July 18, 2019 / 11:14 AM / 3 months ago

BREAKINGVIEWS - El pesimismo del sector automovilístico de China podría ser exagerado

Los empleados trabajan con coches Baojun RS-5 en una planta de montaje final operada por General Motors Co. y sus socios locales en Liuzhou, Región Autónoma de Guangxi Zhuang, China, el 28 de febrero de 2019. Foto tomada el 28 de febrero de 2019. REUTERS/Aly Song

HONG KONG (Reuters Breakingviews) - El pesimismo del sector automovilístico de China podría ser exagerado. El comienzo del año fue desalentador, con una caída de las ventas de más del 10% en comparación con el primer semestre de 2018. Ante la aplicación de unas nuevas reglas, se impuso el caos, mientras Pekín seguía siendo reacio a ofrecer nuevas medidas de estímulo. Sin embargo, la presión normativa es desigual, y lo peor podría haber pasado.  Las últimas cifras parecen implicar un verano sombrío. El gigante local Geely (0175.HK) recortó sus previsiones y proveedores como Johnson Electric (0179.HK) y Sensiron (SENSI.S) culparon de sus problemas a la debilidad del mayor mercado de automóviles del mundo. Según la Asociación China de Fabricantes de Automóviles, es probable que las ventas de vehículos vuelvan a caer este año, en lugar del crecimiento cero previsto en principio. Las autoridades son parcialmente responsables de esta situación. Su decisión de poner fin a los incentivos fiscales para los coches de gama baja reprimió las ventas. Mientras tanto, la aplicación desordenada de las nuevas normas de emisiones hizo que los concesionarios tuvieran dificultades para colocar el “stock” de modelos más antiguos, y la larga espera de noticias sobre las subvenciones a los vehículos eléctricos ha perjudicado a empresas como Nio (NIO.N). Para colmo de males, en abril se filtró un generoso plan de estímulo, pero las esperanzas se vieron frustradas cuando se publicó finalmente en junio un paquete de medidas diluidas. Sin embargo, hay motivos para un optimismo cauteloso. Si los reguladores se abstienen de nuevas actuaciones drásticas, la demanda subyacente podría repuntar a pesar de la ralentización económica generalizada y de la prolongada guerra comercial. El segmento de lujo, que estaba protegido de la desaparición de los incentivos fiscales, ha desafiado la recesión. Las marcas de gama alta Audi (NSUG.DE) y Mercedes-Benz registraron ventas récord en el primer trimestre, mientras que BMW (BMWG.DE) registró un crecimiento de dos dígitos en sus ingresos en China. Los vehículos eléctricos son otro ámbito positivo. Pekín ha ideado un sistema de crédito que recompensa a los fabricantes de coches más limpios, y este mes ha introducido objetivos de venta aún más ambiciosos para los coches ecológicos. El gigante chino de baterías Contemporary Amperex Technology (300750.SZ) señaló el viernes que el beneficio neto había crecido hasta un 150% en la primera mitad del año, más de lo esperado. Los burócratas locales también pueden sorprender positivamente. En mayo, las autoridades regionales redujeron los límites de las nuevas matrículas de todas las marcas de las ciudades de Shenzhen y Guangzhou. Si se suman todos estos factores, el pesimismo y la pesadumbre del mercado de automóviles pueden resultar exagerados.

En Twitter twitter.com/KatrinaHamlin

(La autora es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad exclusiva de su autora)

traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid

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