30 de julio de 2017 / 11:14 / en 2 meses

Europa busca imponer sus normas al comercio mundial ante el paso atrás de Trump

En la imagen, recipientes de sirope en un estante de una tienda en Nueva York, el 20 de julio de 2017. REUTERS/Mike Segar

BRUSELAS (Reuters) - Si la decisión de Donald Trump de abandonar una alianza comercial dirigida por Estados Unidos con las naciones del Pacífico no fue un regalo para la Unión Europea, se le parece mucho.

La medida adoptada por el presidente en su primer día en el cargo supuso en la práctica la salida de Estados Unidos de la carrera para configurar las normas comerciales mundiales. Mientras Washington está ocupado en renegociar su tratado NAFTA con Canadá y México, la UE tiene la oportunidad de convertirse en el líder mundial en materia de estándares comerciales comunes en los nuevos acuerdos que se forjen.

A pesar de ser el mayor bloque comercial del mundo, la UE está luchando por recuperar su confianza tras una larga crisis económica y la decisión de Gran Bretaña de abandonar el grupo. Ahora ha puesto la vista en Asia y América Latina en busca de tratados comerciales, mientras que un amplio pacto con Canadá entrará en vigor en septiembre.

Japón se dirigió a Bruselas este mes para sellar un acuerdo sobre la creación de la mayor área económica del mundo, después de que Trump desmantelara el acuerdo de libre comercio de la Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés) en enero.

La jefa de comercio de la UE, Cecilia Malmstrom, a quien hasta la elección de Trump le había costado convencer a Tokio para que aceptase unas duras concesiones, reconoce que las tornas han cambiado.

“No veo al Presidente Trump como un regalo. Pero es verdad que muchos países han comenzado a mirar a más sitios”, dijo a Reuters. “Otros países sienten que necesitan buscar nuevos amigos y otros aliados, así que sí, ha aumentado el interés en la cooperación con Europa y con otros”.

Los aranceles de importación ya son bajos entre las economías desarrolladas, por lo que las negociaciones ahora se centran más en acordar normas comunes. El objetivo es hacer más fácil y barato que las empresas hagan negocios en diferentes mercados, evitando la necesidad de hacer productos a medida de cada país para cumplir con las diferentes reglas nacionales, ya sea para los coches o para el queso.

Mientras que China está buscando una mayor influencia, la batalla se ha centrado, en gran medida, en los estándares de EEUU y de la UE como plantilla para los acuerdos que rigen cómo se compran y venden los bienes y servicios.

Pekín podría todavía rivalizar con Europa siempre y cuando adopte un orden comercial mundial basado en reglas en los próximos años, dicen los economistas.

Pero entretanto, la UE está presionando para cerrar acuerdos este año no sólo con Japón, sino también con México y el grupo Mercosur, encabezado por Brasil y Argentina, mientras trabaja para buscar pactos con Australia, Nueva Zelanda y países asiáticos como Malasia -que también se ha visto afectada por el colapso del TPP- e Indonesia.

Europa sigue luchando con un bajo crecimiento económico y un alto desempleo, y la participación de la UE en el comercio mundial de bienes y servicios ha caído al 16,8 por ciento en 2016, desde 18,8 por ciento una década antes, según datos de la UE.

A menos que la UE pueda revertir la tendencia, corre el riesgo de perder su primer lugar cuando Reino Unido -la quinta economía más grande del mundo- salga en 2019. La participación estadounidense en el comercio mundial fue del 15,0 por ciento el año pasado y China en el 13,4 por ciento.

De manera que Bruselas está depositando sus esperanzas en impulsar nuevos tratados, aunque se trata de acuerdos complejos por las largas negociaciones y la necesidad de contar con aprobaciones parlamentarias, especialmente en un bloque que todavía tendrá 27 estados miembros después del Brexit.

Si todo va bien, los pactos existentes y previstos de la UE enlazarán mercados de más de dos mil millones de personas que producen casi la mitad de la economía mundial. Esto excluye las negociaciones estancadas con Estados Unidos e India.

Los tratados comerciales actuales de los Estados Unidos abarcan un tercio de la producción mundial y menos de 700 millones de personas, sin contar con nuevos acuerdos que estén en una fase avanzada.

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