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BREAKINGVIEWS-Cómo darle un vuelco a la política fiscal de la UE

MILÁN, 16 jul (Reuters Breakingviews) - El pacto fiscal diseñado para mantener la zona euro unida está obsoleto. Con el gasto público disparándose por la emergencia sanitaria, la norma a menudo ignorada de limitar la deuda pública al 60% del producto interior bruto (PIB) parece aún más anacrónica. La decisión de la Unión Europea de suspender los techos de gasto es una oportunidad para reescribir las reglas.

FOTO DE ARCHIVO: Varias banderas de la Unión Europea frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas, Bélgica, el 19 de diciembre de 2019. REUTERS/Yves Herman

La hipotética modificación plantea varios desafíos. El sistema actual se basa en un tratado de 1992 por el que los Estados de la UE se comprometen a limitar el gasto anual al 3% del PIB y a reducir gradualmente la deuda pública hacia el 60% de la producción anual. El objetivo, que fue elaborado en una época de tipos de interés mucho más altos, es irrelevante. El endeudamiento público en Italia y Portugal ya sobrepasa el 100%, mientras que España y Francia superarán el umbral este año, según el Fondo Monetario Internacional.

Tendría sentido eliminar estas normas. Sin embargo, las enmiendas al tratado requieren la ratificación de todos los Estados miembros, lo que probablemente implicaría largas y complejas negociaciones.

Una alternativa es saltarse el debate y suspender el pacto fiscal indefinidamente. El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, ha aconsejado al bloque que no se apresure a reactivar las normas el año que viene. Sin embargo, una exención permanente de la supervisión fiscal podría animar a algunos países de la UE a descontrolarse con el gasto. Además, es probable que los países con menor deuda del norte de Europa insistan en algunas restricciones presupuestarias, especialmente cuando debatan la creación de un fondo de recuperación de 750.000 millones de euros de la UE que incluya transferencias no reembolsables para ayudar a los países a luchar contra las consecuencias de la pandemia.

Por eso es tan importante perfeccionar las reglas. Las revisiones anuales de los presupuestos deben centrarse en la calidad de las finanzas públicas, en lugar de en las crudas evaluaciones cuantitativas. Las inversiones que impulsen el crecimiento a largo plazo de un país, o que se dirijan a áreas que la UE haya designado como prioritarias, podrían quedar excluidas del cálculo del déficit. Este podría ser el caso del gasto en educación, las inversiones digitales o las sostenibles.

Por su parte, los techos de la deuda y el déficit deben tratarse como puntos de referencia y no como límites estrictos que automáticamente desencadenan sanciones para quienes los incumplen. En el pasado, estas normas han obligado a los países a restringir el gasto en momentos de recesión. Con mayor frecuencia, se han ignorado. Además, los mercados financieros han sido más eficaces que la Comisión Europea a la hora de disciplinar a los países fiscalmente laxos como Italia y Grecia.

Encontrar un equilibrio entre la rigidez y el pragmatismo en un pacto fiscal renovado será complicado, pero ha llegado la hora de una revisión.

La autora es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad exclusivamente suya.

En Twitter twitter.com/LJucca

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Editado por Peter Thal Larsen y Karen Kwok; traducido por Jose Elías Rodríguez

Nuestros Estándares: Los principios Thomson Reuters.

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