3 de octubre de 2015 / 10:55 / en 2 años

BREAKINGVIEWS-El balance de la petrolera Repsol tiene deberes por delante

MADRID (Reuters Breakingviews) - El balance de Repsol parece bajo presión. La reciente compra de Talisman por 13.000 millones de dólares ha cargado a la petrolera española con deuda en un momento de desplome en los precios del petróleo. La deuda neta de 14.700 millones de dólares casi a los 16.900 millones de dólares de su capitalización bursátil.

El balance de Repsol parece bajo presión. La reciente compra de Talisman por 13.000 millones de dólares ha cargado a la petrolera española con deuda en un momento de desplome en los precios del petróleo. La deuda neta de 14.700 millones de dólares casi a los 16.900 millones de dólares de su capitalización bursátil. En la foto, el consejero delegado de Repsol Josu Jon Imaz, durante la junta de accionistas del grupo. REUTERS/Susana Vera

La buena noticia es que ya ha sobrepasado el objetivo de venta de activos de 1.000 millones de dólares y con jugosas plusvalías. La mala, que sigue sin convencer a los accionistas de que su balance es confortablemente robusto.

La compra de Talisman no se hizo en el mejor momento. Repsol acordó la adquisición de la petrolera canadiense en diciembre del año pasado, cuando las expectativas para los precios futuros del petróleo eran mejores. El acuerdo ayudó a impulsar la producción de Repsol y a diversificar geográficamente sus negocios, alejando a la española de zonas de riesgo como Libia.

Sin embargo, el desembolso realizado por Talisman supuso una subida del ratio deuda neta/capital empleado al 30 por ciento, el mayor de su sector, según cálculos de Goldman Sachs.

De acuerdo con analistas del Santander, el flujo de caja operativo sólo cubrirá el dividendo y la inversión este año y el que viene si el precio del barril de petróleo es de 80 dólares.

En consecuencia, las acciones de Repsol han caído casi el 40 por ciento desde que la adquisición se cerró a principios de mayo, frente al 15 por ciento de media que ha bajado la cotización de la francesa Total o la de la italiana Eni.

No es que Repsol se esté quedando de brazos cruzados como demuestran los anuncios de ventas de activos. Su potente división de refino y marketing le concede un colchón, aunque podría no durar. Y se ha comprometido a mantener el capex respecto a 2014 incluso con Talisman. Además, elevó el objetivo de sinergias cuando presentó los resultados del segundo trimestre en julio. Por otra parte, gran parte de su dividendo lo paga en acciones, con lo que conserva caja.

El mayor desafío de Repsol es demostrar que puede sobrevivir con precios por barril de 50-60 dólares. La rentabilidad sobre el capital empleado (ROE) es de un mísero 4,1 por ciento. Cuando Repsol presente su nueva estrategia el 15 de octubre, los inversores esperarán un plan de juego coherente que incluya cómo puede reducir el capex y los gastos.

Analistas de Jefferies piensan que la petrolera tendrá que vender otros 1.000 millones de dólares en activos para llevar el ratio deuda neta/EBITDA por debajo de las dos veces en 2007.

Si no hay más remedio, Repsol podría vender su 30 por ciento en Gas Natural, participación valorada en unos 5.900 millones de dólares y una póliza de seguro muy útil si el precio del crudo sigue bajo durante mucho más tiempo.

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