27 de agosto de 2017 / 9:44 / en 3 meses

Ante el cambio climático, la ganadería: ¿un problema o una solución?

GWANDA, Zimbabue (Thomson Reuters Foundation) - Durante las sequías, como aquella que sufrió Zimbabue el año pasado, Isaac Siziba y su esposa Khumutso siempre tenían comida, ya que su modo de vida no dependía de cosechas intensivas en agua, sino de las cabras.

Durante las sequías, como aquella que sufrió Zimbabue el año pasado, Isaac Siziba y su esposa Khumutso siempre tenían comida, ya que su modo de vida no dependía de cosechas intensivas en agua, sino de las cabras. En la foto, Isaac Siziba con sus cabras en Gwanda en febrero de 2017. Thomson Reuters Foundation/Busani Bafana

“Las cabras son fáciles de criar y se reproducen rápido, incluso en las peores condiciones, pero con la gestión adecuada rinden mejor y dan rápidamente un beneficio”, dijo Siziba al tiempo que acaricia a su preciado carnero de raza Boer en su corral en el pueblo Bolobelo, distrito de Gwanda.

“Cuando necesito comprar algo o cubrir algún gasto, puedo vender fácilmente algunas cabras”, añadió el granjero de 49 años. “Pagamos la comida, las tasas del colegio y pagamos nuestras deudas con los ingresos de las cabras”.

Para Siziba, el debate entre los expertos sobre la sostenibilidad de la ganadería –muy criticada por algunos dado su enorme impacto medioambiental– parece ajeno a sus aspectos prácticos en la vida de Gwanda.

El distrito, a unos 150 kilómetros al sur de Bulawayo, la segunda mayor ciudad de Zimbabue, está en la provincia de Matabeleland, que tiene un historial de fuertes sequías, lo que hace peligroso dedicarse a la agricultura.

La ganadería mantiene a muchos pequeños agricultores de la zona, aunque algunos cultivan cosechas resistentes a la sequía como el sorgo y el mijo.

“No hay mucho trabajo aquí, y unos pocos jóvenes tienen la paciencia para retomar la cría de las cabras, pero esto ha mantenido a mi familia así que queremos hacer crecer nuestro rebaño”, dijo Siziba.

Las cabras se venden por entre 30 y 50 dólares, dependiendo de su tamaño y raza.

VIVIENDO DEL GANADO

Unas 750 millones de personas en países con ingresos bajos y medios dependen de la actividad ganadera, que les aporta comida, combustible, ingresos y seguridad -especialmente en África, donde suele ser la única forma de sobrevivir, según el Instituto Internacional de Investigaciones Agropecuarias (ILRI).

A nivel global, el sector representa el 40 por ciento del PIB agrícola, dijo el ILRI.

Según la Organización para la Agricultura y la Alimentación, cuatro de los cinco productos alimenticios de mayor valor en 2013 eran procedentes de la ganadería, que tiene un valor de más de 600.000 millones de dólares.

MÁS CARNE, MÁS EMISIONES

Pero al tiempo que el cambio climático está provocando mayores sequías y temperaturas más altas, agotando las limitadas fuentes de agua y, con ellas, las tierras de pastoreo, algunos expertos dicen que la ganadería supone una amenaza para el medio ambiente.

De la ganadería proceden la mitad de las emisiones de metano del mundo, dice el ILRI. El metano es un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono y es uno de los principales responsables del calentamiento global.

Gidon Eshel, profesor de ciencias ambientales y física en el Bard College de Nueva York, coautor de un estudio de 2014 que mostró que en Estados Unidos producir ternera provocaba cinco veces más emisiones de efecto invernadero que el cerdo o el pollo.

“Nuestra creciente dependencia de los productos animales en las dietas a nivel mundial es un importante obstáculo autoinfligido en nuestra capacidad de revertir el cambio climático”, dijo Eshel a la Thomson Reuters Foundation.

Pero en poblaciones con bajos ingresos, la ganadería, incluyendo la de vacas, puede ser lo único que los separe del hambre, añadió.

“Realmente pienso que prevenir el hambre es la mayor prioridad, por encima del medio ambiente”, dijo.

PASOS POR EL MEDIO AMBIENTE

El ILRI argumenta que la solución a los retos medioambientales que supone la ganadería es regularlos mejor.

“Cuando nos dimos cuenta de que los coches y los aviones eran malos para el medio ambiente no quisimos deshacernos de ellos, trabajamos para encontrar formas de hacerlos más eficientes. Con la ganadería es lo mismo – buscamos una mayor eficiencia”, dijo el director general de ILRI, Jimmy Smith, a la Thomson Reuters Foundation.

Sería imposible conseguir algunas de las metas del desarrollo sostenible – acordadas por los estados miembros de la ONU en 2015 como medio para acabar con la pobreza y el hambre, entre otros desafíos- sin contar con la ganadería, dijo Smith.

Estudios han mostrado que en torno a un 40 por ciento de los ingresos familiares de las comunidades ganaderas viene de sus animales, añadió.

La ganadería, bien gestionada, podría contribuir a reducir el calentamiento global al tiempo que protege a las familias del impacto económico de las pérdidas de las cosechas como resultado de los cambios en el clima, según el ILRI.

Aumentar la productividad de los animales a través de una mejor alimentación, mejorar la salud de los mismos y utilizar las especies más adecuadas daría la posibilidad de duplicar el rendimiento por animal y reducir su impacto medioambiental, dijo Smith.

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