February 4, 2020 / 12:07 PM / 19 days ago

BREAKINGVIEWS-La respuesta de China al virus despierta dudas

FOTO DE ARCHIVO: Una vista aérea del recién terminado Hospital Huoshenshan, construido en 8 días para tratar a pacientes con coronavirus, en Wuhan, provincia de Hubei, China, el 2 de febrero de 2020. China Daily vía REUTERS

LONDRES, 4 feb (Reuters Breakingviews) - En cierto sentido, no hay forma de que China salga airosa sea cual sea su respuesta al nuevo brote de coronavirus. Los esfuerzos de Pekín por contener la enfermedad son más intensos de lo que la mayoría de las naciones podrían gestionar. Pero fue precisamente la mentalidad de sometimiento a las autoridades la que permitió que el problema se extendiera. Esta situación es un caldo de cultivo ideal para los países amenazados por el ascenso de China... y para aquellos que desconfían de las promesas de la República Popular.

El nuevo coronavirus se ha cobrado más de 400 vidas, todas menos dos ocurridas en China, y a nivel mundial ha habido más de 20.000 casos de infección hasta el martes, según la Organización Mundial de la Salud. Una vez que la importancia del brote se hizo evidente, China estableció prohibiciones de viaje y otras restricciones. Estas medidas han sido criticadas por consideraciones de derechos humanos, pero seguramente contribuirán a limitar el contagio.

La OMS ha aplaudido la respuesta de Pekín y su intercambio de información, que ha mejorado mucho desde otro episodio similar, el del brote del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave de 2003 (SARS, por sus siglas en inglés). Esto tiene su importancia: cada vez hay más personas que entran y salen de la República Popular, que ahora desempeña un papel mucho más importante en la economía mundial. Su PIB es casi una quinta parte del total mundial, frente al 4% de entonces.

Esta es una razón por la que China y el resto del mundo deben mantener lazos constructivos, incluso en un contexto de tensión con Estados Unidos que no se limita al comercio. El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, llamó la semana pasada al Partido Comunista Chino “la amenaza central de nuestros tiempos”. Sin embargo, el brote y la interrupción de los enlaces de transporte recuerdan a empresas que van desde Apple hasta las pequeñas tiendas de moda que las cadenas de suministro que dependen en gran medida de un país, por muy grande que sea, pueden ser arriesgadas.

Al mismo tiempo, informaciones detalladas publicadas en los medios sugieren ahora que la primera respuesta al virus en diciembre fue lenta y que los peligros potenciales se ocultaron inicialmente en Wuhan, el epicentro del brote, tal vez en parte debido a restricciones oficiales impuestas desde Pekín. 

Los conflictos entre los gobiernos centrales y los regionales también se dan en otros lugares. Pero este caso es un recordatorio de que incluso cuando los altos cargos quieren hacer algo, hay una burocracia compleja que puede frenar su actuación. Y en vista de que algunas de las promesas de China, como las relativas a la apertura de los mercados a la competencia extranjera, se han hecho a regañadientes, hay nuevas razones para dudar de que se cumplan.

En Twitter twitter.com/richardbeales1

(El autor es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad exclusiva de su autor)

Editado por Una Galani y Amanda Gomez; Traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid

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