4 de julio de 2015 / 8:18 / hace 2 años

Los griegos se topan fuera con el mensaje "la operación no se puede realizar"

En la imagen, grupos de manifestantes apoyan a Grecia el 29 de junio de 2015 en Londres. REUTERS/Neil Hall

LONDRES (Reuters) - La vida ya era dura para Vassilis, que abandonó Atenas el mes pasado para buscar trabajo en Londres con unas 2.000 libras (2.800 euros) en el bolsillo, porque no consiguió un empleo tan rápido como pensaba.

En los últimos días la vida ha sido aun más difícil. Tiene dinero en una cuenta de un banco griego, pero la restricción de retirar un máximo de 60 euros diarios impuesta el pasado fin de semana en Grecia implica que él no tiene acceso a su propio dinero sin pagar unas altas comisiones por cada pequeña cantidad, de modo que está consumiendo sus ahorros.

Tras haber gastado más de la mitad de su dinero en alojamiento, alimentación y viajes, este ingeniero electrónico de 38 años va ahora contra el reloj para establecerse en Reino Unido antes de que tenga que emplear sus últimos billetes en un vuelo de vuelta a casa.

“Esta gente en Grecia me ha destruido”, dijo, rechazando dar su nombre completo.

“Si no elevan el límite sobre la retirada de efectivo, no podré seguir viviendo aquí, y quiero vivir aquí en Inglaterra porque quiero encontrar trabajo”, dijo Vassilis, que dejó su país después de varios años desempleado.

Desde que los bancos cerraron el lunes en Grecia, se han formado largas colas en los cajeros automáticos, mientras en Reino Unido, donde miles de griegos han acudido para trabajar, estudiar o visitar a familiares y amigos, muchos dicen que sus tarjetas de débito y crédito no han logrado sacar dinero en cajeros automáticos o cuando tratan de comprar online.

Un documento visto por Reuters del Ministerio de Exteriores griego, fechado el 30 de junio y enviado a las embajadas griegas, sugiere que las autoridades estaban tratando de mitigar el impacto de controles de capital para los griegos en el extranjero, particularmente a estudiantes y turistas.

Pero días después muchos seguían todavía encontrando mensajes en cajeros automáticos tales como “la operación seleccionada no se puede realizar en este momento. Por favor, contacte con el emisor de su tarjeta”

Para otros ni siquiera funcionan las operaciones online más baratas y esenciales.

SIN BLANCA EN EL EXTRANJERO

Katerina Kyrgiou, de 24 años, que llegó a Reino Unido al día siguiente de que el primer ministro Alexis Tsipras anunciase un referéndum sobre la propuesta de los acreedores internacionales de Grecia de dinero a cambio de reformas, dijo que no podía usar su tarjeta bancaria griega para comprar un billete.

“Antes de ayer traté de comprar un billete de autobús de 15 libras desde Nottingham a Londres y el sitio web no me dejó”, dijo.

Ella intentó sacar dinero el sábado en el aeropuerto de Atenas antes de partir hacia Inglaterra para visitar a un amigo, pero allí los cajeros se habían quedado sin efectivo.

“Tengo que tener mucho cuidado y estoy preocupada porque si te quedas sin dinero, entonces ¿Qué vas a hacer?”, dijo.

El consulado griego en Londres dijo que sólo unas pocas personas con estos problemas se habían puesto en contacto con él en los últimos días, pero que habían ayudado a un chico que perdió su vuelo y no podía usar su tarjeta griega para volver a reservar el vuelo a casa.

Al final sus padres tuvieron que encontrar efectivo y pagar en el aeropuerto de Atenas.

Muchos griegos están teniendo que confiar en la ayuda de amigos y familiares.

Dimitri Augustidis, de 45 años, dijo a Reuters que la noche en la que Tsipras anunció el referéndum, dos amigos suyos pasaron apuros en la ciudad norirlandesa de Londonderry, donde llegaron hace una semana para buscar trabajo.

“Llegaron en el peor momento posible, sólo tenían 40 libras el viernes por la noche... tras haber pagado la reserva del hotel, la primera noche allí y otros gastos”, dijo.

Augustidis transfirió dinero de su cuenta a la de la propietaria del hotel, pidiéndole que les diera esa cantidad en efectivo a sus amigos.

Vassilis está ahora en Birmingham después de no haber conseguido empleo en Londres. Mientras pasan las horas hasta el referéndum del domingo y el Ejecutivo griego insta a los ciudadanos a rechazar la oferta de los acreedores, el es el reflejo de la impotencia de muchos griegos en el extranjero que no pueden ni votar desde allí ni volver a casa, pero cuyo destino está ligado al de su nación de 11 millones de personas.

“Si estuviera en Grecia podría incluso haber votado ‘No’”, dijo. “En este momento no puedo ni votar ”sí“ ni ”no“, pero trato de cuidad de mí mismo”, dijo.

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