August 18, 2018 / 3:20 PM / a month ago

OBITUARIO - Kofi Annan luchó por escapar de la maldición de la historia

GINEBRA (Reuters) - Kofi Annan, el ex secretario general de las Naciones Unidas y ganador del Premio Nobel de la Paz fallecido el sábado, será recordado como un dedicado filántropo cuya carrera se vio empañada por desagradables conflictos que se salieron de control.

En esta foto de archivo, Kofi Annan ofrece una rueda de prensa en la sede de Naciones Unidas en Ginebra el 2 de agosto de 2012. REUTERS/Denis Balibouse /File Photo

    Annan fue incapaz de llevar la paz a Siria y poner fin a los fracasos de la diplomacia en Ruanda, Bosnia, Darfur, Chipre, Somalia e Irak, que probablemente ahogarán los elogios por sus labores de mediación y sus esfuerzos para erradicar la pobreza y el SIDA que le valieron el Premio Nobel de la Paz en 2001.

Annan se crió en una cultura étnicamente dividida en su Ghana natal, pero en la que el diálogo era muy apreciado y el conflicto abierto era excepcional. Era una época de optimismo y confianza, cuando Ghana se dirigía a la independencia de Reino Unido.

    “Le motiva la idea de ‘no pienses que no’, siempre buscando el mejor resultado”, dijo una vez a Reuters Fred Eckhard, portavoz de Annan durante su mandato como secretario general.

    Su reputación como mediador fue bruñida por su éxito al detener un espiral de conflicto en Kenia en 2007, cuando reclamaciones rivales a la presidencia causaron masacres étnicas en las que murieron más de 1.200 personas.

Annan metió a los rivales en una habitación y les dijo: “Solo hay una Kenia”. Ayudó a convencer a uno de ellos para que aceptara el puesto de primer ministro en un gobierno conjunto. La violencia acabó.

    Pero anteriormente en su carrera, el historial de Annan fue menos exitoso. Fue jefe de mantenimiento de la paz de la ONU en 1994, cuando reconoce que debería haber hecho más para ayudar a evitar la matanza de 800.000 tutsis ruandeses y hutus moderados.

El mayor reproche fue que Annan no actuó tras un telegrama del comandante de la fuerza de paz de la ONU, el general Romeo Dallaire, en el que instaba a actuar ante la acumulación de armas por parte de extremistas hutus mientras preparaban la matanza masiva.

    “Creí en ese momento que estaba haciendo lo mejor que podía”, dijo Annan años después. “Pero después del genocidio me di cuenta de que había más de lo que podía y debería haber hecho para hacer sonar las alarmas y reunir apoyos”.

En un libro crítico con la falta de respuesta del mundo, Dallaire sólo tuvo palabras de elogio para Annan y describió su “humanismo y dedicación al sufrimiento de los demás”.

    Cuando su carrera en la ONU terminó en 2006, enumeró sus principales logros como el establecimiento del concepto de la responsabilidad de proteger a los civiles cuando sus gobernantes no quieren o no pueden hacerlo.

Sus peores momentos, dijo Annan, incluyeron no poder detener el derramamiento de sangre en Darfur en Sudán, el escándalo del programa de petróleo por alimentos y la guerra de Irak, tras la que perdió la voz durante meses.

Información de Tom Miles, Matthew Tostevin y Stephanie Nebehay; Editado por Janet Lawrence; Traducido por Blanca Rodríguez

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