March 23, 2019 / 11:23 AM / 3 months ago

¿Teoría monetaria válida o vudú? El atractivo de la MMT en "la era de la indignación" en Europa

LONDRES (Reuters) - Después de haber empleado tres años y más de 2.600 millones de euros tratando de impulsar el crecimiento económico en toda la zona euro, los dispares logros del Banco Central Europeo pueden abrir la puerta a una alternativa radical de elevado gasto.

En la imagen de archivo, una tarjeta con la bandera británica junto a billetes de euros en Manchester. REUTERS/Phil Noble/Illustration

    En un momento en que se frena el crecimiento y los partidos populistas y antiausteridad tratan de aumentar su presencia en las elecciones parlamentarias europeas de mayo, la llamada Teoría Monetaria Moderna (MMT, por sus siglas en inglés) presenta un desafío a las ideas convencionales sobre la deuda, los déficit y la forma en que deben funcionar las economías.

    Popularizado por Alexandria Ocasio-Cortez, una estrella en ascenso de la izquierda estadounidense, la MMT postula en esencia que un país con la capacidad de imprimir su propia moneda puede crear y gastar dinero libremente, siempre y cuando la inflación se mantenga bajo control.

    Según la teoría, un país no puede verse obligado a un impago de la deuda, ya que siempre puede imprimir dinero para pagar a los acreedores.

    La MMT es música para los oídos de los populistas europeos que exigen un aumento en el gasto público para combatir el desempleo y financiar programas sociales. Los años de flexibilización cuantitativa (QE) del banco central, dicen, han hecho poco aparte de inflar los precios de los activos financieros.

    La teoría se centra en la financiación del gasto público y la economía real, dicen sus defensores, mientras que la QE está diseñada exclusivamente para estimular los mercados financieros a través de compras masivas de bonos privados y públicos en el mercado secundario.

    Es poco probable que la MMT se ponga en práctica en la zona euro a corto plazo. Las reglas del área monetaria hacen que sea imposible que los estados miembros impriman dinero de forma unilateral, y los dirigentes de las políticas monetarias han ridiculizado los aspectos económicos en que se sustenta la teoría.

    Larry Summers, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos, ha llamado a la MMT “vudú”.

    Sin embargo, las ideas en las que se apoya esta teoría están ayudando a moldear una campaña ideológica contra la ortodoxia fiscal europea y la reticencia de los políticos a considerar grandes programas de inversión financiados con deuda pública.

    “Después de las elecciones europeas, se hablará mucho más a nivel europeo de gasto (fiscal) y estímulo”, dice a Reuters John Roe, gestor de fondos de Legal & General Investment Management, el mayor gestor de activos de Reino Unido.

OTRO “NEW DEAL”

Roe señala que las peticiones de un gran “New Deal verde” (en referencia al programa de política intervencionista que puso en marcha el presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt) financiado con fondos públicos, como lo etiquetan algunos miembros del ala izquierda del Partido Demócrata en Estados Unidos, aún no se han materializado en Europa. Pero los llamamientos a

introducir políticas similares siguen siendo una posibilidad que los inversores deberían tomar en serio.

    El hecho de que el BCE haya admitido este mes que la QE no había logrado levantar la inflación y el crecimiento económico, y que dejaría los tipos de interés en su punto más bajo hasta al menos 2020, lo hace vulnerable a los que piden un replanteamiento drástico.

    “La Teoría Monetaria Moderna del mundo real, que se pude definir como una monetización de los grandes déficit públicos por parte del banco central, sería muy aconsejable en la zona euro”, pese a que es casi imposible de implementar en el bloque, dice Vincent Deluard, analista de la firma de asesoría financiera INTL FCStone.

RUTA POPULISTA

Mientras algunos creen que Europa está entrando en una espiral de “japonificación”, una combinación de crecimiento débil y baja inflación, aumenta la presión para probar nuevas estrategias, aunque los defensores de la MMT aún no han sido tan visibles en el discurso europeo como en Estados Unidos.

    Pero esto podría estar a punto de cambiar.

    “La gente está asumiendo que si hay una desaceleración económica europea continua después de las elecciones europeas, los políticos europeos dirán que Europa necesita más infraestructuras y creen que pueden imprimir dinero sin coste adicional”, dice el director de inversiones de Saxo Bank, Steen Jakobsen.

    Ya ha habido algunos movimientos hacia una estrategia al estilo de la MMT.

    El líder opositor británico Jeremy Corbyn propuso en 2015 la “QE del pueblo”, un plan financiado por el banco central para financiar infraestructuras.

    Más recientemente, los partidos gobernantes de Italia se han enfrentado a Bruselas por su deseo de terminar con la camisa de fuerza fiscal impuesta por la UE y gastar más para reactivar una economía en dificultades.

    El presidente francés Emmanuel Macron ha aumentado el gasto público para desactivar las violentas protestas callejeras de los “chalecos amarillos”.

   En un documento de análisis titulado “La era de la indignación; lo que el populismo significa para los mercados”, Michael Every, estratega de mercados de Rabobank, dice que los inversores deberían prepararse para el momento en que los partidos populistas utilicen la MMT para dar más fuerza a sus peticiones de un mayor gasto público.

    Los mercados deben “prepararse para un riesgo mucho mayor de cambios verdaderamente paradigmáticos en el futuro”, advierte Every.

DERRUMBE ECONÓMICO

Pero esto no significa gran cosa a menos que lleguen al poder unos políticos dispuestos a romper con la ortodoxia macroeconómica. Y las grandes instituciones financieras están en contra de la aplicación de la MMT, como era previsible.

    Argumentan que unos gobiernos que imprimen dinero a discreción pueden desencadenar una espiral hacia la hiperinflación y el derrumbe económico.

    “La idea general de que la deuda pública puede ser financiada por los bancos centrales es una propuesta peligrosa”, dijo el economista jefe del BCE, Peter Praet, en una reciente sesión de preguntas y respuestas en internet.

    “En el pasado, esto ha causado hiperinflación y crisis económica”, dijo Praet, que agregó: “Por eso los bancos centrales son independientes”.

    Una encuesta realizada por la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago reveló que el 88 por ciento de los expertos económicos no estaba de acuerdo con la idea de que los países que pueden obtener financiación en sus propias monedas no deban preocuparse por los déficit públicos ya que siempre pueden imprimir dinero para financiar sus deudas.

El gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, partidario del rigor en las políticas fiscales, también criticó la MMT, calificándolo de “argumento extremo que no será aceptado ampliamente”.

ACONTECIMIENTOS IMPROBABLES

    Puede parecer poco probable que los debates en torno a la MMT entusiasmen al europeo medio, pero el interés está creciendo: “MMT” es un término más buscado en Google que “BCE”.

En un boletín, Kevin Muir, analista de East West Investment Management, destaca la indignación generalizada entre los electorados de las grandes economías, argumentando que “el estímulo monetario con austeridad fiscal no hace nada, salvo que los ricos sean más ricos”.

    Y si bien la MMT puede sonar a fantasía política y económica, algunos economistas advierten sobre los cálculos erróneos al analizar las oleadas populistas: la votación de Reino Unido a favor de abandonar la UE y la elección de Donald Trump también se consideraban improbables.

    Albert Edwards, analista de Societe Generale, cree que es probable que la próxima recesión traiga una normalización de ideas como la “QE del pueblo” propuesta por el británico Corbyn, donde el dinero “no se lanza (como)... confeti a los mercados financieros sino que se canaliza a través de recortes de impuestos o en proyectos de inversión pública”.

información adicional de Josephine Mason, Karin Strohecker, Helen Reid y Abhinav Ramnarayan; traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid

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