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Noticias de Negocios

Los brotes del virus ponen en jaque a las plataformas petroleras brasileñas

RÍO DE JANEIRO, 13 jul (Reuters) - El viernes 1 de mayo, dos trabajadores de la plataforma petrolera PXA-1, propiedad de la empresa estatal brasileña Petrobras, se presentaron en la enfermería de la instalación quejándose de dolores de cabeza y síntomas de fiebre.

ARCHIVO FOTOGRÁFICO: Un trabajador en la plataforma petrolífera brasileña Petrobras P-66 en la cuenca de Santos en Río de Janeiro, Brasil, el 5 de septiembre de 2018. REUTERS/Pilar Olivares

Otro empleado de Petrobras cayó visiblemente enfermo al día siguiente, según dijeron a Reuters tres trabajadores de la plataforma.

La enfermedad se propagó aún más en los días siguientes, exacerbando la ansiedad entre los 45 trabajadores a bordo, todos menos uno de los cuales dieron más tarde positivo del nuevo coronavirus, según el sindicato local.

Aunque todos se han recuperado desde entonces, los tres trabajadores consultados por Reuters, que hablaron con la condición de permanecer en el anonimato ya que no están autorizados a hablar con los medios de comunicación, dijeron sentirse profundamente amargados porque creen que Petrobras no tomó las precauciones habituales para evitar la propagación del virus, como hacer pruebas a los trabajadores antes de subir a las plataformas o proporcionarles mascarillas de alta calidad.

Los tres trabajadores y Paolo Valterson, director de salud del sindicato local, cuestionaron por qué los trabajadores no fueron evacuados a la cercana ciudad de Fortaleza, en el noreste de Brasil, hasta cuatro días después de que los primeros presentaran síntomas. Se les puso en cuarentena en un hotel de la ciudad durante 15 días, según Valterson.

En los últimos meses, según ha descubierto Reuters, el coronavirus ha afectado a la producción de petróleo y ha expuesto a posibles problemas legales a Petrobras, que emplea a más de 45.000 personas y es la mayor empresa de América Latina en varias comparativas.

Hasta mediados de junio, los fiscales federales habían abierto 25 investigaciones relacionadas con el coronavirus sobre la conducta de la empresa con sede en Río de Janeiro solo en las instalaciones marítimas, según la información obtenida a través de una solicitud de información pública.

Los fiscales locales dijeron en un comunicado que han abierto una investigación sobre el incidente en la plataforma PXA-1.

En respuesta a las preguntas de Reuters sobre el brote y las investigaciones legales, Petrobras dijo que ha estado en conversaciones con las autoridades para mostrar que sus medidas de salud y seguridad están “entre las más rigurosas adoptadas en la industria petrolera”.

La compañía, conocida formalmente como Petroleo Brasileiro SA, confirmó que se había producido un brote de coronavirus en la plataforma PXA-1, pero no reveló el número de infecciones.

Petrobras dijo a Reuters que todo el personal había desembarcado de la plataforma, sin especificar una fecha. La empresa dijo que había realizado más de 70.000 pruebas entre sus empleados y subcontratas en todo el país.

Sin embargo, esto no ha evitado que el virus se extienda a través de las aproximadamente 155 plataformas petrolíferas de Brasil, según un análisis de datos públicos y confidenciales y conversaciones con médicos, trabajadores, ejecutivos y responsables de la Administración.

Hasta el 10 de julio, Brasil había registrado 1.427 casos confirmados de coronavirus entre los trabajadores petroleros en alta mar, según la ANP, el supervisor petrolero del país. Esto significa que alrededor del 3% de todos los trabajadores del sector han contraído el virus, lo cual es aproximadamente seis veces la incidencia promedio en Brasil, donde se ha producido el peor brote de América Latina.

Dos grandes plataformas petrolíferas que son propiedad de la firma japonesa Modec Inc y que producen petróleo para Petrobras —Cidade de Mangaritiba y Cidade de Angra dos Reis— dejaron de funcionar en mayo debido a los brotes de coronavirus, según dijo la ANP a Reuters.

Los datos del supervisor muestran que la producción en las dos plataformas en mayo se redujo en aproximadamente 125.000 barriles por día con respecto a los niveles de febrero, una diferencia equivalente al 4,5% de la producción total de Brasil.

Petrobras no quiso comentar estos incidentes.

Modec confirmó las paradas de producción, diciendo que se realizaron para proteger a los trabajadores. La empresa de servicios petroleros dijo que controla estrictamente el acceso a las instalaciones en alta mar y hace pruebas a todos los empleados para detectar el coronavirus antes de que se embarquen.

“EMPRESA CIUDADANA” La propagación del virus en los yacimientos petrolíferos de Brasil es un duro recordatorio de las dificultades a las que se enfrentan los trabajadores manuales en toda América Latina. La región se ha convertido en uno de los peores focos de coronavirus del mundo, con más de 3 millones de infecciones confirmadas, la mayoría de ellas en Brasil.

Entre los que tienen la suerte de tener un trabajo formal, muchos trabajan en espacios reducidos, produciendo productos básicos como cobre, carne, mineral de hierro o aceite. Pese a que los brotes han afectado a mataderos, refinerías y minas de toda la región, la mayoría de los empleados han sido considerados esenciales, por lo que han seguido trabajando. El gigante minero brasileño Vale SA y la empresa de plantas cárnicas JBS SA están entre las compañías que han estado lidiando con brotes de coronavirus en sus instalaciones.

Los que trabajan en las plataformas petrolíferas son particularmente susceptibles de contraer COVID-19, la enfermedad respiratoria causada por el virus, porque están a bordo durante semanas y trabajan, duermen y comen en estrecho contacto con sus compañeros.

Aunque Estados Unidos también se ha visto muy afectado por la pandemia, las compañías petroleras que operan allí habían identificado solo 154 casos de coronavirus en instalaciones en alta mar hasta el 29 de junio, a pesar de que se están haciendo pruebas generalizadas, según la Asociación Nacional de Industrias Oceánicas (NOIA), una asociación de empresas del sector.

Al menos seis operadores de yacimientos petrolíferos en Brasil han registrado casos entre empleados y contratistas, según tres personas con conocimiento de las operaciones de las empresas, que solicitaron el anonimato al no estar autorizadas a hablar con los medios de comunicación.

Petrobras es, con mucho, el mayor operador local.

Las quejas de los trabajadores varían de un brote a otro, aunque entre los recelos más comunes figura el hecho de que no se evacuen las plataformas de perforación con prontitud.

Según Petrobras, los trabajadores que muestran síntomas a bordo de una plataforma son evaluados por un equipo médico y, si se les clasifica como un presunto caso de COVID-19, son desembarcados. Otros trabajadores que hayan estado en contacto muy cercano con ellos también son desembarcados, examinados y puestos en observación, dijo la compañía.

Los trabajadores también han acusado a Petrobras de no haber implementado hasta principios de junio las pruebas universales para los trabajadores que salen a las instalaciones en alta mar. Representantes sindicales consultados por Reuters estaban particularmente molestos porque la empresa había donado 600.000 equipos de prueba a las autoridades federales y de los estados a finales de abril, según declaraciones de la empresa, incluso pese a que desde marzo representantes sindicales ya exigían pruebas previas a la salida hacia las plataformas, según la correspondencia vista por Reuters.

Petrobras dijo a Reuters que fue una de las primeras empresas brasileñas en comenzar a adquirir equipos de prueba, y agregó que comenzó a realizar pruebas para los trabajadores en alta mar el 20 de abril.

Aunque originalmente se concentró en el sudeste de Brasil, el corazón de la industria petrolera del país, las pruebas previas a la salida hacia las plataformas se ampliaron más tarde a todas las partes de Brasil. La compañía dice que más del 43% de sus trabajadores directos e indirectos habían sido sometidos a pruebas hasta el 29 de junio, y añade que la alta incidencia de coronavirus entre los trabajadores petroleros en alta mar puede ser parcialmente atribuible a las tasas más altas de pruebas que en el conjunto de Brasil.

En cuanto a sus donaciones de kits de pruebas a las autoridades federales y estatales, Petrobras dijo que se considera una “empresa ciudadana” y, como tal, es responsable de proteger la salud del pueblo brasileño.

FOCO DE CORONAVIRUS

Los 45 trabajadores de la plataforma PXA-1 frente a la costa de Ceara estaban entre los que no habían sido sometidos a la prueba, aún cuando el estado y su capital Fortaleza se habían convertido en uno de los peores focos de coronavirus de Brasil a finales de abril, según Valterson, el responsable sindical.

La plataforma, que tiene décadas de antigüedad, consta de poco más que literas compartidas, un comedor, una cocina, una sala de reuniones y un gimnasio, según uno de los trabajadores que habló con Reuters.

Dos trabajadores dijeron a Reuters que una vez a bordo de la plataforma se les proporcionaron unas endebles máscaras que requerían el montaje por parte de los empleados, con agujeros para meter unas gomas elásticas con el fin de sujetar la mascarilla en la cara. Según estos trabajadores, las mascarillas proporcionadas en las semanas siguientes eran notablemente más sofisticadas.

Los trabajadores también describieron un tránsito importante de empleados entre las plataformas, un tipo de desplazamientos que por lo general los operadores de yacimientos petrolíferos han reducido para limitar la posible propagación del coronavirus.

Un empleado que afirma que después dio positivo para el virus —lo que confirma el sindicato— tomó un barco a una plataforma vecina donde fue puesto en cuarentena al presentar síntomas, dijeron dos de los otros trabajadores.

Según Petrobras, los trabajadores de la PXA-1 y de la plataforma vecina PXA-2 se habían reducido a la mitad en el momento del brote, y sólo quedaba a bordo un mínimo de empleados necesarios para el “mantenimiento y la conservación”. La empresa añadió que a los trabajadores se les habían proporcionado mascarillas de “grado no profesional” que habían sido aprobadas por las autoridades de seguridad laboral de Brasil.

Información de Gram Slattery; editado por Christian Plumb y Paul Simao; traducido por Tomás Cobos

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