24 de febrero de 2016 / 17:44 / en 2 años

La EBA realizará una nueva prueba de estrés que ningún banco podrá suspender

LONDRES (Reuters) - Los bancos de la Unión Europea se verán sometidos a unas nuevas pruebas de resistencia que medirán su capacidad para ampliar capital en unos mercados de deuda con escasa liquidez y con una economía en contracción, dijo el miércoles la Autoridad Bancaria Europea (EBA).

Los bancos de la Unión Europea se verán sometidos a unas nuevas pruebas de resistencia que medirán su capacidad para ampliar capital en unos mercados de deuda con escasa liquidez y con una economía en contracción, dijo el miércoles la Autoridad Bancaria Europea (EBA). En la imagen se ve la nueva sede del Banco Central Europeo en Fráncfort el 19 de enero de 2016. REUTERS/Kai Pfaffenbach

El escenario de debilitamiento de la economía de las pruebas recogerá una caída de las materias primas y de los precios en el mercado inmobiliario, según los detalles divulgados por la EBA.

Los resultados, que está previsto que se publiquen a comienzos del tercer trimestre, no exigirán unos niveles mínimos de capital, lo que implica que no habrá suspensos ni aprobados y por lo tanto no arrojarán necesidades de capital.

Un banco que en las anteriores pruebas de resistencia suspendía era visto por los inversores como una entidad que requería recabar capital, pero los analistas son cada vez más escépticos sobre la utilidad de estas pruebas.

“A la luz de unos tipos de interés a la baja y unas recientemente sombrías perspectivas para el crecimiento global, hace falta ver si los escenarios (dibujados en el ejercicio) guardan relación con la realidad”, dijo el miércoles un analista de Commerzbank en una nota antes de que los detalles del escenario de la EBA fueran publicados.

No obstante, los reguladores pedirán por primera vez a las entidades que hagan una estimación sobre qué impacto podría tener en sus colchones de capital solucionar litigios o multas futuras, aunque no está previsto que las estimaciones vayan a ser publicadas.

Pero en estas pruebas no se recogerá el impacto de un hipotético escenario que contemple la salida Reino Unido de la Unión Europea. Además, tampoco serán sometidas a las pruebas las bancos de Portugal, un país que todavía sufre el estallido de la burbuja inmobiliaria.

La EBA publicó el miércoles algunos detalles de sus pruebas de estrés a las que someterá a 51 bancos, 37 de ellos de la eurozona, el 70 por ciento del sector bancario del bloque comunitario, entre los que figuran una serie de impactos teóricos a lo largo de un plazo de tres años.

La EBA considera que debido a que las entidades mostrarán colchones de entre el 12 y el 13 por ciento de su capital total, muy por encima de los niveles regulatorios mínimos exigidos, no será necesario fijar suspensos o aprobados.

Al contrario, los reguladores incorporarán los resultados de esta prueba a la supervisión diaria para afrontar posibles deficiencias en sus modelos de negocio.

Mientras que la baja rentabilidad es uno de los cuatro principales riesgos que recogerán las pruebas, un escenario de tipos negativos - uno de los principales retos para la banca por su impacto directo en márgenes - sólo será tenido en cuenta para estimar el impacto sobre los activos que los bancos mantienen en sus cartera de negociación, pero no sobre el conjunto de su balance.

El Banco Central Europeo (BCE), que supervisará en estas pruebas a entidades de la eurozona, entre los que figuran Deutsche Bank, BNP Paribas, Unicredit, no quería que el escenario de tipos de interés negativos figurara como parte de las pruebas para evitar crear expectativas sobre su futura política monetaria.

Los otros tres grandes riesgos recogidos en las pruebas son la situación de liquidez en el mercado, el encarecimiento de los costes de financiación para la banca y el papel que desempeña la llamada banca en “la sombra”, o de aquellas entidades que llevan a cabo prácticas propias de la banca como la que implica la concesión de créditos.

Las pruebas tienen en cuenta estos cuatro impactos, entre los que también figuran la caída en más de un 20 por ciento del mercado inmobiliario de oficinas y también residencial, el impacto de la depreciación de las divisas en países del Este de Europa y también las consecuencias de un descenso en el petróleo y en la demanda de países emergentes, como China y Brasil.

En su escenario base, la EBA utiliza las previsiones oficiales de crecimiento de la UE, mientras que el escenario adverso contempla una caída del 1,2 por ciento de la economía de la UE este año, un descenso del 1,3 por ciento en 2017 y tan sólo un leve crecimiento del 0,7 por ciento en 2018.

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