March 18, 2018 / 9:36 AM / in 2 months

El boom del cobre empuja a las mineras a las dunas de Mongolia

Por Barbara Lewis

Nubes sobre la mina de Oyu Tolgoi en la región del Gobi en Mongolia, 23 de junio de 2012. REUTERS/David Stanway/File Photo

LONDRES (Reuters) - Cuando las temperaturas suban y amainen los fuertes vientos en las próximas semanas, un grupo de exploradores buscará vetas de cobre en el desierto del Gobi, en Mongolia.

Durante años, Rio Tinto ha sido el único operador internacional de minas de cobre en Mongolia, un país en el que ha apostado miles de millones de dólares en el gigantesco proyecto de Oyu Tolgoi. Otros se han mantenido al margen debido a los riesgos de operar en una nación con una democracia y un poder judicial jóvenes e imprevisibles, una economía frágil y un clima extremo.

Ahora, la creciente demanda mundial de un metal utilizado en automóviles eléctricos y energía renovable, en un momento de mayores costes y depósitos agotados en el mayor productor de cobre del mundo, Chile, está llevando a las mineras a ubicaciones más arriesgadas.

Algunos han puesto la mirada en Mongolia.

Los geólogos dicen que depósitos como el de Oyu Tolgoi, que significa Colina Turquesa debido a las manchas que deja en las rocas el cobre oxidado, rara vez se producen de forma aislada. Eso significa que, para algunas mineras, las posibilidades de encontrar otro hacen que merezca la pena jugársela en la nación del este de Asia, especialmente dada su proximidad al mayor consumidor mundial de cobre, China.

La nueva campana está liderada por un grupo de aproximadamente media docena de empresas más pequeñas, incluyendo Xanadu Mines de Australia, Kincora Copper de Canadá y la compañía estadounidense Wood Capital Partners, que tienen un mayor apetito por el riesgo y están buscando adelantarse a los competidores.

Wood Capital Partners, creada por dos exbanqueros de Citigroup y especializada en la adquisición de activos en apuros, dijo a Reuters que había invertido “varios millones de dólares” en la exploración del sur del Gobi.

El copresidente ejecutivo y socio gerente, Stephen Dizard, dijo que la firma compró la concesión, que es de 364 kilómetros cuadrados, alrededor de seis veces el tamaño de Manhattan, a un fondo de mercados fronterizos (países en desarrollo con mayor expansión económica que otras naciones del mismo grupo pero sin el tamaño necesario para ganarse la etiqueta de emergentes) que estaba en liquidación.

Quería llegar a Mongolia antes de que se desatara una carrera impulsada por la búsqueda mundial de cobre nuevo. Dijo que las mineras se sentirían cada vez más seguras comprando activos en el país porque la economía estaba mejorando lentamente, lo que algunos atribuyen a un rescate del Fondo Monetario Internacional.

“(Mongolia) estaba en apuros financieros”, dijo Dizard. “Adoptamos la postura de que las cosas tenían que mejorar. Y lo han hecho”.

Desde marzo y abril, dijo que el presupuesto de perforación de la compañía sería de “un número mínimo de siete cifras”.

Sam Spring, consejero delegado de Kincora, indicó que recaudó alrededor de 4,5 millones de dólares el año pasado para financiar su exploración en Mongolia. La compañía, que posee licencias para más de 1.400 km2 de terreno, perforó 6.000 metros el año pasado y los resultados fueron prometedores, y dijo que aumentaría la actividad a fines de marzo o principios de abril.

“Hemos comenzado a ver un cambio en la percepción de los inversores. Hay una infraestructura cada vez mayor y esperamos ver viento de cola en lugar de contratiempos”, agregó Spring, quien describe Mongolia como una de las últimas fronteras para los activos de cobre de alta calidad.

Andrew Stewart, CEO de Xanadu, cree que podrá reunir suficiente información en los próximos meses para determinar si puede justificar el establecimiento de una mina en el país.

Stewart está planeando perforar usando cuatro plataformas en comparación con las dos del año pasado. “Mongolia es muy buena porque tiene la prospectividad”, dijo.

LABERINTO DESÉRTICO

El sueño es otro descubrimiento del tipo de Oyu Tolgoi de Rio Tinto, una cadena de depósitos en el sur del Gobi, a unos 550 kilómetros al sur de la capital Ulán Bator y 80 kilómetros al norte de la frontera con China.

Pero incluso Rio Tinto, que depende de Mongolia para impulsar el crecimiento después de comprometer unos 12.000 millones de dólares para el proyecto, solo reanudó la exploración en el país el año pasado tras un paréntesis de cinco años durante la recesión del mercado del cobre.

La minera angloaustraliana dice que aún no ha obtenido rendimientos de su inversión, pero en enero anunció una oficina de exploración en Ulán Bator, su primera oficina formal en la capital.

Se trata de una decisión simbólica que viene a subrayar ante el gobierno su compromiso con el país, según fuentes de la industria. Rio Tinto dice que la oficina empleará a 80 empleados y cubrirá tecnología y exploración.

Para compensar la disminución de la producción en la mina a cielo abierto, Rio Tinto está construyendo un laberinto de túneles subterráneos que aumentarán la producción anual a 560.000 toneladas, cerca de tres veces la producción actual a cielo abierto. El aumento gradual de las actividades subterráneas comenzará en torno al inicio de la próxima década.

Además de la recesión del mercado, Rio Tinto ha tenido que lidiar con disputas con el gobierno de Mongolia sobre los impuestos y el suministro de energía. La mina es propiedad conjunta del gobierno, con un 34 por ciento, y Turquoise Hill Resources con un 66 por ciento. Turquoise Hill está participada, a su vez, al 51 por ciento por Rio Tinto.

El consejero delegado de Rio Tinto, Jean-Sebastien Jacques, dijo que los problemas eran inevitables, pero que su compañía estaba allí para quedarse durante mucho tiempo.

ENTRE -40 Y 40 GRADOS

Las mineras y los analistas políticos dicen que, aunque la economía en Mongolia está mejorando gradualmente, el sistema jurídico es opaco y los cambios frecuentes en el gobierno desde que el país se convirtió en una democracia hace tres décadas han creado incertidumbre en las políticas, lo que vuelve a los inversores cautelosos.

El Ministerio de Minería de Mongolia no respondió a las solicitudes de comentarios de Reuters.

Las mineras también deben lidiar con temperaturas que oscilan entre -40 y 40 grados centígrados, y vientos feroces que pueden durar días. Como resultado, tienden a limitar los programas de perforación en el Gobi al periodo entre finales de marzo y noviembre.

Por el contrario, en Chile y otros países de América Latina la perforación puede realizarse durante todo el año.

Tales consideraciones han disuadido a la mayoría de las mineras durante muchos años. El primer ejecutivo de BHP, Andrew Mackenzie, por ejemplo, dijo a Reuters que prefería las jurisdicciones seguras, a saber, el continente americano. Describió a Mongolia como “potencialmente muy interesante por las prospecciones pero no exenta de desafíos de seguridad y geopolíticos”.

Pero las condiciones del mercado del cobre están impulsando lentamente el cambio.

La actividad renovada de Rio Tinto y la exploración de las competidoras se produce a medida que aumenta la demanda de un metal necesario en grandes cantidades para las industrias de vehículos eléctricos y de energías renovables.

Los precios del cobre se han recuperado hasta casi 7.000 dólares por tonelada, desde mínimos de alrededor de 4.300 dólares por tonelada alcanzados a principios de 2016, lo que supuso su nivel más bajo desde 2009.

Al mismo tiempo, los yacimientos de mineral de Chile, explotados desde hace muchos años, envejecen y sufren el desafío de las concentraciones de arsénico y la proximidad a grandes poblaciones. Además, los trabajadores de dichas minas han exigido salarios más altos, lo que aumenta los costes.

Tal es el atractivo de Mongolia, que tiene el mismo tipo de formaciones rocosas “porfídicas”, que incluso la gigante cuprífera estatal chilena, Codelco, ha dicho que está considerando invertir en la nación asiática.

Una ventaja de las formaciones de pórfido es que el cobre a menudo va acompañado de oro, lo que puede contribuir a financiar la producción de cobre.

“Oyu Tolgoi se descubrió en 2001. Ha habido algunos pequeños descubrimientos desde entonces, pero nada en la misma escala. Hay muchas posibilidades de descubrimientos en el futuro”, dijo Jamie Wilkinson, que dirige el área de investigación en depósitos de minerales en el Museo de Historia Natural de Londres.

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