March 10, 2018 / 9:55 AM / 4 months ago

EEUU facilita acceso a exenciones arancelarias tras presión de países aliados

WASHINGTON/BRUSELAS/SHANGHÁI (Reuters) - Estados Unidos abrió el viernes el camino a más exenciones arancelarias al acero y el aluminio, tras la presión de países aliados y el intenso cabildeo de legisladores, diluyendo aún más las medidas un día después de que fueron anunciadas formalmente.

En la imagen, tubos de acero son movidos fuera de la planta de Arcelormittal Dofasco en Hamilton, Ontario, Canada el 7 de marzo de 2018. REUTERS/Peter Power.

El presidente Donald Trump, quien tiene amplias facultades para imponer aranceles del 25 por ciento a las importaciones de acero y del 10 por ciento a las de aluminio, ya otorgó exenciones a Canadá y México y abrió la posibilidad de ampliarlas a otras industrias.

Ante la posición del mandatario estadounidense, Brasil, Japón, Corea del Sur, Australia y Europa clamaron por un trato especial, aunque los productores chinos pidieron a Pekín que tomara represalias.

Brasil anunció que buscará una exención pero advirtió que podría tomar medidas más enérgicas para proteger su industria si fracasan las gestiones. Argentina hizo declaraciones en la misma línea, mientras que Corea del Sur dijo que buscaría eximirse.

“El presidente puede hacer excepciones y mi expectativa es que tal vez haya otros países que considere en las próximas dos semanas”, dijo el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steve Mnuchin, en una entrevista el viernes con la cadena ​​CNBC.

Cuando Trump anunció los aranceles, las bolsas de valores reaccionaron negativamente por preocupaciones a que desencadenarían una guerra comercial global. Sin embargo, la reacción se ha moderado y las contra amenazas han sido cuidadosamente calibradas.

REACCIÓN DE CHINA

Tokio y Bruselas rechazaron cualquier sugerencia de que sus envíos amenacen la seguridad estadounidense, argumento de Trump para la medida, pese a las advertencias en el propio Estados Unidos de que podría llevar a una guerra comercial.

“Somos un aliado, no una amenaza”, dijo el vicepresidente de la Comisión Europea, Jyrki Katainen.

La industria de metales de China instó a Pekín a tomar represalias contra el carbón estadounidense, sector clave para la base política del presidente republicano y el centro de su promesa de restaurar los empleos y las industrias de Estados Unidos.

La tensión entre Pekín y Washington se agravó desde que Trump llegó a la Casa Blanca. China representa una pequeña fracción de las importaciones siderúrgicas estadounidenses pero su gran expansión industrial ha acentuado un exceso global de oferta de acero que generó una baja en los precios.

La asociación acerera de Japón, el principal aliado económico y militar de Estados Unidos en Asia, manifestó su preocupación por las medidas. El secretario jefe del Gabinete, Yoshihide Suga, dijo que los envíos de acero y aluminio nipones contribuían en gran medida al empleo e industria de Estados.

Por su parte, la comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmstrom, aseguró que “Europa no es una amenaza para la seguridad interna de Estados Unidos, por lo que esperamos ser excluidos”.

Malmstrom agregó que estaba dispuesta a ir a la Organización Mundial de Comercio y el sábado conversará con el representante de Comercio estadounidense, Robert Lighthizer, y con el ministro de Comercio japonés, Hiroshige Seko, en Bruselas.

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