28 de septiembre de 2015 / 6:43 / hace 2 años

España despeja el horizonte de los DTAs para la banca

MADRID (Reuters) - El Gobierno español ha acordado con Bruselas una modificación del impuesto de sociedades que aclara las dudas que se cernían sobre la consideración de los activos fiscales diferidos (DTAs por sus siglas en inglés) por parte de la banca.

El Ministerio de Economía dijo el lunes que ha modificado el tratamiento de los activos fiscales diferidos (DTA en sus siglas en inglés), un instrumento que otorga a las empresas créditos fiscales por el computo de pérdidas o de determinadas provisiones. En la imagen, una bandera española en el Banco de España en Madrid el 23 de mayo de 2014. REUTERS/Andrea Comas

Bajo la nueva norma, la banca española tendrá que pagar en determinados supuestos impuesto por el aval público recibido para que una parte de los DTAs puedan ser considerados capital de máxima calidad, explicó el lunes el Ministerio de Economía.

Bruselas, que investigaba el posible carácter de ayuda pública de los avales estatales ofrecidos en estos activos y que otorgan a las empresas créditos fiscales por el cómputo de pérdidas o de determinadas provisiones, dio por zanjadas las dudas tras el anuncio.

“Ya no investigaremos esta medida. Siempre que las autoridades españolas introduzcan los cambios anunciados, nuestras dudas están suficientemente respondidas”, dijo el lunes un responsable de la UE.

La nueva norma, que se instrumentará con una reforma del impuesto de sociedades tramitada como enmienda a los presupuestos, mantendrá la garantía para los DTAs generados antes de enero de 2016.

De los 40.800 millones de euros en activos fiscales diferidos que la banca pudo salvar como capital de máxima categoría en 2013 algo más de 12.000 millones de euros se habían generado de forma automática al pagar impuestos sobre beneficios.

Pero había una parte de los DTAs, compuesta por unos 28.000 millones de euros acumulados sin que se hubiera realizado un pago a la Hacienda pública. Estos DTAs se generaron en el período 2008-2015, que es cuando la banca acumuló elevadas provisiones y el pago de impuestos se defería en el tiempo.

Para salvaguardar también esta parte de los DTAs como capital de la mayor categoría, el Gobierno ha fijado como máximo un impacto global para la banca, que asciende a 419 millones de euros.

“Es una especie de impuesto voluntario, pero si quieren que se compute como capital las entidades tienen que pagar esta tasa”, dijo una fuente del Ministerio de Economía.

La norma establece que si los beneficiarios de la garantía hubieran pagado menos impuestos entre los años 2008 y 2015 que el valor de esos DTAs garantizados, deberán abonar una prestación patrimonial anual en favor del Estado del 1,5 por ciento de la diferencia entre ambos importes.

El Ministerio de Economía dijo que a partir de 2016 volverá a cambiar el tratamiento fiscal de los DTA, introduciendo un límite en función del Impuesto de Sociedades que corresponderá a pagar a las empresas.

La propuesta de modificación para salvaguardar la máxima solvencia de la banca se produce además en un momento en el que el Banco Central Europeo (BCE) está exigiendo nuevos requisitos de capital más estrictos a los grandes bancos de la eurozona.

MEDIDA DESPEJA INCERTIDUMBRE PARA LA BANCA

Analistas valoraron de forma positiva esta iniciativa del Gobierno pues contribuía a eliminar incertidumbre sobre el fortalecimiento de solvencia a la banca española.

“Es una paso en la dirección adecuada del Gobierno porque permite homogeneizar más la normativa con Europa encaminada a fortalecer la solvencia de la banca”, dijo Nuria Álvarez, analista de Renta 4.

Esta experta añadió además que el pago de este impuesto en determinados supuestos no parecía que fuera a trastocar de forma radical la cuenta de resultados de la banca o les pudiera llevar a tener que elevar sustancialmente las provisiones.

En el mercado, las acciones del sector financiero reaccionaron inicialmente al alza, aunque a media sesión, los dos grandes se vieron arrastrados por la marcha del resto del sector en Europa, que caía un 1,26 por ciento.

Santander y BBVA perdían a media sesión en torno a un 1,5 por ciento, respectivamente.

Otras entidades con gran exposición a estos activos marcaban la excepción al alza, con repuntes del 0,4 por ciento en el caso de Sabadell y del 0,2 por ciento en el caso de Bankia.

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