plazo.

“Creemos que esto debería ser un precursor de un período prolongado de mejor gestión fiscal. Italia necesita romper un ciclo prolongado de crecimiento modesto y deuda elevada, de otra forma se mantendrá vulnerable a futuras crisis externas”, dijo Raj Badiani, de IHS Global Insight.

Los recortes, que suman un 1,6 por ciento del Producto Interior Bruto, tratan de conseguir que el déficit caiga por debajo del límite del tres por ciento del PIB que establece la UE.

Aunque el PIB italiano se situó en el 5,3 por ciento del PIB el año pasado - notablemente por debajo de la media de la UE -, el presupuesto pretende reducirlo a la mitad en 2012.

En un intento de dar la imagen de que los sacrificios afectarán a todos, entre las medidas hay recortes salariales para ministros, parlamentarios y altos cargos en las empresas estatales. Pero algunos editoriales sostienen que no bastan para resolver los problemas a largo plazo del país.

“Es un presupuesto que trata de obtener el máximo de dinero en el menor tiempo posible, sin preocuparse de obtener ahorros a largo plazo o de pensar en el crecimiento. Intenta calmar a los mercados, pero se arriesga a dar la imagen de un país con una sonda en la boca”, dijo La Repubblica.

Los gobiernos locales y regionales tendrán que contribuir con alrededor de 13.000 millones de euros de recortes en el gasto entre 2011 y 2012, según fuentes, lo que casi probablemente afectará a la sanidad y la educación. Además, las carreteras con más tráfico, como la circunvalación de Roma, podrían convertirse en vías de pago.

Con la confianza del consumidor en su nivel más bajo en un año, ante el temor al plan de austeridad y la crisis en la eurozona, los comentaristas han advertido de que un ajuste fiscal demasiado severo también podría tener graves consecuencias económicas.

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