January 18, 2020 / 9:53 AM / in a month

El aluvión de dinero de los bancos centrales podría decepcionar al mercado este año

LONDRES, 15 ene (Reuters) - Es probable que la suma de las medidas de estímulo de los mayores bancos centrales del mundo supere los 1,2 billones de dólares este año, la cantidad más alta desde 2017, pero es muy posible que las cifras decepcionen a los mercados de valores, que han tocado sucesivos máximos históricos gracias a esta marea de dinero barato.

FOTO DE ARCHIVO: Los inversores observan la información financiera en las pantallas de los ordenadores en el piso de operaciones del Índice IG en Londres, Reino Unido, el 6 de febrero de 2018. REUTERS/Simon Dawson

Las inyecciones de liquidez de los bancos centrales -mediante compras de activos, o recortes en los tipos de interés y en las exigencias de reservas de los bancos- han alimentado una marcha alcista casi implacable de la renta variable y de bonos de mayor riesgo durante más de una década.

Cualquier razón para vender se ha visto compensada con creces por nuevas rondas de compras de activos o recortes de tipos.

En teoría el año pasado iba a ser el primero desde 2011 en que los bancos centrales sacaran de circulación más dinero del que inyectaban. Sin embargo, la Reserva Federal de Estados Unidos abortó los planes para normalizar su política monetaria, recortando los tipos tres veces y anunciando un paquete de medidas. Los bancos centrales de China y de la zona euro también acentuaron las medidas de relajación.

Las inyecciones de estos tres bancos, junto con las del Banco de Japón y el Banco de Inglaterra, totalizarán 1,23 billones de dólares de nueva liquidez neta en 2020, según el analista senior de Pictet Asset Management, Steve Donzé.

Esta cantidad sería la mayor desde los 2,6 billones de dólares de 2017 y estaría en consonancia con la inyección media anual desde la crisis de 2008-2009. Supera además de manera holgada los 370.000 millones de dólares del año pasado.

La condiciones de macroliquidez alcanzaron el nivel más alto de una década el mes pasado, según la firma de análisis CrossBorder Capital, que estima que teniendo en cuenta los 12 meses anteriores fue “el mayor aumento de la liquidez en Estados Unidos... posiblemente de la historia”.

Todo eso parece en primera instancia música para los oídos de los mercados. Sin embargo, podrían acabar decepcionados: Donzé estima que los niveles actuales del índice MSCI de renta variable mundial implican que en 2020 se producirá un estímulo de 2,4 billones de dólares.

“No hay duda de que si se observan los últimos 12 años, el mercado actual está reflejando todas las buenas noticias y más”, dijo Donzé, añadiendo que la diferencia entre sus previsiones y las expectativas del mercado es la mayor desde la crisis de 2008.

La renta variable podría caer un 10% si la liquidez adicional no se ajusta a las expectativas del mercado, según las estimaciones de Pictet.

Según este modelo, cada ganancia de 20 puntos en el índice MSCI se correlaciona con una inyección de liquidez de 1 billón de dólares; el nivel actual del índice implica una liquidez global de 19,9 billones de dólares, pero la liquidez real hoy en día asciende a 17,5 billones de dólares.

Las perspectivas generales parecen más difíciles que en 2019, cuando los inversores en renta variable, así como en bonos, petróleo y oro cosecharon grandes beneficios.

“El año pasado fue impresionante en términos de liquidez de los bancos centrales y el número de bancos centrales que recortaron los tipos”, dijo Jon Jonsson, un gestor de fondos de renta fija de Neuberger Berman.

El alto listón de la flexibilización de las políticas hace que los “episodios de volatilidad” sean más probables, dijo.

EL ÚNICO JUEGO EN LA CIUDAD

El año pasado -el mejor año en una década para la renta variable, a pesar de la lentitud de los beneficios empresariales y de una feroz guerra comercial- puso de manifiesto hasta qué punto los bancos centrales están sosteniendo el optimismo.

Según Pictet, el 90% de la variación de los precios de las bolsas desde 2008 se debe a las inyecciones de liquidez de los bancos centrales.

¿Y ahora qué? Los bancos centrales de Estados Unidos y de la zona euro han apretado al botón de pausa recientemente en los recortes de tipos, aunque la expansión de sus balances continúa. Pero el Banco de Inglaterra contempla rebajar los tipos este mes y China comenzó el año 2020 con un recorte del ratio de reservas exigido a los bancos que en la práctica liberó 115.000 millones de dólares para la economía.

China liderará este año las inyecciones de liquidez de los bancos centrales, con una aportación neta de 460.000 millones de dólares, según estimaciones de Pictet.

La aportación de la Reserva Federal ascenderá a 350.000 millones de dólares, más de 10 veces lo que inyectó en 2019, mientras que el BCE meterá unos 270.000 millones de dólares tras haber retirado 100.000 millones de dólares el año pasado.

CrossBorder estima que el balance de la Reserva Federal vuelva a coquetear con la marca de 5 billones de dólares en 2020, lo que implica una mayor subida de la liquidez proporcionada por Estados Unidos que los 4,5 billones de dólares previstos por Pictet.

“Los mercados impulsados por la liquidez tienen el hábito de terminar mal, por lo que una pregunta clave es si los bancos centrales están dispuestos y son capaces de mantener este ritmo de relajación”, dijo CrossBorder en un informe para sus clientes, señalando que podría ser necesario un estímulo monetario mayor del que prevén los responsables económicos.

¿HORA DE PRIORIZAR LA GESTIÓN PRESUPUESTARIA?

En gran medida, la evolución de los indicadores económicos de Estados Unidos y Europa será la que dicte si los bancos centrales propician una caída de las bolsas y una salida de la deuda de mayor riesgo, lo que a su vez permitirá al sector privado crear su propios estímulos.

El comodín es un mayor gasto público, especialmente si se tiene en cuenta que cada vez hay más voces que sostienen que más estímulos monetarios sólo conseguirán enriquecer a los propietarios de activos financieros.

El Gobierno japonés presentó un paquete de estímulos de 122.000 millones de dólares el mes pasado, Reino Unido se dispone a elevar el gasto público después de una década de austeridad e incluso el Gobierno alemán podría estar empezando a superar su aversión a aumentar el gasto.

Sin embargo, los estímulos fiscales son “lentos” y no pueden responder a las caídas del mercado tan rápidamente como los bancos centrales, tal como explica Jonsson, de Neuberger, que añade: “Va a ser un año con más baches”.

Información de Tommy Wilkes; gráfico de Ritvik Carvalho; editado por Sujata Rao y Hugh Lawson; traducido por Tomás Cobos

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