21 de enero de 2010 / 17:46 / hace 8 años

España sufrirá en 2010 para financiar su deuda pública

Por Paul Day

MADRID (Reuters) - El Gobierno español probablemente va a tener problemas para financiar su creciente déficit fiscal cuando el Banco Central Europeo cierre el grifo de la liquidez y el masivo desempleo frustre los intentos de recortar los gastos.

Aunque nadie piensa que España será la próxima Grecia -país que algunos inversores consideran que podría llegar a enfrentarse a la posibilidad de una suspensión de pagos-, las primas de riesgo tenderán a subir, salvo que el Gobierno adopte una actitud más convincente que demuestre que está dispuesto a recortar el gasto en un momento en que la economía está aún en la enfermería.

“La deuda española va a tener que enfrentarse a una valoración desfavorable antes de que acabe el año. España es la hermanita fea de la zona euro este año. Recibirá la invitación para acudir al baile, pero va a tener que trabajar mucho más duro que las demás para que se fijen en ella”, dijo el economista de 4Cast José García Zárate.

Los bancos centrales lanzaron una serie de medidas para combatir la crisis financiera mundial, como proporcionar liquidez ilimitada a los bancos e incluso comprar bonos directamente, como en el caso del Reino Unido, lo que dio un fuerte impulso a los mercados de deuda pública de todo el mundo.

España aprovechó la oportunidad para financiar con este dinero uno de los mayores planes de estímulo económico del mundo en términos relativos, con una amplia liquidez en las carteras de deuda pública y con los bancos españoles -los que más bonos han adquirido- como ávidos compradores.

En la actualidad, los bonos españoles a 10 años cotizan con un diferencial de unos 89 puntos básicos sobre los alemanes, en consonancia con Italia, con 86, pero por debajo de los 291 puntos básicos exigidos a los griegos.

Sin embargo, en tres años el superávit fiscal español se ha convertido en un déficit que se espera que alcance el 10 por ciento del Producto Interior Bruto en 2009 y que se mantenga en esos niveles en 2010.

Con un desempleo del 20 por ciento, el más alto de la zona euro, no se espera que el Gobierno español realice los impopulares recortes de gasto, necesarios para tener el déficit bajo control.

Pero, con los recortes del BCE de sus medidas extraordinarias previstas para este año y la liquidez volviéndose cada vez más escasa, los mercados amenazan con convertirse en más selectivos y España y sus problemas económicos se volverían un tema de conversación entre los inversores.

PRESIONES SOBRE CALIFICACIONES

Los economistas temen que España se enfrente a una situación de deuda desbocada, ya que la emisión anual de deuda pública en términos brutos subió desde cerca de los 20.000 millones de euros de hace apenas unos años hasta situarse por encima de los 100.000 millones en 2009 y este año.

“Lo que buscamos son señales de que el Gobierno está preparando un plan fuerte a medio plazo sobre cómo rebajar el déficit y estabilizar la deuda pública de 2011 en adelante en los tres o cuatro próximos años”, dijo Brian Coulton, economista de la agencia de calificación de deuda Fitch.

Fitch, al igual que Moody‘s, otorga a la deuda española la máxima nota posible dentro de su escalafón.

Standard & Poor’s ha sido más pesimista, tras recortar la deuda española hace un año a “AA+” desde “AAA” y reducir la perspectiva de la calificación a “negativa” en diciembre.

El Gobierno ha indicado que se ha comprometido a reducir su déficit al 3 por ciento del PIB para 2013, el umbral máximo impuesto en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea.

El Gobierno socialista ya ha anunciado recortes en los planes de estímulo económico y un incremento de 2 puntos porcentuales en el IVA. Además, ha indicado que aprobará nuevas medidas de austeridad a finales de enero.

Pero los economistas se muestran escépticos respecto al cumplimiento de estos objetivos.

“No veo que España logre el tipo de consolidación necesaria para poner su calificación crediticia en una base más estable. Una nueva rebaja de la calificación es bastante probable”, dijo el analista de tipos de interés de Citigroup Steve Mansell.

La abundante liquidez en los mercados ha mantenido los diferenciales bajos, según Mansell, que añadió que consideraba que los bonos españoles a diez años deberían tener un diferencial de entre 100 y 120 puntos básicos por encima de los de Alemania.

Las agencias coincidieron en que el calendario para reducir el déficit no era realista.

“Puede que no lo logre para 2013”, dijo Anthony Thomas, de la agencia crediticia Moody‘s, aunque señaló que el objetivo podría alcanzarse en 2014.

“En mucho sentidos, el presupuesto para final del año va a ser muy importante para la calificación”, dijo Thomas.

Sin embargo, la visión de S&P es menos optimista.

“Si el Gobierno anuncia medidas fiscales concretas con las que creemos que podría alcanzar unos superávit primarios anuales de en torno al 2 por ciento o mayores a medio plazo, la presión bajista sobre la calificación podría reducirse”, dijo el economista de S&P Trevor Cullinan.

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