June 14, 2018 / 7:27 AM / 3 months ago

El BCE se dispone a cerrar el grifo de los estímulos

FRÁNCFORT (Reuters) - El Banco Central Europeo debatirá el jueves si pone término a su ingente programa de recompra de activos a finales de año, el que sería su mayor paso hacia el desmantelamiento de los estímulos introducidos con la crisis para sacar de la recesión a la economía de la zona euro.

En la imagen de archivo, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi (D) junto con el presidente del Bundesbank alemán, Jens Weidmann, en una reunión en Washington. REUTERS/Yuri Gripas

Los inversores financieros se preparan ya para el final de una década de dinero barato de los principales bancos centrales del mundo. Como se esperaba, la Reserva Federal estadounidense subió la víspera los tipos de interés por séptima vez en 3 años y medio, pero marcó un hito al distanciarse de la política monetaria que usó para combatir la crisis financiera y la recesión del 2007-2009.

El BCE, que se reúne en un momento en que el crecimiento del bloque se está desacelerando y el populismo político amenaza con provocar turbulencias en los mercados, previsiblemente argumentará que su programa de compras de bonos de 2,55 billones de euros ha cumplido su objetivo de alejar del precipicio al grupo de los 19 países que comparten el euro.

Que los responsables de la política monetaria de la eurozona tomen esta decisión en la reunión de Riga este jueves o esperen a julio es secundario, puesto que desde hace tiempo esgrimen que el programa -conocido popularmente como flexibilización cuantitativa o QE por sus siglas inglesas- debería concluir y el foco en la política monetaria se desviará hacia el recorrido de unos tipos de interés que ahora están en mínimos históricos.

La mayor complicación podría ser la cada vez más turbia perspectiva económica, sobre la que pende una guerra comercial en desarrollo con Estados Unidos, el desafío populista del nuevo gobierno de Italia y una menor demanda de exportaciones.

Pero estos factores en realidad podrían acelerar la decisión del BCE en lugar de retenerla, ya que el banco central tiene poco margen de maniobra política y un mayor debilitamiento de las perspectivas podría complicar una salida posterior.

“Creemos que el BCE podría darse prisa para cerrar el capítulo del QE”, dijo Bank of America Merrill Lynch en un informe para clientes. “Consideramos que esto es fundamentalmente político ya que el BCE no querrá que su política monetaria se vea afectada por peticiones de apoyo o de contrarrestar el nuevo curso de la política en Italia”.

Las rentabilidades de los bonos italianos subieron notablemente este mes ante las promesas de aumentar el gasto del nuevo gobierno, lo que hace presagiar un enfrentamiento con Bruselas, que presiona a Roma para que reduzca la segunda mayor deuda de la zona euro.

La rentabilidad del bono italiano a 10 años se encontraba en el 2,8 por ciento este jueves, en comparación con el 1,7 por ciento de principios de mayo, antes de que una coalición antisistema asumiera las riendas del gobierno.

Una desaceleración más amplia también podría complicar el final de los estímulos, pero el BCE no tiene el mandato de apuntalar el crecimiento y es probable que Draghi argumente que la tasa actual de expansión es lo suficientemente saludable como para generar inflación, el objetivo principal del BCE.

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