January 25, 2020 / 10:41 AM / 5 months ago

BREAKINGVIEWS- La banca italiana cederá a la presión para poner en marcha fusiones

MILÁN, 23 ene (Reuters Breakingviews) - Los bancos italianos se enfrentan a la renovada necesidad de fusionarse. Una década después de que estallara la crisis de la zona euro, los bancos del país se han deshecho de la mayoría de sus préstamos incobrables, al tiempo que han duplicado sus reservas de capital. 

Imagen de archivo de la bandera de Italia ondeando frente al monumento "Altare della Patria", también conocido como "Vittoriano", en el centro de Roma, el 23 de marzo de 2016.

El problema ahora es que no pueden obtener rentabilidades decentes. Los tipos de interés ultrabajos y los intentos de limitar sus posiciones en bonos del Estado hacen que sea aún más apremiante la necesidad de unir fuerzas con los rivales.

Durante años, los préstamos morosos en Italia fueron el principal quebradero de cabeza de los reguladores europeos. Ahora el problema se está aliviando. Una oleada de desinversiones ha permitido a los bancos italianos reducir a la mitad el total de créditos incobrables en sus balances, hasta 177.000 millones de euros en junio del año pasado, en comparación con los 360.000 millones de euros en el punto álgido de la crisis en 2015.

Muchas grandes transacciones, incluyendo la gigantesca venta del proyecto FINO (“El fracaso no es una opción” por sus siglas en inglés) de UniCredit, por 18.000 millones de euros, y el proyecto “Éxodo” de Banco BPM (5.000 millones de euros) , recibieron nombres dramáticos que pusieron de manifiesto la conciencia de los banqueros sobre la urgencia de la situación.

Después de deducir las provisiones, los préstamos incobrables netos se situaron en 30.000 millones de euros en noviembre del año pasado, lo que supone una tasa de morosidad del 1,7% del total de préstamos. Mientras tanto, los bancos italianos han aumentado sus reservas de capital. El ratio medio de capital ordinario Tier 1 (una de las principales medidas de solvencia en el sector) fue del 13,6% del total de los activos ponderados por riesgo a finales de septiembre, el doble que antes de que estallara la crisis financiera mundial en 2007.

El esfuerzo de saneamiento ha logrado reducir el riesgo financiero, pero ha tenido un coste. Muchos bancos italianos se vieron obligados a realizar grandes saneamientos cuando vendieron sus créditos fallidos, o a aumentar las provisiones destinadas a cubrir pérdidas futuras. La industria generó colectivamente un retorno anual sobre el capital (ROE, una de los principales barómetros de rentabilidad) de solo el 0,8% desde 2007, según la asociación bancaria italiana ABI.

La rentabilidad se ha recuperado desde entonces: el ROE medio a finales de septiembre fue del 8%, según el Banco Central Europeo. Sin embargo, sigue estando por debajo del coste de capital del sector, que los principales banqueros italianos estiman en más del 10%. Esta es una de las razones por las que los bancos italianos que cotizan en bolsa cotizan de media a la mitad de su valor en libros.

Hay pocas perspectivas de mejora. Mientras luchan contra el estancamiento de la economía italiana, los bancos nacionales también se enfrentan a un largo período de tipos de interés de referencia negativos. Además, los reguladores parecen inclinados a seguir aumentando los requisitos de capital. 

Y los bancos tienen nuevos problemas. Los acreedores italianos tienen alrededor de 400.000 millones de euros de deuda pública. Esta cifra supone un 10% de los activos totales, una de las proporciones más altas de Europa, y es más del doble del nivel anterior a la crisis financiera. Estas cifras refuerzan el vínculo negativo que une a los bancos con problemas a Estados endeudados o con déficit elevados.

Para desalentar esta alta concentración, el ministro de finanzas alemán Olaf Scholz sugirió en noviembre que se despojara a la deuda estatal de su estatus de libre de riesgo. Otras ideas propuestas por los dirigentes económicos y los académicos incluyen poner un tope al monto de la deuda estatal nacional que los bancos pueden mantener. La compra de bonos soberanos italianos, que ha ofrecido un rendimiento relativamente alto, ha sido una forma barata para que los bancos aumenten sus ingresos con los intereses recibidos. Pero si se imponen gravámenes o restricciones al capital, esta tendencia desaparecerá.

Ante la incertidumbre sobre sus futuras ganancias, los ejecutivos de los bancos italianos tienen más razones para realizar fusiones. Italia tiene 490 instituciones de crédito diferentes, aproximadamente una por cada 123.000 habitantes, el doble que España. Es probable que las medidas se concentren en las operaciones nacionales, donde los solapamientos pueden generar un mayor ahorro.

Los actores de tamaño medio como el Banco BPM de Giuseppe Castagna y UBI Banca de Victor Massiah podrían iniciar el baile de las fusiones. Gestores de activos como Banca Generali o Azimut también podrían convertirse en objetivos. Mediobanca, que cuenta con cierta holgura de fondos y está construyendo su negocio de gestión de patrimonio, ya está al acecho.

Sin embargo, las fusiones exitosas se enfrentan a obstáculos. Es probable que los reguladores exijan que cualquier banco fusionado cancele por completo cualquier préstamo dudoso que quede. De esta manera, puede ser necesario que los bancos recauden capital y congelen cualquier promesa de aumento de dividendos a corto plazo. Además, la rígida legislación laboral italiana puede limitar la capacidad de los bancos para reducir su plantilla.

Sin embargo, si se retrasan, los ejecutivos de los bancos podrían tener que presentar a los inversores la poco atractiva perspectiva de una erosión gradual de la rentabilidad. También perderían la oportunidad de aprovechar un plan que el Gobierno está ofreciendo para financiar las jubilaciones anticipadas. El grupo en dificultades Banca Carige ya lo ha utilizado como parte de su amplia reestructuración. Mientras tanto, no se puede descartar la amenaza de que los reguladores abofeteen a los prestamistas italianos con mayores exigencias de capital si siguen teniendo demasiada deuda estatal.

A pesar de algunas recientes fusiones de alto perfil, como la creación del Banco BPM, o la compra por parte de Intesa Sanpaolo de dos entidades crediticias con sede en el Véneto en 2017, los bancos italianos todavía tienen mucho margen para la concentración empresarial. Ante el aumento de la presión, quedarse quieto ya no es una opción.

En Twitter twitter.com/LJucca

(La autora es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad exclusiva de su autora)

editado por Neil Unmack y Oliver Taslic; gráfico de Vincent Flasseur.

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