24 de octubre de 2014 / 14:38 / hace 3 años

Objetivo de cambio climático UE enfrenta a negocios verdes con la industria

El objetivo de la Unión Europa para reducir la emisión de gases con efecto invernadero en un 40 por ciento en 2030, acordado a primera hora del viernes, marca la ruta para un acuerdo mundial para abordar el cambio climático, oponiendo a la industria pesada con los negocios verdes. En la imagen, un ecologista con las manos manchadas de carbón durante una protesta en Bruselas el 23 de octubre de 2014. REUTERS/François Lenoir

BRUSELAS (Reuters) - El objetivo de la Unión Europa para reducir la emisión de gases con efecto invernadero en un 40 por ciento en 2030, acordado a primera hora del viernes, marca la ruta para un acuerdo mundial para abordar el cambio climático, oponiendo a la industria pesada con los negocios verdes.

Responsables de la industria dijeron que se enfrentan a grandes cambios a los que adaptarse, mientras que las empresas relacionadas con las energías verdes señalaron que la UE había apuntado demasiado bajo para fomentar inversiones más limpias y los abanderados contra el cambio climático dijeron que las concesiones a los contaminadores hacían que el de 2030 fuese un acuerdo “sucio”.

Los objetivos de 2020 continuarán los objetivos actuales para 2012 que la UE va camino de cumplir. Las emisiones del bloque ya se encuentran por debajo del nivel de 1990, el año de referencia a escala internacional.

El objetivo de la UE a 2030 debería dar impulso de cara a la cumbre de Naciones Unidas que se celebrará en París en 2015 y que buscará un pacto mundial para frenar el cambio climático.

“Esta decisión y este mensaje se escuchará en Washington y en Pekín, y en otras muchas capitales”, dijo a Reuters el viernes la comisaria de Acción por el Clima, Connie Hedegaard.

Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), dijo en su cuenta de Twitter que la decisión daba “un valioso impulso a Paris 2015”.

Hedegaard dijo que el objetivo de recortar en al menos un 40 por ciento las emisiones era ambicioso porque estaría basado estrictamente en reducciones nacionales. En contraste con el objetivo anterior del 20 por ciento, los países no pueden hacer uso de compensaciones de emisiones de carbono internacionales para evitar tomar medidas ellos mismos.

Hedegaard también dijo que una cláusula que permite a los países revisar la decisión en función de lo que se acuerde en París sólo podría incrementar y en ningún caso reducir el objetivo de al menos el 40 por ciento.

Los países más contaminantes del mundo probablemente no serán tan ambiciosos como la UE. China, el mayor emisor de CO2, ha dicho que quiere limitar sus crecientes emisiones, pero no ha dicho cuándo.

EEUU, segundo país que más contamina del mundo, ha dicho que recortaría la emisiones del sector eléctrico estadounidense un 30 por ciento en 2030 con respecto a los niveles de 2005. En líneas generales, se ha comportado peor que la UE y sus emisiones en 2012 estuvieron un 4,3 por ciento por encima de las de 2012.

Polonia lleva tiempo sosteniendo que no hay motivo para que Europa, que representa sólo una décima parte de todas las emisiones, se comprometa a recortes más profundos antes de que lo haga el resto del mundo.

Para apoyar el acuerdo del viernes a Varsovia le han prometido incentivos, como asignaciones gratuitas en el sistema de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas inglesas), que tiene el objetivo de reducir las emisiones requiriendo a sectores como el eléctrico o la industria pesada comprar permisos para contaminar.

La primera ministra polaca Ewa Kopacz, que asistía a su primera cumbre europea y estaba ansiosa por mantener a su lado la enorme comunidad de la minería del carbón antes de las elecciones polacas del año que viene, dijo que Polonia había conseguido todas las concesiones que pretendía.

“No habrá nuevas cargas”, dijo Kopacz tras el acuerdo del viernes.

En el mundo empresarial, la alemana BASF, el mayor grupo químico mundial por ventas, dijo que sería difícil cumplir con las “precondiciones” técnicas.

“(El objetivo de reducción del 40 por ciento) Suena pequeño pero es un salto considerable”, dijo el consejero delegado de BASF, Kurt Bock, el viernes.

INTERCONEXIÓN

Además de los costes, otro tema que amenazaba un acuerdo era la cruzada de Portugal y España por mejores conexiones transfronterizas que les ayuden a exportar sus superávit de energía eólica y solar, así como el gas importado del norte de África.

Francia, que ha apuntalado su propio suministro con una cadena de centrales nucleares, se había interpuesto en el camino, asegurando que las conexiones a través de los Pirineos eran complicadas y costosas.

Pero como anfitrión de las conversaciones globales del año que viene, Francia tenía un interés particular en que se acordase un paquete comunitario para 2030 y retiró las objeciones a medidas que mejoren los flujos entre fronteras.

Así, los países ibéricos han arrancado un objetivo del 15 por ciento en la cuota de interconexión energética para 2030.

Desplazar los suministros disponibles por toda la UE es una forma de limitar la dependencia del gas de Rusia, el mayor proveedor del bloque y con el que tiene una situación conflictiva desde la anexión de Crimea por parte Moscú.

Más energía renovable y medidas para que todo el mundo use menos carburante son otras posibles soluciones, pero los objetivos en energía verde y los de mejorar la eficiencia se han ablandado.

Estados miembro como Reino Unido, que acaba de conseguir aprobación para financiar con fondos públicos una nueva central nuclear, no estuvo de acuerdo con objetivos vinculados individualmente a países y en su lugar presionó por objetivos comunitarios difíciles de hacer cumplir.

Además, el recorte del 30 por ciento en el consumo energético que había propuesto la Comisión Europea fue diluido hasta el 27 por ciento, algo que representantes de la industria de aislantes calificaron de infructuoso.

“El objetivo presentado es tan bajo que no tiene sentido”, dijo Stefan Scheuer, secretario general de la Coalición por el Ahorro de Energía.

Hedegaard también dijo que la suavización de los objetivos eran decepcionantes, aunque los estados miembros habían acordado revisar el objetivo de eficiencia, manteniendo en mente el objetivo del 30 por ciento propuesto originalmente.

Los ecologistas dicen que incluso con el recorte vinculante del 40 por ciento en las emisiones para 2030 -el doble de la reducción para 2020- no es suficiente y genera incertidumbre sobre la capacidad del mundo para limitar el calentamiento global hasta un nivel sostenible.

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