22 de octubre de 2017 / 8:22 / hace un mes

El aumento de los salarios en Europa del este endurece la política monetaria

BUDAPEST (Reuters) - La falta de mano de obra y el aumento de los salarios en Europa Central están impulsando al alza la inflación, lo que ha provocado un endurecimiento de la política monetaria de algunos bancos centrales de la región tras años de flexibilización monetaria.

En la imagen de archivo, el Banco Central Checo en el centro de Praga, el 3 de agosto de 2017. REUTERS/David W Cerny

El banco central checo ya decidió una primera ligera subida de los tipos de interés en agosto y los mercados esperan un nuevo aumento de los tipos el próximo mes, con la tasa de desempleo en su mínimo récord del 3,8 por ciento y la inflación creciendo a su ritmo más elevado en cinco años.

Los bancos centrales polacos y rumanos podrían comenzar a subir los tipos de interés el próximo año, especialmente si el Banco Central Europeo reduce próximamente su programa de compra de bonos y comienza a endurecer la política como se espera en los mercados.

La excepción en la parte oriental de la Unión Europea es el Banco Nacional de Hungría (NBH), que se ha comprometido a mantener sin cambios su tipo de interés base en un mínimo récord del 0,9 por ciento hasta al menos 2020, e incluso apuntó a una posible mayor flexibilización.

La entidad, dirigida por un fuerte aliado del primer ministro Viktor Orban, que se enfrenta a las elecciones en 2018, esperará hasta el último momento posible para elevar los tipos de interés, ya que el objetivo clave del gobierno es impulsar el crecimiento.

Además, su divisa, el florín, se ha consolidado a sus niveles más altos en cinco semanas frente al euro, respaldada por las buenas perspectivas económicas de Hungría.

Muchos inversores creen que el banco central quiere evitar una apreciación excesiva del florín a pesar de los desmentidos oficiales de que el banco central quiere controlar el tipo de cambio.

“Creo que el NBH está tratando de ganar tiempo y su objetivo es mantenerse detrás (de la curva de ajuste) del BCE”, dijo Gyula Mark Pleschinger, director del departamento de tesorería en el MKB Bank en Budapest.

En septiembre, el banco central húngaro se adentró más en territorio negativo con su tipo de interés a un día y dijo que estaba dispuesta para relajar aún más su política monetaria con herramientas no convencionales y específicas para rebajar las rentabilidades de los bonos soberanos a largo plazo.

El vicegobernador Marton Nagy dijo el viernes que el tipo de interés interbancario BUBOR a tres meses podría mantenerse en sus niveles actuales cerca de cero hasta principios de 2019 y que los tipos de interés reales, ajustados por la inflación, podrían “mantenerse negativos durante los próximos siete años”.

El banco nacional espera que la inflación alcance su objetivo del 3 por ciento, más o menos un punto porcentual, no antes de 2019. En septiembre, la tasa anual de inflación ascendió al 2,5 por ciento.

Pero los salarios siguen subiendo y la política del NBH conlleva ciertos riesgos, dijeron analistas.

    

SUBEN LOS SALARIOS

En las economías de Europa central, los años de gran emigración a Europa occidental y la caída del desempleo han creado una escasez de mano de obra que dificulta la contratación a numerosas empresas. La falta de ano de obra también ha encarecido bruscamente los salarios.

Hungría aumentó su salario mínimo en un 15 por ciento en enero, y lo elevará nuevamente en un 8 por ciento en 2018, con subidas del 25 por ciento y 12 por ciento, respectivamente, para los trabajadores calificados.

En otros lugares de la región, los salarios brutos checos aumentaron un 7,6 por ciento en el segundo trimestre, la mayor subida desde comienzos de 2008, mientras que los salarios netos rumanos aumentaron un 13,9 por ciento interanual en agosto.

El parlamento de Bucarest aprobó un alza salarial general del sector público del 25 por ciento desde enero de 2018. El banco central ha marcado los riesgos al alza de la inflación y, en efecto, comenzó a endurecer las condiciones monetarias a principios de este mes.

A medida que el déficit presupuestario se amplía y los salarios continúan creciendo, se espera que el banco central rumano comience a subir su tipo de interés de 1,75 por ciento el año próximo, elevándolo al 2,0-3,5 por ciento para finales de 2018, según un sondeo de Reuters.

En Polonia, la escasez de mano de obra también intensifica las presiones sobre los precios a través de las subidas salariales, dijeron algunos analistas.

Los salarios en el sector privado polaco aumentaron un 6,0 por ciento anual en septiembre, el ritmo más rápido en más de cinco años, mientras que la inflación subió al 2,2 por ciento, su nivel más alto en siete meses. El objetivo de inflación del banco central polaco apunta al 2,5 por ciento.

A pesar de que su gobernador, Adam Glapinski, dijo que los tipos de interés probablemente se mantendrían en su mínimo histórico actual hasta finales de 2018, los mercados descuentan una subida en los próximos 12 meses.

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