12 de mayo de 2010 / 11:19 / en 8 años

ANÁLISIS - El ajuste del gasto genera malestar y daña el PIB

Por Manuel María Ruiz

<p>Forzado por la realidad econ&oacute;mica y por sus socios europeos, el Gobierno espa&ntilde;ol ha roto el tab&uacute; que le imped&iacute;a meter tijera al gasto social y ha decidido ahorrar en salarios e inversiones p&uacute;blicas para acelerar el proceso de consolidaci&oacute;n fiscal asumiendo un previsible deterioro del crecimiento econ&oacute;mico. En la imagen, Zapatero y su vicepresidenta primera, Mar&iacute;a Teresa Fern&aacute;ndez de la Vega, el 12 de mayo de 2010 en el Congreso. REUTERS/Juan Medina</p>

MADRID (Reuters) - Mientras los sindicatos evalúan sus nuevas estrategias tras el recorte del gasto social anunciado el miércoles por el Gobierno, algunos analistas dijeron que su impacto en el PIB podría traducirse en un punto menos de crecimiento económico entre 2010 y 2011.

Forzado por la realidad económica y por sus socios europeos, el Gobierno español ha roto el tabú que le impedía meter tijera al gasto social.

El presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció el miércoles un duro y amplio paquete que contiene recortes del gasto público, cuyos principales ejes rotan sobre un reducción media del cinco por ciento de salarios públicos para 2010 y su congelación para 2011.

Además, la reducción de las inversiones supondrá un ahorro de 6.045 millones de euros este año y el siguiente. También se baja el sueldo un 15 por ciento a los miembros del Ejecutivo.

Los sindicatos no tardaron mucho en criticar las medidas de reducción del gasto social y no cerraron ninguna opción futura en respuesta a la iniciativa del Gobierno.

“El plan de ajuste merece el rechazo más absoluto”, dijo el secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo.

Los sindicatos siempre han advertido que no cerraban la puerta a una convocatoria de huelga general si se recortaban los derechos generales de los trabajadores. La última ocasión en que un gobierno se enfrentó a una huelga general fue en junio de 2002, cuando el Ejecutivo presidido por José María Aznar afrontó una movilización general de los trabajadores contra un política económica que, según ellos, dañaba sus derechos laborales.

Algunos economistas leyeron en el ajuste de los sueldos en la función pública un mensaje para el sector privado.

“Esto (las medidas) también pueden ser interpretadas en clave de señal al sector privado”, dijo un alto cargo monetario.

AHORA, LA REFORMA LABORAL

El drástico recorte del gasto público anunciado por el Ejecutivo con el objetivo de reducir el déficit fiscal en 16.000 millones de euros entre 2010 y 2011 llega en un momento particularmente delicado para el ámbito laboral que está negociando una compleja reforma, objeto de un profundo desacuerdo entre sindicatos, patronal y Gobierno.

“En mi opinión, la iniciativa del Gobierno en materia del recorte del gasto público va a endurecer las negociaciones en el marco del diálogo social para alcanzar un acuerdo laboral”, dijo un analista, que pidió no ser mencionado.

Todos los sectores sociales, políticos y económicos están de acuerdo en la necesidad de elaborar una reforma laboral que ayude a recortar la tasa española de paro que, en el primer trimestre del año, superó el 20 por ciento para constituir el problema más grave de la economía española.

Recientemente, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, dijo que una reforma laboral ayudaría al crecimiento económico.

MENOS CRECIMIENTO

Zapatero admitió que estas drásticas medidas supondrán previsiblemente “algunas décimas” menos de crecimiento en 2011 desde el 1,8 por ciento previsto en el último plan de estabilidad.

“Son medidas que acentúan el perfil contractivo de la economía y va a ser difícil evitar una cierta anorexia éste y el próximo ejercicio”, dijo Emilio Ontiveros, catedrático de economía y director gerente de Analistas Financieros Internacionales.

Pese a admitir la dificultad para calcular en qué medida podían afectar estas medidas al PIB doméstico, algunos apuntaron que restarían no menos de un punto porcentual al crecimiento entre este y el próximo año.

“Es complicado y prematuro, pero yo creo que estas medidas podrían suponer un punto menos de crecimiento entre 2010 y 2011”, dijo Nicolás López, director de análisis y mercados de MG Valores.

La economía española ha sido la última de las grandes economías de la eurozona en engancharse al crecimiento.

Según el Instituto Nacional de Estadística, el PIB español creció en el primer trimestre un 0,1 por ciento tras siete trimestres consecutivos de contracción o estancamiento.

Para 2011, la mayoría de los analistas y organismos internacionales prevén una tasa de crecimiento para España en torno al 1 por ciento.

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