6 de junio de 2016 / 6:17 / hace un año

Pese al vacío político, la economía española marcha en piloto automático

Una mujer pasa por la Plaza del Jamón en Jabugo, 12 de mayo de 2016.Marcelo del Pozo

JABUGO, Huelva (Reuters) - En el número 1 de la Plaza del Jamón del pequeño pueblo de Jabugo, en la serranía de Huelva, su Ayuntamiento trabaja ajeno a la parálisis política que sufre España desde hace seis meses y dice vivir una edad dorada de inversiones en su producto estrella: el cerdo ibérico.

Atraído por el potencial de exportación del jamón de alta calidad, la empresa cárnica familiar ElPozo ha anunciado una inversión de 70 millones de euros para construir una nueva planta de procesado en la zona a tres semanas de unas nuevas elecciones.

Y no se trata de un caso excepcional ya que las inversiones empresariales han seguido aumentando desde las inconclusas elecciones del pasado diciembre desafiando a quienes predecían que la falta de gobierno pondría en riesgo la recuperación del país que tan duramente sufrió los efectos de la crisis.

Incluso en vísperas de una nueva elección para la que los sondeos no proyectan tampoco un resultado concluyente, empresas nacionales y extranjeras parecen seguir interesadas en invertir en un país con salarios relativamente bajos.

Los fabricantes franceses de vehículos Renault y Peugeot confirmaron por separado en mayo que realizarán inversiones combinadas de 1.300 millones de euros en sus plantas en España en los próximos cuatro años y que producirán nuevos modelos en el país.

El dinamismo del gasto privado y de las empresas ha permitido que la economía nacional creciera de nuevo un 0,8 por ciento entre enero y marzo, una de las tasas más altas en el conjunto de la eurozona.

En el caso de ElPozo, sus responsable creen que la creciente demanda de jamón español de alta gama desde China supone una oportunidad que no puede dejar pasar en un momento en el que las exportaciones cárnicas en el país están creciendo, con un repunte del 16 por ciento en 2015 hasta dos millones de toneladas.

"Vemos mucho potencial exportador, queremos inundar el mundo de ibérico", explica a Reuters Rafael Fuertes, uno de los directivos de la firma. Fuertes explica que sólo un cinco por ciento de la producción de cerdo ibérico del país se vende actualmente fuera de España frente al 35 por ciento de media de exportación de carnes y elaborados.

La ambición de la compañía, que vende productos cárnicos a más de 80 países, es acabar produciendo en Jabugo 2,5 millones de piezas de embutido ibérico al año y dar el impulso exportador que aún le falta a una de las joyas de la gastronomía española.

En la inversión industrial más importante para esta localidad de 2.400 habitantes en décadas, ElPozo se suma a las más de 20 empresas dedicadas al ibérico instaladas ya en Jabugo, donde se sacrifican unos 250.000 cerdos al año y se realiza un proceso artesanal de curación único en bodegas ventiladas para el que es clave el clima específico del pueblo.

RED DE SEGURIDAD

Para ElPozo y muchas otras empresas, el apoyo de las autoridades locales a inversiones en muchos casos clave para los empleos y el bienestar de sus ciudadanos, supone una red de seguridad independientemente de que el poder en el gobierno central siga en disputa entre candidatos de izquierdas y derechas.

Las 17 comunidades autónomas, cuyas finanzas han sido objeto de preocupación internacional en el momento de la crisis del euro en 2012, pueden argumentar ahora que son una fuente de estabilidad institucional.

En sus propios parlamentos negocian sus presupuestos y planes de subvenciones y hasta los pequeños municipios pueden ayudar a la generación de proyectos empresariales.

La planta de ElPozo promete crear 70 puestos de trabajo permanentes en una población más prospera que la media nacional.

Como protegido por el microclima que rodea la comarca -es el tercer punto con más índice de lluvias de España y temperaturas no muy extremas pese a ubicarse en la soleada Andalucía- Jabugo lleva cinco años con superávit y tiene un nivel de paro del 10 por ciento, un sueño si se compara con el casi 30 por ciento de la región y al 21 por ciento del país.

"Aquí nadie está pendiente de que no haya Gobierno. No se puede obviar que para cualquier inversión se necesita seguridad institucional, pero en este caso eso lo aporta el ayuntamiento", dijo a Reuters el alcalde de Jabugo, el socialista José Luis Ramos, que a sus 45 años lleva quince como primer edil del municipio.

Pero, pese al impulso que todavía muestra la economía nacional, los expertos coinciden que será difícil continuar con el piloto automático por tiempo indefinido e incluso algunos ven ya síntomas de que el ímpetu empieza a flojear.

Si las elecciones del 26 de junio no logran romper el estancamiento político, el impacto sobre las empresas y los mercados podría ser mucho más visible en un momento en el que algunos de los vientos de cola transitorios que apoyan el crecimiento empiezan a remitir, como reconoce el Banco de España en su último informe anual.

"Los precios del petróleo podrían empezar a cotizar en sentido contrario", dijo Gizem Kara, economista de BNP Paribas. "Las exportaciones tampoco lo están haciendo tan bien debido a la desaceleración en los mercados emergentes, agravada por el impacto de un euro más fuerte y esto probablemente pesará sobre las decisiones de inversión.

El gasto en bienes de equipo y maquinaria se desaceleró ligeramente en los tres primeros meses del año, con un crecimiento del 1,3 por ciento frente al 1,9 por ciento anterior, aunque el sector construcción se ha contraído en parte por la falta de obra pública.

Algunas de las encuestas de mayo apuntan a un menor aumento en los pedidos de las fábricas españolas mientras que los últimos datos de confianza consumidora y empresarial muestran lecturas mixtas en un momento en el que crece la incertidumbre sobre la dirección que se aplicará a la política económica con un nuevo gobierno.

Tanto el Partido Socialista como Podemos (segundo y tercera fuerza más votadas en diciembre después del Partido Popular) abogan por derogar una reforma laboral que el Banco de España recomienda incluso endurecer.

Sin embargo, algunos de estos cambios podrían no ser decisivos si la demanda interna mantiene la fortaleza actual o las empresas tienen éxito en encontrar nuevas vías de exportación.

"Nosotros tenemos visión a largo plazo, no somos inversores de capital riesgo", explica Fuertes desde la plácida Serranía de Huelva, que parece ajena a la mayor batalla política que se libra en el país desde la democracia.

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