24 de mayo de 2010 / 8:20 / en 8 años

Aumentan las presiones a BP mientras crece la mancha de petróleo

VENICE, EEUU (Reuters) - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, enviará el lunes a dos secretarios de su Gabinete a la contaminada costa del Golfo de México con el objetivo de mantener la presión sobre el gigante energético BP para que ponga fin a un derrame de crudo que amenaza con convertirse en un desastre ecológico.

<p>El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, enviar&aacute; el lunes a dos secretarios de su Gabinete a la contaminada costa del Golfo de M&eacute;xico con el objetivo de mantener la presi&oacute;n sobre el gigante energ&eacute;tico BP para que ponga fin a un derrame de crudo que amenaza con convertirse en un desastre ecol&oacute;gico. En la imagen, trabajadores contratados por British Petroleum limpian de crudo una playa en Port Fourchon, Louisiana, el 23 de mayo de 2010. REUTERS/Lee Celano</p>

BP, con sede en el Reino Unido, está preparando nuevas medidas para intentar taponar el torrente de crudo que fluye desde hace más de un mes de un pozo roto a 1,6 kilómetros bajo la superficie del mar en el Golfo de México.

El Gobierno de Obama advirtió el domingo a BP de que retiraría a la compañía de la operación de sellado del pozo dañado si el gigante energético no hacía lo suficiente para contenerlo.

Sin embargo, posteriormente reconoció que sólo la compañía y la industria petrolera tenían los conocimientos necesarios para detener la filtración.

Las acciones de BP se han visto golpeadas en los mercados desde el accidente. Su precio por acción cayó el viernes un 4 por ciento en Londres.

El petróleo está llegando a las frágiles marismas de Luisiana y más de 110 kilómetros de costa se han manchado con alquitrán.

El secretario del Interior, Ken Salazar, y la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, acompañados por una delegación del Senado de Estados Unidos, visitarán el estado el lunes y sobrevolarán las áreas afectadas.

También analizarán los últimos esfuerzos de BP con funcionarios federales y representantes de la compañía, y se reunirán con el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, y líderes de la comunidad e industria local, dijeron los departamentos del Interior y Seguridad Nacional en un comunicado.

Salazar dijo el domingo que Washington está frustrado y molesto porque BP ha fallado “límite tras límite” en sus intentos por sellar el pozo más de un mes después de la explosión en una plataforma que originó el desastre.

“Si consideramos que no están haciendo lo que se supone que deberían hacer, los apartaremos (de la operación)”, dijo Salazar a periodistas tras visitar las oficinas centrales de BP en Estados Unidos en Houston.

El derrame ha hecho cuestionar la propuesta de Obama de ampliar las perforaciones mar adentro como parte de una estrategia para ganar el apoyo republicano y aprobar su proyecto de ley de cambio climático.

Algunos analistas dicen que el creciente daño ecológico y económico podría también convertirse en una responsabilidad política del Gobierno de Obama antes de las elecciones legislativas de noviembre.

El gobernador de Luisiana criticó el domingo tanto al Gobierno federal como BP por su fracaso a la hora de actuar con rapidez.

“Está claro que los recursos necesarios para proteger nuestra costa aún no están aquí: barreras flotantes, bombas de vacío, barcazas, todas son escasas”, dijo Jindal en una rueda de prensa en Venice.

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