19 de julio de 2017 / 11:59 / en 2 meses

¿Ha llegado la hora de ir retirando estímulos?: 5 preguntas para el BCE

El programa de flexibilización monetaria del BCE vence a finales de año y ante la fortaleza que está cobrando la economía, crecen las expectativas de que los días de compras de bonos por parte del banco central están contados. En la imagen de archivo, la sede del BCE en Fráncfort. REUTERS/Ralph Orlowski

LONDRES (Reuters) - El programa de flexibilización monetaria del BCE vence a finales de año y ante la fortaleza que está cobrando la economía, crecen las expectativas de que los días de compras de bonos por parte del banco central están contados.

Las ventas en los mercados de deuda de la eurozona y el salto del euro en las últimas tres semanas sugieren que los inversores están anticipando una retirada gradual de los estímulos, algo que en inglés se conoce por el término “tapering”, en los próximos meses.

Los responsables de política monetaria permanecen mudos, pero este jueves, en la primera de una serie de reuniones claves del BCE, estas son las principales preguntas para las que los inversores quieren respuesta.

1. ¿Cuándo se anunciará el “tapering”?

Los economistas consultados por Reuters esperan un anuncio del BCE en septiembre, aunque esta semana podría anunciarse alguna medida.

Los funcionarios de bancos centrales que han hablado recientemente con Reuters apuntaron a septiembre u octubre como meses más probables, pero recalcaron que esto dependería de los datos y de las condiciones del mercado.

2. ¿Cuándo comenzará?

El actual programa de expansión cuantitativa (en inglés, QE) del BCE vence en diciembre y se espera que la retirada de estímulos comience a principios de 2018.

La dificultad para los responsables de política monetaria es que aunque el crecimiento está en su mejor racha en una década, la perspectiva para la inflación es que siga siendo débil y muy por debajo del objetivo del BCE de cerca del 2 por ciento al menos hasta 2019.

3. ¿Cuánto durará?

Si el BCE sigue el modelo de la Reserva Federal estadounidense y va haciendo pequeños recortes cada mes, el “tapering” podría durar entre 6 y 12 meses.

    El banco central también podría reducir las compras en una cantidad específica y valorar la situación cada tres meses aproximadamente. Ya lo ha hecho antes: en abril redujo las compras de 80.000 a 60.000 millones de euros.

    Algunos analistas sostienen que la escasez de deuda elegible, especialmente en Alemania, donde se realiza la mayor parte de las compras del QE, obligará al BCE a disminuir las compras de forma más agresiva.

    El banco central podría no especificar una fecha de finalización para el “tapering” para permitir cierta flexibilidad en caso de que las expectativas económicas empeoren.

4. ¿Vendrá acompañado el “tapering” de subidas de tipos?

Los inversores están apostando por que el BCE suba los tipos de interés en julio de 2018, lo que sugiere que su primer alza en siete años probablemente llegaría una vez que la retirada de estímulos esté en curso y poco después de su conclusión.

    Pero otros argumentan que la evaluación del mercado sobre el momento es demasiado agresiva y creen que la tibieza de la inflación y el deseo del BCE de contener la reacción a la retirada de estímulos son factores que hacen probable que la subida del precio del dinero llegue después. Los economistas encuestados por Reuters esperan que el BCE suba su tipo de depósito en 10 puntos básicos a finales de 2018.   

    

    5. ¿Cómo gestionará el BCE la reacción del mercado?

Desde el discurso del jefe del BCE, Mario Draghi, en Sintra el pasado junio, los mercados han comenzado a descontar el comienzo del final de la política monetaria ultralaxa del banco central, haciendo subir la rentabilidad de los bonos y al euro.     

El mayor desafío del BCE podría ser el de convencer a los mercados de que la retirada gradual de estímulos, una vez iniciada, puede seguir sujeta a cambios. El peligro para el banco central es que una subida demasiado rápida del euro o de los costes de endeudamiento de los gobiernos puedan hacer descarrilar la recuperación económica como consecuencia de un endurecimiento monetario demasiado rápido.

Habrá que observar a Italia, considerado como uno de los países más vulnerables al “tapering”. Unas elecciones con un potencial efecto desestabilizador en 2018 harán que el BCE sea cauto antes de retirar la red de seguridad a uno de los miembros más débiles del bloque cuando más lo necesita.

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