28 de junio de 2015 / 15:15 / en 2 años

Auge del crédito y bienes raíces incrementan los riesgos para mercados emergentes- BIS

LONDRES (Reuters) - Una década de robusto crecimiento ha fortalecido a las economías emergentes, pero el auge posterior de sus sectores de crédito y bienes raíces han incrementado su vulnerabilidad ante escenarios de crisis, dijo el domingo en un reporte el Banco de Pagos Internacionales (BIS).

En su informe trimestral, el BIS (por sus siglas en inglés) dijo que desde el 2002 las economías emergentes han disfrutado de uno de los periodos más prolongados de elevado crecimiento, al expandirse a una tasa promedio de 6 por ciento al año.

Pero tras apuntar a la desaceleración económica generada a medida que Estados Unidos se prepara para elevar sus tasas de interés, el BIS detectó ciertas similitudes con los años previos a eventos como los impagos de deuda registrados en América Latina en 1982 y con la crisis asiática de 1997.

“Como ya sabemos, el acelerado crecimiento dio paso a auges financieros, impulsados por grandes flujos de capital y una política monetaria ultra expansiva tanto a nivel doméstico como en el exterior”, señaló el reporte.

Desde el 2002, la inversión extranjera en los mercados emergentes, calculada en base a un porcentaje de su producción económica, ha sido la más elevada en más de un siglo.

Los flujos se aceleraron por una fuerte baja de tasas de interés naciones ricas, lo que hizo que los países en desarrollo evidenciaran altos rendimientos en el contexto de una rápida expansión económica que resultaron atractivos a los inversores.

Estos fueron eventos indudablemente positivos, reconoció el BIS, y destacó el incremento de las reservas de los bancos centrales en la mayoría de los mercados emergentes y una menor dependencia de deuda en efectivo.

“El aumento de los precios de las materias primas y el ‘boom’ financiero doméstico sin duda apuntalaron la producción, pero no sería acertado considerar estos efectos como permanentes”, añadió.

Los enormes flujos de inversión y la apreciación de ciertas monedas, junto con tasas de interés relativamente bajas crearon unos cuantos dolores de cabeza: desde el 2004 el crecimiento del crédito en los mercados emergentes se ha ubicado cerca de un 12 por al año, mientras que en el sector inmobiliario ha crecido alrededor 40 por ciento, destacó el banco.

Los periodos de crecimiento acelerado a menudo generan más adelante escenarios desalentadores, por ejemplo si dan pie a proyecciones demasiado optimistas o si la productividad se debilita, indicó el reporte. La enorme carga de deuda que debe ser pagada tras el auge de los créditos también puede ser un factor de riesgo.

El BIS mencionó la sólida expansión económica en América Latina en 1980 impulsada por la venta de materias primas, que perdió fuerza tras un cambio en los términos comerciales y un aumento veloz de las tasas de interés.

Y aunque los mercados emergentes han reducido su exposición a las tendencias globales de divisas y de las tasas de interés al endeudarse más en moneda local que en dólares, la vulnerabilidad a los inversores internacionales podría haberse incrementado.

Cerca de un 25 por ciento de los bonos domésticos de las economías emergentes están en manos de extranjeros, un fuerte ascenso en relación al 9 por ciento del 2005, indicó el BIS.

“Cualquier disminución a estas exposiciones tendrá importantes consecuencias al menos ante los grandes acreedores”, señaló.

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