4 de diciembre de 2014 / 14:13 / en 3 años

El BCE valorará a principios de 2015 el impacto de las políticas de estímulo

El presidente del Banco Central Europeo dijo el jueves que la entidad volverá a valorar el impacto de sus medidas de estímulo monetario a principios del año que viene y que tomará medidas adicionales si fuese necesario. En la imagen, la sede del BCE en Fráncfort, el 4 de diciembre de 2014.Kai Pfaffenbach

FRANCFORT (Reuters) - El Banco Central Europeo juzgará a inicios del próximo año si necesita tomar más medidas para tratar de revivir la economía de la zona euro, dijo el jueves el presidente de la entidad, Mario Draghi.

El Consejo de Gobierno del BCE tiene una visión unánime en su determinación de lanzar medidas como compras de bonos públicos con dinero nuevo si es necesario, dijo Draghi en rueda deprensa después de que el BCE anunciara que mantuvo el coste del crédito en su mínimo récord.

El banco central de la zona euro se fijó la meta de expandir su balance -comprando activos de bancos y otros a cambio de dinero con la esperanza de que se inyectará en la economía- en hasta 800.000 millones de euros o incluso 1 billón de euros, volviendo a los niveles de inicios de 2012.

Con tipos de interés prácticamente en cero por ciento, eso se convirtió en la meta de la política.

"A inicios del próximo año, el Consejo de Gobierno reevaluará los logros del estímulo monetario, la expansión del balance y las perspectivas para la estabilidad y evolución de los precios", dijo Draghi.

"En caso de que sea necesario abordar más los riesgos de un prolongado período de baja inflación (...) eso implicaría alterar a comienzos del próximo año el tamaño, ritmo y composición de nuestras medidas", sostuvo.

Agregó que se están haciendo los preparativos técnicos para tal iniciativa.

Mientras, el BCE medirá el impacto de los tipos de interés extremadamente bajos, de los créditos baratos concedidos a los bancos y de las compras de préstamos titulizados en un intento por reactivar la financiación.

Las nuevas previsiones de los técnicos del BCE rebajaron fuertemente el panorama de crecimiento de la zona euro para el próximo año al 1,0 por ciento desde el 1,6 por ciento anticipado en septiembre.

Además estimaron una inflación de sólo 0,7 por ciento en 2015, una reducción desde la proyección de septiembre de 1,1 por ciento y bastante inferior a la meta del BCE, de un ritmo cercano pero debajo de 2 por ciento.

"Los riesgos subyacentes para el panorama económico del área del euro son a la baja", dijo Draghi a los reporteros en la nueva sede del BCE, un imponente rascacielos en Fráncfort que tuvo un coste de 1.300 millones de euros, diseñado para mostrar la fortaleza de la moneda.

Draghi dijo que se prestaría particular atención al precio del petróleo, que se derrumbó casi un 40 por ciento en el segundo semestre del año.

"No toleraremos desvíos prolongados de la estabilidad de precios", dijo.

Previamente, el vicepresidente del BCE, Vítor Constancio, había dicho que el banco tendría más capacidad para medir en el primer trimestre de 2015 la necesidad de tomar la medida de política de última instancia, que es el alivio cuantitativo.

Las crecientes preocupaciones sobre la economía de la zona euro fueron puestas de relieve por el vicepresidente de la Reserva Federal estadounidense, Stanley Fischer, quien dijo que la impresión de dinero ayudaría a Europa tal como lo hizo en Estados Unidos.

"Si el BCE se mueve en esa dirección, tendrá efectos positivos", declaró Fischer -quien fue el mentor académico de Draghi en la universidad- a un periódico italiano.

DIVISIONES

Draghi afronta obstáculos políticos considerables para tomar esta medida, principalmente de una reticente Alemania.

La semana pasada, Sabine Lautenschlaeger, designada por Alemania como su representante en la junta ejecutiva del BCE, dijo que ahora no era el momento para las compras de bonos gubernamentales.

Pero Draghi dijo que no había necesidad de unanimidad dentro del BCE para lanzar un alivio cuantitativo, conocido como QE por sus siglas en inglés.

Otros bancos centrales principales, como la Fed, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra, ya han recurrido a esta medida para estimular sus economías.

Alemania, la mayor economía del bloque y la más influyente, teme que eso aliente un endeudamiento temerario y la inflación en el futuro.

"La zona euro necesita crecimiento y empleo para garantizar su supervivencia", dijo Lena Komileva de la consultora G+ Economics, advirtiendo de los obstáculos a la flexibilización monetaria.

"La fuerte oposición de Alemania (...) abre interrogantes sobre la capacidad para actuar lo suficientemente rápido", agregó.

La inflación de la zona euro se ralentizó a sólo un 0,3 por ciento el mes pasado.

Si los precios empiezan a caer como ya está ocurriendo en muchos países, los consumidores podrían retrasar sus compras al anticipar más bajadas, creando un círculo vicioso que lastre a la economía.

En el encuentro del jueves, el BCE dejó sin cambios su principal tipo de refinanciación en un 0,05 por ciento y el tipo de los depósitos bancarios a un día en -0,20 por ciento, que significa que los bancos pagan para dejar sus fondos en el organismo monetario.

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