June 15, 2018 / 7:39 AM / a month ago

El fundador de Gowex tiene otra idea antes de ingresar en prisión

MADRID (Reuters) - Han pasado cuatro años desde que los casi 2.000 millones de euros que llegó a capitalizar el grupo español Gowex se evaporasen tras destaparse una red de engaños tejida por su fundador, Jenaro García, que en los próximos meses escuchará una sentencia que con toda probabilidad le llevará a ingresar en prisión.

En la imagen de archivo, el fundador y ex consejero delegado de Gowex, Jenaro García Martín, en el centro de Madrid, el 10 de julio de 2014. REUTERS/Javier Barbancho

“Yo creo que puedo hacer mucho más antes de entrar en prisión. Hoy mi misión es la empresa que he creado”, explica el empresario en una entrevista con Reuters en la que asegura que busca “resarcir íntimamente a los setecientos y pico accionistas que perdieron su dinero en Gowex”.

Su idea, que dice haber comunicado al juez Santiago Pedraz que instruye el caso, consiste en la creación de una sociedad holding de la que colgarán diversos negocios (uno de ellos recuperando el modelo original de Gowex de desplegar redes wi-fi gratuitas en ciudades, otro relacionado con la tercera edad y al menos un tercero en el mercado inmobiliario).

“Quiero convocar a los antiguos accionistas de Gowex y traspasarles un 48 por ciento del nuevo negocio solo a cambio de un justificante de que tenía x acciones (el mismo porcentaje que controlaban antes de perder todo su dinero)”, explica mientras clava sus ojos hundidos en el entrevistador con la confianza de quien cree su propia historia.

Bajo la denominación de “GOW2X”, Jero, como le gusta que le llamen, asegura que va a realizar varias rondas de financiación en busca de socios para acompañarle en un incierto viaje que probablemente tendrá que contemplar desde una celda.

“Soy consciente de que ingresaré en prisión y no podré gestionar la empresa, pero seguiré como consejero y siempre seré fundador”, señala tras reconocer que el mismo tribunal que le otorga una asignación mensual de 1.000 euros a cuenta de su fianza le embargará cualquier bien.

“Lo único que me gustaría es conseguir que los socios reserven un pequeño porcentaje de capital como una especie de fondo para mis hijos”, explica en una de las varias entrevistas con las que ha iniciado esta especie de “road-show” sin folleto de emisión ni detalles básicos.

Consultados por Reuters, algunos antiguos empleados del Gowex que en su día deslumbró a políticos, empresarios e inversores, muestran su escepticismo con un tono casi de burla.

“Es un tipo muy inteligente y lo demostró, pero también es un megalómano de libro... hay que tener descaro para tratar de resucitar la empresa después de lo que pasó”, explica uno de ellos.

MINDFULNESS

Las numerosas causas de corrupción acumuladas en la Audiencia Nacional que también investiga este caso han demorado el proceso y permitido a este enamorado del ‘running’ ejercitar mente y cuerpo a conciencia.

“He estado mucho tiempo solo y con tiempo para pensar mientras preparaba los tres Iron Man y diversos ultramaratones que he corrido en estos últimos años”, afirma más fibroso y afilado si cabe que cuando nos concedió una entrevista hace casi cuatro años, mientras le recordamos que entonces pedía entrar en prisión cuanto antes para salir con tiempo a rehacer su vida.

“Ahora doy gracias por no haber entrado en prisión, he tenido cuatro años para estar con mis hijos”, explica con la mirada turbia en referencia a sus dos hijos ya adolescentes que puede ver en fines de semana alternos y algunos días de diario tras un acuerdo con su exmujer, según él la primera víctima de los engaños de Gowex, también acusada en el proceso en calidad de consejera y administradora de algunas empresas.

Aunque nada más destaparse el escándalo hace cuatro años se declaró culpable de haber manipulado las cuentas sin el conocimiento de su esposa y otros directivos, dice ser la primera víctima de su propio engaño: “Yo no vendí mis propias acciones, también perdí mi dinero”.

En su peculiar camino hacia la redención, considera que solo “maquilló” la realidad convencido de que el tiempo habría situado a la empresa por encima de donde la habían colocado sus cuentas ficticias.

“En estos cuatro años de libertad he vivido con el estigma (...) me ha dado tiempo a muchas cosas, una de ellas a no considerarme un delincuente”, explica a sus 50 años mientras confía en que su colaboración ante el juez sirva de atenuante para reducir su pena con la esperanza de estar fuera antes de cumplir los sesenta.

Información de Carlos Ruano

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