October 3, 2015 / 10:50 AM / 3 years ago

BREAKINGVIEWS- Draghi carece de dardos para acertar al objetivo de inflación del BCE

Los precios al consumo de la zona euro están cayendo, algo que sin duda alentará la especulación de que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, se vea forzado a aumentar el programa de compra de activos para alcanzar el objetivo de una inflación cercana al 2 por ciento. En la foto, el presidente del BCE ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo en Bruselas el 23 de septiembre de 2015. REUTERS/Yves Herman

LONDRES (Reuters Breakingviews) - Los precios al consumo de la zona euro están cayendo, algo que sin duda alentará la especulación de que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, se vea forzado a aumentar el programa de compra de activos para alcanzar el objetivo de una inflación cercana al 2 por ciento.

Sin embargo, hacer subir los precios podría encontrarse más allá de sus poderes.

Si el BCE no estuviese comprando en el mercado activos financieros por 60.000 millones de euros todos los meses, el IPC podría estar cayendo más del 0,1 por ciento en tasa anual registrado en septiembre, la primera caída en seis meses. Y Draghi probablemente merece algún crédito por apoyar la confianza económica de la zona euro, que marcó un máximo de cuatro años en septiembre, según una encuesta de la Comisión Europea publicada el 29 de septiembre.

Pero el BCE no puede combatir el ciclo de las materias primas. Los precios de la energía siguieron ejerciendo la mayor presión bajista en el mes de septiembre al caer un 8,9 por ciento respecto al año anterior, según los datos de la oficina de estadísticas de la Unión Europea.

Otros bancos centrales parecen igual de impotentes. La inflación subyacente en Japón, que incluye el petróleo pero no los alimentos frescos, cayó en agosto en tasa anual, el primer descenso desde que el Banco de Japón desplegase un programa masivo de estímulos hace más de dos años, según datos divulgados el 25 de septiembre.

Otro hándicap para Draghi es que sus compras de activos no están produciendo la clase de beneficios secundarios que se esperaban. El euro se ha revalorizado, frente al dólar y frente a una cesta ponderada de divisas, ya que las compras de deuda del BCE comenzaron en marzo. Eso no es muy útil para un banco central que podría hacer uso del tipo de inflación que sobreviene a la debilidad de una divisa. Entretanto, el coste de financiación de los gobiernos de la eurozona ha subido en líneas generales, mientras que el índice bursátil FTSEurofirst 300 ha caído.

Tal vez los inversores se han vuelto más escépticos sobre la capacidad del BCE o otros bancos centrales para resucitar la inflación cuando los precios de las materias primas son débiles. Esto sin duda va implícito en el alto grado de sensibilidad que incluso las medidas de largo alcance de las expectativas de inflación del mercado reflejan en los precios del petróleo.

Si las compras de activos tienen tan escaso y evidente efecto en la inflación o los mercados financieros, la única razón de Draghi para seguir comprando sería la de desviar las críticas de que no está cumpliendo su mandato.

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