May 6, 2018 / 9:30 AM / 18 days ago

Un crecimiento débil puede poner a prueba la decisión del BCE de recortar estímulos

Por Balazs Koranyi y Francesco Canepa

En la imagen, banderas de la Unión Europea ondean en Fráncfort, el 26 de abril de 2018. REUTERS/Kai Pfaffenbach

FRÁNCFORT (Reuters) - El Banco Central Europeo (BCE) no se retractará fácilmente de sus planes para poner fin al programa de compras de bonos este año, a pesar de que el crecimiento se está desacelerando, pero puede disipar las expectativas de subida de los tipos de interés para mantener el flujo de dinero y apoyar la confianza.

La economía de la zona euro se ha expandido durante 20 trimestres consecutivos, pero una serie de indicadores sugieren que el crecimiento se ha desacelerado a principios de 2018, con la amenaza de una guerra comercial global que nubla aún más las perspectivas económicas.

La desaceleración llega en un momento delicado para el BCE. Sus miembros están debatiendo si finalizarán la compra de bonos este año, asumiendo que el rápido crecimiento eventualmente elevará la inflación, incluso si el crecimiento de los precios no alcanzara su objetivo en los próximos años.

Recortar los estímulos durante una desaceleración podría debilitar la confianza de los inversores y crear dudas sobre la determinación del BCE de elevar la inflación a su objetivo justo por debajo del 2 por ciento.

Sin embargo, pequeñas incorporaciones al plan de compra de bonos de 2,55 billones de euros del BCE probablemente hagan poco para contrarrestar los costes de endeudamiento. Y una importante ampliación requeriría expandir la lista de activos disponibles, una iniciativa políticamente difícil.

Eso hace que sea más difícil para el BCE reconsiderar el fin del alivio cuantitativo este año. Se necesitaría un deterioro sustancial del crecimiento o la inflación.

“Necesitaría ver una desaceleración bastante dramática en la tasa de crecimiento de la demanda, por debajo del nivel que el BCE cree que es coherente con el crecimiento potencial de la oferta, así que digamos que sería por debajo del 1,5 por ciento”, dijo Kallum Pickering, economista de Berenberg.

El BCE aún podría desanimar las expectativas de alza de tipos, si el crecimiento continúa decayendo.

Por ahora, sin embargo, los miembros del BCE dicen en privado que no están ansiosos por controlar las expectativas del mercado. Argumentan que la desaceleración es al menos en parte temporal y que el aumento de los precios del petróleo aliviará cualquier presión a la baja sobre la inflación [nL8N1S39Y8].

El crecimiento económico se redujo a un 0,4 por ciento trimestral en los primeros tres meses desde el 0,7 por ciento en cada uno de los tres trimestres anteriores. Esa fue una gran caída, pero no inesperada, ya que el bloque se está quedando sin capacidad libre y se ha expandido al doble de su potencial.

Las huelgas, el frío, las dudas sobre el libre comercio y un invierno y una temporada de gripe especialmente malos contribuyeron a la caída, alimentando las esperanzas de que el bloque repuntará.

De hecho, algunos indicadores adelantados, como las encuestas de confianza y manufactureras, ya sugieren que el crecimiento al menos se ha estabilizado a principios del segundo trimestre, incluso aunque los datos definitivos aún no lo han confirmado.

El BCE pronostica un crecimiento de alrededor del 0,5 por ciento para cada uno de los últimos tres trimestres del año, lo que sugiere que, incluso si los tres primeros meses fueron un fracaso, se estima un crecimiento alrededor este nivel para el resto del año.

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