9 de marzo de 2010 / 13:13 / en 8 años

Florentino Pérez, rey en Madrid, busca trono en Iberdrola

MADRID (Reuters) - “Florentino es un ser superior”, dijo hace unos años Emilio Butragueño, entonces vicepresidente del Real Madrid.

<p>"Florentino es un ser superior", dijo hace unos a&ntilde;os Emilio Butrague&ntilde;o, entonces vicepresidente del Real Madrid. En esta imagen de archivo, el presidente del Real Madrid, Florentino P&eacute;rez, llega al aeropuerto alban&eacute;s Madre Teresa, cerca de Tirana, el 20 de enero de 2010. REUTERS/Arben Celi</p>

El axioma se refiere al presidente de dos de las instituciones más representativas e influyentes de España, el gigante constructor ACS y uno de los clubes de fútbol más grandes del mundo.

Acostumbrado a los grandes desafíos, este empresario y hábil político madrileño nacido en 1947 se enfrenta en estos días a un reto de esos que le han valido fama de gran negociador, una especie de “rey Midas” de los negocios.

Su ambición: Conseguir asientos en el consejo de Iberdrola y/o elevar su participación en la primera eléctrica nacional desde el 12 por ciento actual hasta el 20 por ciento para consolidar estos negocios en sus cuentas.

En su pretensión de conseguir representación en el consejo, ha tropezado con la oposición del órgano ejecutivo de la eléctrica, mientras que la naturaleza del reto es de carácter económico, ya que la pretensión requiere más de 2.600 millones de euros en el peor momento económico de la historia reciente.

Mientras se libra esta batalla, el Partido Socialista presentó recientemente una enmienda, que algunos han bautizado como “la enmienda del ladrillo”, que pretende acabar con las limitaciones estatutarias del derecho de voto (uno de los escollos a salvar, ya que Iberdrola limita el poder al 10 por ciento).

ACOSTUMBRADO A LOS RETOS

Aunque la ambición de ACS parece a simple vista difícilmente alcanzable, Pérez está acostumbrado a lidiar con toros enormes.

No en vano, bajo su segunda presidencia del Real Madrid el equipo blanco acaba de conseguir situarse al frente de la liga española, por delante de un Barcelona campeón de los seis títulos disputados en 2009. El mismo Madrid al que convirtió en una máquina de merchandising hace diez años, con los fichajes de Zidane, Figo, Beckham o Ronaldo.

Floro, como le llaman sus allegados, utilizó sus dotes de empresario para sanear las cuentas del club con la venta de unos terrenos en la capital sobre los que se asientan ahora los cuatro edificios más emblemáticos de la ciudad.

Hace casi dos años, como presidente de ACS, consiguió también lo que parecía imposible. En un momento de fuertes restricciones de crédito, Gas Natural y sus socios lanzaron una oferta de 16.750 millones de euros en metálico por Fenosa, participada por la constructora de Pérez en un 45 por ciento.

La oferta, un 50 por ciento por encima de valor de mercado, proporcionó a ACS plusvalías de más de 2.700 millones de euros.

El empresario es poco amigo de dejar la gestión en manos de terceros y gusta de participaciones que le permitan imponer o al menos compartir las líneas maestras de la gestión.

Apoyado en un núcleo de accionistas en el que le respaldan los empresarios popularmente conocidos como “los Albertos” y la familia March, su proyecto empresarial le ha acostumbrado a ver adosados a su nombre o al de sus empresas adjetivos como “mayor” o “primero”.

Un innegable don de gentes y palabra delata su pasión por la política, con la que tuvo un “affaire” poco después de cumplir los treinta como concejal de la UCD. Estas habilidades se han puesto de manifiesto durante toda su trayectoria profesional y son visibles frecuentemente en el influyente palco del Real Madrid.

TRAYECTORIA

Pérez se licenció como ingeniero de Caminos y en 1983 compró por una peseta la constructora catalana Construcciones Padrós y, tras sanear su deuda e impulsar el crecimiento, la fusionó diez años después con Ocisa para crear OCP Construcciones, empresa que en 1997 se fusionó con Ginés y Navarro dando lugar a ACS.

En 2003 hizo honor a su fama de ávido empresario y en una operación en la que dicen que despachó personalmente con Emilio Botín, compró a Santander una participación significativa de Dragados y puso de actualidad aquel refrán de “el pez chico se come al grande” al impulsar una fusión que colocó a su empresa en el primer lugar del ranking constructor del país y entre las primeras de Europa.

Personalmente atesora una fortuna en acciones, ya que sólo su participación del 12,2 por ciento en la constructora tiene un valor de mercado de algo más de 1.300 millones de euros.

Casado y con tres hijos, Pérez presume de trabajador y hecho a sí mismo, aparenta ser desconfiado y poco amigo de delegar o, cuando menos, muy seguro de sus habilidades: “Yo soy mi mejor portavoz”, ha dicho en varias ocasiones.

Lo cierto es que, sin necesidad de asesores de imagen, sabe dar la vuelta a una pregunta, se mete en el bolsillo con asombrosa facilidad a sus interlocutores, incluso a los periodistas, poco acostumbrados a la ironía y el glamour que, aún sin querer, desprende este político nunca del todo retirado.

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