April 29, 2020 / 5:16 PM / 3 months ago

Breakingviews - Christine Lagarde necesitará una bazuca aún más grande

Imagen de archivo de la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, durante una comparecencia en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, el 11 de febrero de 2020. REUTERS/Vincent Kessler

LONDRES, 29 abr (Reuters Breakingviews) - El trabajo de una mujer nunca acaba, dice el refrán en inglés. La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha puesto en marcha una serie de medidas para ayudar a las economías de la zona euro a hacer frente al coronavirus, entre ellas el lanzamiento de un programa de compra de activos por valor de 750.000 millones de euros hace menos de dos meses. El hecho de que los políticos de la zona euro no actúen con tanta determinación significa que ella tendrá que hacer aún más.

Es cierto que los esfuerzos de Lagarde han mejorado la liquidez de los bancos y las condiciones de financiación del mercado, según una encuesta del BCE del martes. Su compra de activos también está conteniendo los costes de los préstamos de los países del sur de la zona euro. La deuda pública italiana a 10 años estaba rindiendo al principio de esta semana en torno al 1,80%, 1,22 puntos porcentuales menos que en los picos de marzo y por debajo de los niveles que prevalecían en la primera mitad de 2019. Además, si bien la diferencia entre el rendimiento de los bonos italianos a 10 años y los alemanes —el denominado “spread” o diferencial, utilizado como forma de medir el riesgo del país— ha aumentado este año, es menor que en más de la mitad del año pasado.

Pero para ello se ha necesitado mucho. El ritmo medio diario de compras para el programa de compras de pandemia del BCE ha variado entre 5.000 y 6.000 millones de euros en las tres semanas anteriores al 15 de abril, calcula Pictet, añadiendo que este programa concreto se agotaría a mediados de octubre a este ritmo. Es posible que no sea recomendable reducir la velocidad.

Los políticos aún no han acordado los detalles de cómo ayudar a los países altamente endeudados, en particular Italia, y hay poca claridad sobre el tamaño o el funcionamiento del llamado fondo de recuperación. Esto significa que los inversores probablemente elevarían los rendimientos de la deuda de los países más débiles si el BCE diera un paso atrás. Mientras tanto, el índice de referencia del Euribor a tres meses, que sigue la tasa de interés promedio a la que los bancos europeos se prestan entre sí, subió la semana pasada a su nivel más alto en más de cuatro años, lo que constituye una señal de que los bancos de países como Italia y España están teniendo que pagar más para pedir prestado a sus competidores.

Lagarde puede ayudar aumentando el tamaño del programa de compra de la pandemia, quizás en otros 500.000 millones de euros, para eliminar cualquier duda que pueda surgir este año. También puede llevar el tipo de interés al que los prestamistas recurren a los mecanismos de préstamo a largo plazo aún más hacia territorio negativo, o comprar algunos bonos de baja calidad. Puede que todo esto no suceda en la reunión de política monetaria del jueves. Pero el problema es que, como su predecesor Mario Draghi, cuanto más haga Lagarde, más probable es que los líderes de la Unión Europea se peleen y pospongan sus deberes.

En Twitter twitter.com/swahapattanaik

(La autora es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad exclusiva de su autora)

Traducido por Tomás Cobos

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