1 de agosto de 2017 / 11:27 / hace 4 meses

REPORTAJE ESPECIAL- La historia de éxito de un inmigrante que puso a la policía española tras la pista de un gigante bancario chino

MADRID (Reuters) - En la comunidad china de España, Gao Ping suponía la historia definitiva de éxito de un inmigrante. Era joven cuando llegó hace más de dos décadas y empezó con un trabajo de cocinero en un restaurante chino.

Gao Ping, que trabajó como cocinero cuando llegó a España desde China, construyó un lucrativo negocio de importación. Su detención por sospecha de lavado de dinero fue parte de una serie de investigaciones sobre presuntas redes criminales chinas que en última instancia acabaron por afectar al Banco Industrial y Comercial de China. En la imagen, Gao Ping, que fue mecenas de las artes y se fotografió con el rey de España Juan Carlos I, en una foto tomada en el exterior del Tribunal Supremo en Madrid en 2012. REUTERS/Juan Medina

En 1997, Gao había abierto un negocio de importación y comenzó a construir un imperio comercial que le convertiría en el chino de más alto perfil en España. Se convirtió en un mecenas de las artes y cultivó lazos políticos en España y en su provincia nativa de Zhejiang. En 2007, medios de comunicación chinos publicaron una foto de él con el rey de España Juan Carlos I y en entrevistas fue citado diciendo que quería convertirse en un puente entre las dos culturas.

Pero Gao estaba lejos de estar satisfecho. Cuando la policía española lo arrestó el 16 de octubre de 2012, incautó todo un tesoro de documentos en su casa. Para 2012, según una cronología que él mismo había confeccionado, Gao había acumulado activos por casi 100 millones de euros y planeaba convertirse en milmillonario. El documento, escrito en chino e incluido en miles de páginas de expedientes judiciales confidenciales revisados ​​por Reuters, mostraba que aspiraba a duplicar su riqueza cada cuatro años para llegar a 1.600 millones de euros (20.000 dólares) en 2028.

Pero la policía cortocircuitó sus planes.

Gao había atraído la atención de los investigadores por primera vez en 2009, cuando éstos comenzaron a escrutar a fondo el aumento de los flujos de dinero que salían de España a China, incluyendo los de sus negocios, dijeron responsables españoles a Reuters. Eso puso en marcha una serie de investigaciones sobre el crimen organizado chino en España que, según detalló Reuters en el artículo publicado ayer, eventualmente atraparía a altos directivos de la sucursal de Madrid del Banco Industrial y Comercial de China (ICBC), el mayor banco del mundo por activos.

Hacia 2009, la agencia tributaria española rastreó a individuos y empresas que estaban transfiriendo fondos sin declararlo a las autoridades españolas, dijo a Reuters un alto cargo fiscal. La mayoría de las remesas fueron en pequeñas cantidades para evitar la detección, dijo el funcionario, y en repetidas ocasiones el destino eran las mismas cuentas en China continental y Hong Kong.

Casi al mismo tiempo, la agencia española de prevención de blanqueo de capitales y delitos monetarios, Sepblac, también estaba detectando un aumento en los giros a China por parte de empresas de transferencia de dinero. Estas transacciones se encontraban en su mayoría justo por debajo del umbral trimestral de 3.000 euros por persona que debe ser reportado, dijo un ex miembro de Sepblac.

Altos cargos del gobierno español empezaron a convertir sus dudas en sospechas de que las transferencias eran operaciones de lavado de ingresos ilegales, en gran parte de importaciones no declaradas de artículos fabricados en China.

La investigación de Reuters publicada ayer reveló detalles del papel desempeñado supuestamente por la sucursal en Madrid del ICBC en el lavado de cientos de millones de euros por parte de presuntas redes criminales sospechosas como la que Gao está acusado de dirigir. Las autoridades españolas acusan a estas redes de saltarse aranceles e impuestos sobre las ventas de importaciones chinas y luego repatriar los fondos al país asiático a través de ICBC y otros canales.

Un portavoz de ICBC en Europa, Sun Feng, dijo que el banco era una “compañía que cumplía la ley” y había cooperado con las autoridades españolas. El expediente del caso, dijo, había sido declarado secreto por el tribunal, por lo que el banco no podía hacer comentarios al respecto.

CAÍDA EN DESGRACIA

En el momento de su arresto, Gao se había convertido en un prominente filántropo. Había abierto galerías de arte en Madrid y Pekín. Vivía en una gran casa con una piscina y pista de tenis en las afueras de la capital española.

Su arresto se convirtió en un fenómeno mediático en España. También fue una gran noticia en China, donde la prensa controlada por el estado cubrió de cerca su caída en desgracia. Hasta ahora, sin embargo, poco se ha revelado sobre cómo se desarrolló la investigación policial o el alcance de la supuesta función de Gao como pivote principal de una supuesta red de lavado de dinero.

Gao fue puesto en libertad en noviembre de 2012 y encarcelado de nuevo en 2013 porque se consideró que había riesgo de fuga, según un fallo judicial. Fue detenido por supuesto fraude fiscal, blanqueo de capitales, extorsión, soborno y pertenencia a una organización criminal, antes de ser puesto de nuevo en libertad bajo fianza en 2015. Actualmente se encuentra en España a la espera de otros procedimientos legales.

Contactado por Reuters, el abogado de Gao dijo que no aceptaría preguntas en su nombre. Preguntas enviadas directamente a la dirección indicada en los documentos judiciales para Gao en el momento de su arresto de 2012 no fueron contestadas.

En una entrevista a finales de 2012 con la cadena de televisión Intereconomía, justo después de su detención, Gao dijo que cuando llegó al país, empezó a trabajar de cocinero, y sólo había “hecho tres cosas desde entonces: trabajar, ahorrar e invertir”.

Añadió que explicaría al juez “lo que tenga que explicarle sobre todas estas cuestiones. Y colaboraré para aclarar todos estos temas pero no tiene fundamento todo de lo que me están acusando”.

En 2009, la unidad de fraude fiscal de la agencia tributaria comenzó a pasar información a la Policía Nacional española sobre las actividades empresariales de Gao. Poco después, la policía lanzó la llamada “Operación Emperador”, una investigación centrada en la red de familiares y socios comerciales de Gao.

DENUNCIA ANÓNIMA

Los documentos judiciales muestran que la policía sospecha que otros nombres prominentes de la comunidad empresarial china en España también estuvieron vinculados con las transferencias de dinero. Abogados de varios de los sospechosos de lavado de dinero arrestados como parte de la Operación Emperador dijeron que habían abierto negociaciones para llegar a un trato con los fiscales. Un funcionario judicial español confirmó las conversaciones, diciendo a Reuters que era posible que algunos de los sospechosos principales y secundarios se declararan culpables de algunos cargos en lugar de ir a juicio.

Al igual que Gao, muchos de los que fueron atrapados por la policía eran inmigrantes del condado de Qingtian, una región montañosa en el sureste de la provincia china de Zhejiang.

Alrededor del 80 por ciento de los 180.000 ciudadanos chinos que residen en España proceden de Qingtian, según Mario Esteban, especialista de la comunidad china en el Instituto Real Elcano. En España, dependen de familiares y vínculos con otros inmigrantes de su región para encontrar trabajo, establecer negocios y proporcionar crédito. En Madrid, muchos inmigrantes de Qingtian se han instalado en Usera, un barrio en el sur de la capital española. Las calles de Usera están llenas de talleres de reparación de automóviles, restaurantes, bares, pequeñas tiendas de ultramarinos y consultorios médicos chinos.

A principios de 2011, un empleado de una de las empresas de Gao hizo una denuncia anónima por correo electrónico a una oficina del gobierno local, acusando al empresario de evasión de impuestos. “El año pasado, que sumó una facturación total de cerca de noventa millones de dólares, las declaraciones de impuestos reales eran de diez millones o menos”, dijo el querellante. “Cocinan los libros”.

Basándose en esto, en junio de 2011 un magistrado aprobó una escucha telefónica, según muestran los documentos judiciales. Un equipo de 14 investigadores y cinco traductores empezaron a escuchar las conversaciones de Gao con otros miembros de su red, según el jefe de la Operación Emperador, que pidió no ser identificado.

Una de las empresas de Gao, International Trade City Import-Export (ITC), fue definida en un informe policial como operador dominante en la importación de productos manufacturados desde China a España e Italia, donde ITC también tenía una sucursal. El control de Gao del mercado de importación chino implicaba que los minoristas chinos en España estaban bajo presión para comprarle la mercancía a él o a otros importadores relacionados con su red, alegó la policía.

CONVERSACIONES PINCHADAS

Los investigadores informaron de grandes movimientos de dinero en efectivo casi a diario. En septiembre de 2011, la esposa de Gao, Yang Lizhen, envió un empleado a Barcelona para entregar dinero en efectivo a un agente de transferencia, según un informe policial. Avisados por las escuchas telefónicas, la policía arrestó al empleado en la estación de Atocha de Madrid, haciendo que pareciese que formaba parte de una inspección de rutina. Según los registros, le confiscaron 258.130 euros en efectivo.

Más tarde, Yang habló de la incautación con varios socios, de acuerdo con las transcripciones de las llamadas. En una conversación, ella habló de falsificar una factura para explicar de dónde procedía el dinero. En otra llamada, dijo que sería mejor en el futuro enviar a mujeres que se hicieran pasar por turistas para llevar dinero en efectivo.

En última instancia, según dijo a Reuters el jefe de la Operación Emperador, los agentes dejaron de vigilar las entregas de efectivo porque había demasiadas que seguir.

Yang Lizhen fue detenida en 2012 y después puesta en libertad bajo fianza un mes después. No quiso responder a las preguntas enviadas a su abogado.

Gao negó sacar dinero del país de contrabando en su entrevista en 2012 con Intereconomía: “Mis empresas, para pagar a los proveedores en China, siempre utilizan las transferencias bancarias”.

Las transcripciones de las escuchas policiales también documentan el supuesto uso de amenazas violentas por parte de Gao y sus subordinados. En un caso, Gao ordenó que retuvieran contra su voluntad a una empleada porque, según él, su novio había robado 50.000 euros a su empresa.

El 10 de mayo de 2012, Gao le dijo a un socio que si no se devolvía el dinero, “No le voy a pegar a muerte, pero por lo menos le daré bofetadas y le sacaré fotografías”, indican las transcripciones.

Dos meses después, siempre según las transcripciones, el dinero no se había devuelto. El 9 de julio, Xia Yongping, otro socio de Gao, dijo a la madre de la empleada que retendría a la hija hasta que encontraran al novio. Xia le dijo a la madre que, si los padres no ayudaban a encontrar al novio, él lo resolvería a su manera.

“Llamaré a la mafia y que se encargue la mafia de ese tema”, dijo.

“Si ella recibe una paliza, voy a llamar a la policía”, respondió la madre.

Según la transcripción de una entrevista en los documentos judiciales, la empleada retenida dijo a los investigadores en febrero de 2013 que nadie la había golpeado, pero un socio de Gao había amenazado con matarla si no se devolvían los fondos. La empleada estimó la cantidad en 120.000 euros.

Finalmente, dijo la mujer, devolvió la mitad del dinero. Ya no trabajaba para Gao y ya no mantenía la relación con su novio, según dijo a los investigadores.

Xia Yongping fue detenido en octubre de 2012 por sospechas de blanqueo de dinero, fraude fiscal y pertenencia a organización criminal, y salió después en libertad bajo fianza. No quiso hablar del caso, incluidos los acontecimientos descritos en las transcripciones de las conversaciones pinchadas.

En su entrevista con Intereconomía, Gao dijo que era “un empresario legal y jamás he pegado a la gente”.

ROBO A MANO ARMADA

Según el abogado de Xia, Jacobo Teijelo, los sospechosos chinos en el caso son chivos expiatorios. Al centrarse en los ciudadanos chinos, los servicios de inteligencia españoles habían evitado investigar la auténtica corrupción que afectaba a instituciones españolas, según dijo en un escrito a la Audiencia Nacional en mayo 2014. Teijelo, que antes representó a Gao Ping, también acusó a los investigadores de presionar a gente para que revelaran información incriminatoria sobre los objetivos de la investigación.

Un portavoz de la Audiencia Nacional, que lleva el caso, no quiso comentar las acusaciones de Teijelo.

Si los sospechosos de la Operación Emperador van a juicio, es posible que algunos nieguen su participación en las conversaciones pinchadas. También pueden rechazar las conclusiones que las autoridades extrajeron de las grabaciones. El abogado de un sospechoso ya ha cuestionado la interpretación policial de algunas grabaciones, según un documento judicial.

Investigadores españoles dijeron a Reuters que las transcripciones eran exactas y que los sospechosos habían sido identificados correctamente.

Mientras continuaba la Operación Emperador, la policía española dijo que descubrió que estaban tratando con varias redes chinas solapadas, que a veces colaboraban y a veces chocaban entre sí.

En septiembre de 2009, según un informe policial, dos hombres chinos participaron en el atraco a mano armada de Zhang Jianren, una figura prominente en la comunidad china. El golpe se produjo en un momento en el que Zhang estaba sacando más de un millón de euros de España en una furgoneta, según el informe.

En una operación que acabó ampliando el ámbito de la investigación, un socio de Zhang planteó una denuncia formal a la policía por el robo. Tras su detención, los dos ladrones contaron lo que sabían de las redes chinas de lavado de dinero en prolongadas declaraciones que aparecen en documentos judiciales. Ambos identificaron a Zhang como cabecilla de una de las mayores redes de lavado de dinero.

Uno de los ladrones dijo a la policía que había llevado ilegalmente unos 18 millones de euros de efectivo por carretera desde España a Italia a través de Francia en varios viajes, en parte para Zhang. El dinero estaba oculto en cajas de telas. Posteriormente la red de Zhang cambió de ruta y llevaba el efectivo a Hungría, desde donde se transfería a China a través de un banco chino no identificado, según dijo.

Los dos ladrones fueron condenados por robo y detención ilegal, según documentos judiciales. Fueron puestos en libertad tras un recurso de apelación y abandonaron España. Se han emitido órdenes para su arresto, según un abogado que los representó en el pasado.

Posteriormente se emitió una orden de detención por Zhang ante la sospecha de blanqueo de capitales y fraude fiscal, pero la policía dijo que ya estaba en China. Reuters no logró contactar con él.

OPERACIÓN CHEQIAN

A raíz de la investigación del atraco, un juez aprobó escuchas a Zhang y a otros miembros de su red. Esta nueva investigación, que comenzó a mediados de 2011, se llamó Operación Cheqian. La investigación llevaría a los investigadores al ICBC.

La operación se amplió, centrándose en una red de cuatro familias chinas ubicadas en España y su uso de firmas de transferencia de fondos, dos de las cuales fueron después multadas por no cumplir la normativa española contra el blanqueo de capitales.

Estas redes familiares dependían de un presunto jefe criminal en el condado de Qingtian, Ming Wenxue, según las transcripciones de las grabaciones. En estas, Ming da instrucciones -sobre cuánto dinero transferir, qué cuentas y bancos utilizar- a sospechosos de estar implicados en el lavado de dinero en España.

Los registros de la vigilancia policial muestran que Ming visitó Madrid en diciembre de 2011, alojándose en un hotel de lujo. Agentes de paisano lo siguieron mientras iba de compras con un miembro de alto rango de la red de Cheqian en tiendas de Louis Vuitton, Chanel, Dior y otros establecimientos del centro de la ciudad.

Ming Wenxue no respondió a las preguntas enviadas a un hombre en China que se identificó como secretario de Ming.

Uno de los objetivos prioritarios de la investigación de Cheqian, Liu Cong, era sospechoso de lavado de dinero para la policía. Según las transcripciones de las grabaciones, Liu habló con socios sobre estar apostando toda la noche con cientos de miles de euros sobre la mesa y se jactó de sus ganancias.

Liu también habló con su hermana en China sobre los detalles de las transferencias desde España de cientos de miles de euros a cuentas en China, según las transcripciones.

CARRITOS CON DINERO

Para octubre de 2012, la policía tenía pruebas suficientes de las investigaciones Emperador y Cheqian para actuar contra el grupo de redes criminales.

“Fui a hablar con el comisario y le dije que necesito toda la policía de Madrid”, recordaba el jefe de la Operación Emperador.

La mañana del 16 de octubre de 2012, los investigadores informaron a cientos de agentes de policías. Las fuerzas policiales se dividieron en equipos que realizaron arrestos en viviendas y negocios chinos de toda España.

Liu Cong estaba entre los detenidos. Después fue puesto en libertad bajo fianza. No respondió a las preguntas remitidas por Reuters a su hogar en las afueras de Madrid.

“Esta operación, lo que pone de manifiesto, es cómo el crimen organizado no solo es una amenaza para la seguridad de los ciudadanos, sino que es una amenaza para el funcionamiento de nuestro sistema económico”, dijo Ignacio Cosidó, ex director general de la Policía Nacional, tras la redada.

Para el ambicioso inmigrante Gao Ping, la Operación Emperador hizo descarrilar su sueño de convertirse en milmillonario. Agentes españoles dijeron que se trataba de la mayor operación de la historia contra el crimen organizado en el país. La operación en la que se detuvo a Gao en octubre de 2012 se saldó con 120 registros en los que se detuvo a más de 80 personas y se incautaron unos 10 millones de euros en efectivo.

De esta cifra, unos cinco millones se encontraron en las oficinas de ITC, una empresa de Gao, dijo el jefe de la Operación Emperador. Los agentes tuvieron que utilizar carritos de la compra de una tienda cercana para sacarlo todo.

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