May 2, 2018 / 11:57 AM / 3 months ago

La UE lanza la batalla para un mayor presupuesto post Brexit

BRUSELAS (Reuters) - La Comisión Europea propuso el miércoles un nuevo presupuesto multianual mayor que activará batallas entre los países miembros sobre cómo llenar la brecha de financiación que deja la salida de Reino Unido del bloque el próximo año.

En la imagen, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, presenta el presupuesto en Bruselas el 2 de mayo de 2018. REUTERS/Francois Lenoir

Durante el período 2021-27, recortará los subsidios agrícolas, el item único más grande, en un 5 por ciento, y pretende crear un impuesto nuevo a los plásticos. Gastará más en investigación y tecnología, ayuda internacional, estabilidad de la eurozona, compensación por pérdida de trabajos por el comercio abierto y en defensa común y guarda de fronteras.

También introduce un nuevo mecanismo que penaliza a los países - principalmente a los excomunistas - en los que los gobiernos rompan las normas de la UE respecto a la libertad judicial y el papel de la ley. Eso podría llevar a que parte de su necesaria financiación quede paralizada.

“Con la propuesta de hoy, hemos adelantado un plan pragmático sobre cómo hacer más con menos”, dijo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

“Un presupuesto para Europa que protege, refuerza y defiende”, declaró la Comisión, instando a los 27 países miembros que queden a cumplir con la brecha de al menos 10.000 millones de euros al año que causará el Brexit después de 2020.

Ese lenguaje refleja una campaña de Bruselas para persuadir a los votantes tras una década de crisis que ha visto implantar la austeridad en países afectados por la crisis de la eurozona y un incremento en la llegada de mas de un millón de inmigrantes irregulares por el Mediterráneo solo en 2015.

“Una Europa que protege” se ha convertido en una demanda familiar del presidente Emmanuel Macron, en un momento en el que intenta trabajar con la canciller alemana, Angela Merkel, en reforzar la integración después de la marcha británica, al tiempo que pretende aliviar el temor de los votantes de que la UE significa fronteras abiertas y exportación de puestos de trabajo.

El Gobierno alemán reaccionó con cautela, pero las prioridades que estableció se hacían eco de muchas de las del Ejecutivo comunitario -un control fronterizo mayor, más cooperación en defensa, innovación tecnológica y una defensa más fuerte de los valores democráticos en Europa.

Repitió su disposición, como Francia, a reforzar el presupuesto si eso refuerza la Unión: “Pero eso incluye un reparto justo de las cargas entre los países miembros”.

El presupuesto planteado de 1,28 billones de euros ajustados a la inflación -o 1,14 billones a precios de 2018- sería mayor en términos reales que los 1,09 billones en el marco financiero multianual de 2014-20.

Supondrá aproximadamente un 1,11 por ciento de la economía del bloque, dijo la Comisión, frente al actual 1,03 por ciento.

HABRÁ ENFRENTAMIENTOS

El comisario de presupuesto de la UE, Günther Oettinger, que ha pedido a los países que muestren rápidamente su respaldo al presupuesto dentro de un año o así, dijo que era inevitable que hubiera disputas: “Habrá recortes, muchos países se quejarán, y habrá nuevos gastos, de los que otros se quejarán”, dijo a la televisión alemana.

Algunos de los países ricos que más contribuyen, entre ellos los holandeses y suecos, han insistido en que no pagarán más para cubrir la brecha del Brexit, mientras que los más pobres, como Polonia, demandan que no haya recortes.

Eso podría llevar a la oposición de grupos de presión agrícolas, principalmente en Francia, mientras que la propuesta de congelar los fondos a países que no cumplen con los “valores de la UE” en términos de independencia judicial enfadará a Polonia y Hungría especialmente, ya que sus líderes han chocado con Bruselas por el tema del “papel de la ley”.

Otros puntos clave son el incremento del gasto de la fuerza de vigilancia de fronteras de la UE, que pretende frenar la llegada ilegal de inmigrantes, y una subida de la ayuda internacional a 123.000 millones de euros en los próximos siete años, lo que refleja una ambición para proteger la influencia europea en un momento en que Estados Unidos parece replegarse.

La propuesta también prevé que Bruselas recaude más dinero ella misma en lugar de depender de contribuciones nacionales, pero sus planes para nuevos impuestos a los plásticos o a las grandes firmas tecnológicas o los fondos obtenidos por el comercio de las emisiones de carbón afrontan una dura oposición.

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